sábado, 25 de enero de 2014

Querré ser tierra, matriz o escapulario




Hay mujeres y hombres derramados y deformados en cada verso.
Hay bilis y metástasis lírica. Algo que muerde y fecunda rabia a nuestro fondo.
El arte se hizo para eso, quiero creer. Para esculpir tristezas y desasosiegos.
Para manchar un lienzo de belleza. Doblegar el mármol y hacer con nosotros lo que queramos.
         
                          (Enfríame el abismo de perderte cuando te vayas)

Ser anacronismo delicioso y embriagarnos de la dulce culpa de sabernos tan perdidos 
como perdedores.
Que en las catedrales del desconsuelo nos conjuramos en el humo de un posible
Que me pronuncio en tu espalda, en tu sudor y en tu almohada.
Que de bendiciones delirantes mojarán tu madera
Y yo, desabastecida de cruces, querré ser tierra, matriz o escapulario
cuando me confiese precipicio y fondo de tu botella.
Que me dejaré perdida y fascinada en el maelstrom que se me abre en el pecho
en el ojo del huracán que balbucea que la suerte es tuerta
y el pasado un mamotreto con el que no sabemos qué hacer
mas que reventarnos las sienes.

Hállame diáfana por una vez
Hállame abierta como la luz de un faro que fuera eterna.

                         (Pero enfríame el abismo de perderte cuando te vayas)

Me desconoces en la caída. Muero en la convulsión del verbo
donde se hace el daño y el reparo. Qué fiel me soy en la angustia
criando la miseria a puñados que a mi mirada den lustre.

Que te vengo llena de mundo
tan digna y tan jabata
y al final de las noches
me basta el sueño de ser en tus manos cobaya.
Vulgar retal de piel que empuñe tu entrepierna,
hembra que justifique tu resaca.
Tan dichosa y deslumbrante,
tan serena tras el derrumbe de los cuerpos que son contenidas batallas,
con la paz apagada en el vientre de las olas
yo sólo pensaré en arramblarte.


jueves, 16 de enero de 2014

laméntalo






Con el calor que usé, que me queda y me sostiene,
intento entender por qué la pena es tan barroca
me viene cargada de fauces, aguas sucias, petates llenos de rocas y sombras.
me temo a solas cuando emanan de mí bardas escandalosamente verticales
y se me rompen los tobillos

intentar domesticar el instinto con olores dulces y puertas hermosas
fue en vano
fue como querer cambiar un mar de sitio
como querer borrar el éxtasis de la memoria
del cuerpo los incendios como hijos bastardos devoradores de noches
y el cajón repleto de placentas que albergaron y atestiguan el daño
como trenzar a las llagas sendas de sal y soñar que no escueza el camino

absurdo

obscena confianza la mía de vestirme de coraza
cuando la tormenta me nace dentro

no es más tarde que otras veces pero andas más cansado
y la piel se hizo más fina con tanto golpe en los cantos de la vida

porque las mujeres enloquecieron todas una tarde de julio
y nunca entendiste con qué llama prendió el otoño para siempre

la soledad como un hueso que te crece torcido en la entraña
y en mi pecho una hojarasca que intenta aplacar la costumbre 
de buscarte en los escaparates conmigo
y en el vientre creciendo el enrejado de preguntas
panal que me pervierte

no sé cuándo decidí confesar mis escombros
no sé quién pretende infestar mi mente de cielos lejanos
no sé de amores estrangulados con manos que no sean mis manos
ni de los planes que tus dioses tengan para conmigo
sólo sé que construyen monstruos

seré una fanática
el día que busques los trópicos de Miller en mi cuerpo

en esta lapidaria tarde
de muro que se hace muro
de verso cuchilla que rima en mi boca
de ráfaga que cruza ventanas cerradas
de mártires amorosos y despreciables
aquí, casquivana a solas con mi humorada
masticando el arte del deterioro
me digo: laméntalo si no sabes exprimir los días
laméntalo si no vas a lamer todas las vías de tren
a naufragar en todos los puertos
a llorar en todas las camas
amanecer en todos los cuadros
morder el percutor de todos los desenfrenos
desdoblar cada esquina que me aleja de mí misma
palidecer desangrada chorreando vida por los cuatro costados
y hacer tuya y mía la proeza de la satisfacción del cuerpo que atropella al propio cuerpo.



miércoles, 8 de enero de 2014

fracasar como nadie


































Arqueólogo desapasionado que se hurga en la herida el espanto
cual niño de la guerra, raquítica fortuna
como árbol deshabitado de tullida esperanza
trazando oblicuas señales a hembras a la deriva
que liban y liban tu sal y tu venganza

Cronista de la nada perpetua
cuando segada la rabia y la luz,
yermo hijo enojado del desencanto
te hallas perdido en cualquier calle
maullando como gato en celo
marcando uno a uno todos los portales de tu barrio
ausente y prendido a la ficción
te digo
que fracasas como nadie

