domingo, 29 de noviembre de 2009

Pershing Square, Los Ángeles, 1939- Bukowski

Un orador demostraba la existencia de Dios y otro demostraba su inexistencia. Y la loca de pelo blanco y amarillo con el lazo azul grande y sucio, el vestido blanco a rayas, las zapatillas deportivas, los tobillos sucios al aire y el perrazo de pelaje espeso y encostrado. y estaban el guitarrista, el del tambor y el flautista paseando por ahí, los borrachos dormidos en la hierba y mientras tanto la guerra se nos echaba encima pero de algún modo nadie discutía sobre la guerra o al menos nunca lo oí.
a media tarde entraba en uno de los bares de la calle 6ª. tenía 19 años pero aparentaba 30. pedía un whisky con agua. me sentaba en un reservado y nadie me molestaba mientras la guerra se nos echaba encima. mientras la tarde se tornaba crepúsculo me negaba a pagar las copas. y pedía más. -¡ponme otra copa o destrozo el garito! -de acuerdo- me decía-, una más pero es la última y no vuelvas, por favor. Me gustaba ser joven y malvado. el mundo no tenía ningún sentido para mí. a medida que iba oscureciendo regresaba a Pershing Square y me sentaba en los bancos a mirar y escuchar a la gente. los borrachos en la hierba hacían circular botellas de moscatel y oporto mientras la guerra se nos echaba encima.
no me interesaba la guerra. no tenía nada, no quería nada. tenía mi media pinta de whisky y echaba traguitos, liaba cigarrillos y esperaba. había leído la mitad de los libros de la biblioteca y los había vomitado.
la guerra se nos echaba encima. el guitarrista tocaba la guitarra. el del tambor le daba al tambor. y el flautista tocaba aquel trasto y se nos echaba encima, el aire era limpio y fresco. las estrellas colgaban a apenas unos centenares de metros por encima de nosotros y se veían las ascuas encendidas de los cigarrillos había gente que tosía y reía y maldecía, algunos parloteaban y otros rezaban y muchos estaban allí sentados sin hacer nada, no había nada que hacer, era 1939 y nunca volvería a ser 1939 en Los Ángeles ni en ningún otro sitio y era joven y malvado y delgado y no volvería a ser así nunca mientras se nos echaba encima.

sábado, 21 de noviembre de 2009

desnudos de cuarto de hora




Cuando los jóvenes de Die Brucke se reunían -primero en la habitación de Kirchner, luego en la vieja carnicería abandonada o en la zapatería -, se dedicaban a pintar y a dibujar, pero también leían y discutían de literatura. Mientras pintaban escuchaban los textos de Wedekind, Strindberg, Verlaine, Rimbaud o Verhaeren y se sentían muy cercanos de los poetas expresionistas G. Trakl, G. Heym, F. Werfel y E. Lasker-Schüler. La inmediatez emocional de la expresión artística por la que abogaron muestra que su objetivo era "estudiar con toda naturalidad el desnudo, el fundamento de todas las artes plásticas", como recordaba Kirchner, y tanto las modelos, que no eran profesionales, como los artistas permanecían un cuarto de hora en una postura y, pasado ese tiempo, cambiaban. No se trataba de estudiar el modelo que se desnuda al modo de las academias, sino el cuerpo moviéndose en libertad. El grupo comenzó ahí, al amparo del espíritu del dibujo natural y de un campo de vibrantes vivencias y efectos alternos: los pintores aprendían de los modelos y viceversa; los artistas captaban lo psíquico y el inconsciente, los juegos de signos, en lo que denominaron el "éxtasis de la primera visión". Los llamaron «desnudos de cuarto de hora», eran apuntes rápidos, alejados de toda norma academicista que transponían la experiencia visual con la mayor viveza y espontaneidad. Estaban abiertamente contra el impresionismo; querían hacer un arte emocional y violento, directo, que tradujera sin intermediarios sus imágenes del mundo y sus sentimientos más profundos.

DIE BRÜCKE (EL PUENTE) EL DIBUJO VELOZ 
1910-1915 Expresionismo











 




miércoles, 18 de noviembre de 2009

hacha y espada -Charles Bukowski

cruzar un glorioso umbral en olor de multitudes rara vez da buen resultado. comer una manzana a veces lo da.
el hacha falla por un pelo y rompe la chimenea de la casa de una señora. luego rebota, te hiende, otra vez, ahí está, sí, ahí está otra vez.
¿cómo empezar de cero? ¿un magnum del 44? ¿una lata de cerveza? en el museo del dolor no se cobra entrada, es gratis como la mierda de mofeta.
de los prostíbulos de París a las ferreterías de Pasadena
de globos aerostáticos a minas de diamantes,
de gritar a cantar
de la sangre a la pintura
de la pintura al milagro
del milagro a la maldición.
la gente camina y habla hecha trizas
trizas de gente cortada como una tarta acuchillada,
ensartada y deglutida.
estoy sentado en un cuartucho escuchando un concierto de piano en la radio.
cada nota muerde, pellizca; caes en el espejo, apareces al otro lado mirando fijamente una bombilla.
Dios está sentado en Munich bebiendo cerveza verde. tenemos que dar con Él y preguntarle por qué.

I -BEN CLARK

es cierto, el silencio se creó el día en que ni tú ni yo escuchábamos. un día que sin duda fue un domingo -o un lunes, tanto da- y comprábamos pollo -siempre comprando pollo- y en la cola dijistes exactamente nada, y yo en correspondencia contesté precisamente nada, y fue tanta la nada que hizo cola que llegamos a casa y nos dijimos nada, muy despacito, para que se entendiera sin equívocos que juntos inventamos el silencio.
y que aparte del precio de un paquete de arroz y de un cadáver macilento, hacerlo no nos había costado nada.

ANUNCIOS - BELÉN REYES

se traspasa afectividad por cese de negocio.
pecho reformado, mucha luz, calefacción central, autoestima.
negociable. Vacío.....
busco amor de segunda mano, todo terreno. ´
no importan kilómetros psíquicos, sufro bien y al contado.

XII- BEN CLARK

lo que viene después de lo peor es algo muy difuso, algo muy nimio. Un tiempo que quizás, si no existiera, tan solo extrañarían los taxistas que se han acostumbrado con los años a distinguir perfectamente cuando tenemos la pupila fracturada, la frente algo más gris y en las rodillas un temblor que preludia la avalancha. Entonces aprovechan -como lo hace también la vida siempre en estos casos- y nos cobran más cara la carrera.

lunes, 16 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

ésa viene de alguna parte - Charles Bukowski

es probable que del ombligo o del zapato bajo la cama, o quizá de la boca del tiburón o del accidente de tráfico en la avenida que deja sangre y recuerdos esparcidos sobre la hierba.
viene del amor agriado bajo una luna de asfalto.
viene de gritos sofocados con algodón.
viene de manos sin brazos y brazos sin cuerpos y cuerpos sin corazón.
viene de cañones y pistolas y viejos gramófonos.
viene de parásitos con ojos azules y voces tenues.
viene de debajo de un órgano igual que una cucaracha.
viene una y otra vez.
está dentro de latas de sardinas y cartas.
está debajo de las uñas, donde te oprime mustia y aplastada.
es la señal en la barricada manchada de marrón.
es los soldaditos en el interior de tu cabeza a la carga con sus bayonetas de plomo.
es el primer beso y el último beso y las entrañas del perro que se derraman como un río.
viene de alguna parte y nunca deja de venir.

yo, y esa vieja: la tristeza.
"Estaba demasiado trompa para gemir; sólo sentía la mordiente y salvaje tristeza de otra cosa buena perdida para siempre." Charles Bukowski

jueves, 5 de noviembre de 2009

"DIABULUS IN MUSICA"

Que la libertad no es algo al alcance de todas las mentes es una evidencia que encontramos en todas las épocas. Afortunadamente, para nuestras vidas, nunca han faltado “locos” capaces de levantarle el velo a la realidad. Un ejemplo lo tenemos en el famoso “Diabulus in Música”. En la teoría musical antigua, particularmente durante el medievo, se aplicaba el nombre de "Diabulus in Música"(el diablo en la música) al tritono (el intervalo de la cuarta aumentada -por ejemplo: do-fa#- o de la quinta disminuida -por ejemplo: do-sol bemol). En esta época, se consideraba que este intervalo era especialmente disonante, debido a su dificultosa entonación y su sonido algo siniestro; era el intervalo prohibido, una violación a las matemáticas "perfectas" que dominaban el mundo, y la Iglesia sostenía la idea de que el Diablo se colaba en la música a través de este intervalo. Para evitar esto, a la hora de componer, se prescindía del uso del si (la “sensible”, el séptimo grado de la escala) pues era un sonido que incitaba a la formación de la cuarta aumentada evitando así el tritono.
En los antiguos modos griegos no ocurría esto, ya que el canto solía empezar en la. El problema empezó a manifestarse en la Edad Media cuando Guido D'Arezzo redistribuyó la escala y puso al do en primer lugar. De este modo, el si quedaba en una posición algo inestable y tentadora.
A fin de cuentas qué habría sido de la música sin el diablo...

"DIABULUS IN MUSICA"

Robert Johnson, apodado como ”El Rey del Delta Blues”,tan solo hizo 29 canciones, con lo que el mérito se acentúa más aún porque si sólo con 29 canciones ha logrado ganarse el respeto de tan grandes personajes significa que realmente era bueno. Y este no es el único dato curioso de la vida de Robert Johnson; sólo se conservan dos fotografías suyas, y ningún video, ninguna entrevista, ni siquiera una biografía lo suficiente precisa como para aclarar su fecha de nacimiento. A pesar de ello, según las fechas oficiales, murió a la edad de 27 años, una edad bastante simbólica en el mundo de la música si tenemos en cuenta que con esa misma edad murieron Kurt Cobain, Jimi Hendrix, Jim Morrison o Brian Jones (el primer guitarra de los Rolling Stones).
Pero todo esto solo son datos sobre su vida, la leyenda viene ahora. Se dice que Robert Johnson vendió su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Missisipi) a cambio de interpretar el blues mejor que nadie. Al parecer, Son House, otro bluesman de la época, conoció a Johnson cuando era joven, y este apenas si sabía tocar la guitarra; pero cuando se lo volvió a encontrar dos años después, temporada en que el guitarrista había estado desaparecido, era todo un maestro. Es extraño, pero la cosa no acaba ahí. Robert Johnson tuvo una vida un tanto trágica: jamás conoció a su padre, su madre era hija de esclavos, perdió a su mujer embarazada y al hijo que esperaba, y murió sin llegar a los 30 no se sabe de que, aunque se cree que pudo ser envenenado por algún marido celoso. Hay que destacar que murió en un cruce de caminos en Missisipi, un lugar parecido en el que supuestamente hizo su famoso trato. Se sabe donde murió, pero no donde esta enterrado, hasta el punto de que se han hecho tres lápidas con su nombre. Esta es una de ellas, en la que pone: ”Resting in the blues”.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

lunes, 2 de noviembre de 2009

Kill all my demons, and my angels might die too
(Tennessee Williams)