Sombra chinesca en el cuerpo amordazado
que trepa la mañana, la montaña y el asco

Artista en el insano ejercicio de sazonar de ilusiones
los vacíos que pergeñamos a tientas
a oscuras
a solas
conscientes
 y algo endemoniados

que sepas que la pena,
es un algo compacto
iceberg incrustado
en el puerto, en el pecho
en tu pecho
en mi pecho
que desobedece
que se deshace
que languidece
que se hunde cual sol en la línea del horizonte
y te provoca un dolor inexacto

Rinde tu figura manoseada de humo
(fracasa como nadie, te digo)
deja la casa vacía
abandónate a la carcoma
al triste rechinar de dientes
y responde

Cuando tus gemidos no habiten mi mundo
dónde ampararme
dónde el refugio

Cuando cierres el tugurio de los sexos que se enfrentan
cómo ahuyentar el espasmo del solitario
que ruge frente al espejo y le brotan piedras de las manos

Déjame lavarme la culpa en tus ojos, te imploro
cuando tu boca llora y el mundo es un canto rodado

La hora perdida, rabiosa y de espinas llena
que desquicia al más santo
con el suelo frío, la pared mojada,
y tu sombra ahorcada en mitad de la sala
eso es lo único que traigo

Déjame curarme de ti
cuando se me amarran por dentro los amaneceres
deja que me arregle la ropa
la sonrisa y el orgasmo

En el diván que te ofrecen las horas bajas
cuando te dilatas el alma con el paso de las malas rachas
como si a luz pretendieras dar los errores
déjame lamer lo deslavazado

en la legítima tensión de los cuerpos cuando se templan
cuando se arquean
buscando la insensata melodía de los muelles
te hago trama y senda y sabor amargo
déjame sentirme tan pordiosera y tan gloriosa en tus brazos
en la liturgia del amante desterrado en otras pieles
déjame gritarte lo que traigo entre manos

Que me seducen las escaleras que bajan a tu desamparo
de luces apedreadas y versos manipulados y apretados en la ceguera del adicto
en el sopor de la última copa
la que te lleva a la cama
la que te vuelve un fracasado
justo ahí quiero encontrarte
llámame puta
llámame demonia
justo en la chance del vómito
con los bolsillos repletos de troquelada realidad
cuando infames y exhaustos buscamos el puente que no se ha construido
justo ahí
cuando no eres nadie
cuando la anatomía del desastre te invade
desharé el nudo de la soga con los labios
tan drogada de ti que no me conozco
tan alejada de la ropa
exhalación, ladrona, enferma,
sedienta y ramera
abierta como un seven-eleven

yanta perra henchida de pánico
en la claustrofobia de tu sexo
en las ramas que alimentan incendios
rómpeme porque lo ruego

domingo, 5 de enero de 2014

MI QUERIDO, MI NOCHE, MI FULANO María Negroni



Mi querido mi noche mi fulano
cada vez que me das un beso ahí
y más nos adentramos suavemente
por los pasillos de lo inusitado
me estoy cayendo si me haces caer
comienza el mundo apuesto a deshacerme
lo demás fue dejarse alucinar
por lo pleno en lo pleno de la ausencia.

En este plagio extraño de lo escrito
el todo del estilo no consuela
la frontera del verso te bardea
y no adaptarse a nada cuesta mucho
me queda un interior de voz fallida
un taconeo alguna alisadura
promesa de saber que no se sabe
desde toda orfandad se extiende un reino.

Y así perdura lo que no tuvimos
mas que en el acto de perderlo todo
rendija abierta al filo de las cosas
que no repara en costos de la empresa
yo me voy te vas vos nos hemos ido
qué importa la impresión de haber fallado
la despedida es parte del encuentro
el poema lo sabe antes que nadie.

sábado, 4 de enero de 2014

tu bestiario de lamentos




































Alertados de nuestra orografía interna

que aquí se despeñan los creyentes de la carne con sus bolas chinas como rosarios, 
con sus emocionantes genuflexiones de amor 
y sus remedios de calmantes obrando el milagro.

Aquí los ilusos que secaremos nuestras lágrimas desde dentro
con la bandera roja que anunciaba oleaje, 
como sangre que ondeaba al viento 
y que entenderemos algo tarde.


Te auguro un vientre de ballena en el que hallar cualquier poema devorado, 
cualquier canto ronco, 
añicos que soñaron ser jarrones, 
restos que delaten cada drama ingerido, 
lenguas que olvidamos, 
la palabra y su sombra.


No te asustes cuando entres. 
La mirilla te avanza que tras la puerta aguarda una vida con catadura de osario, 
como diría Borges.

La perra no sólo ladra. 


Muestra tu protocolo de intenciones, 
tu bestiario de lamentos,

haz de ti mi tela de araña.

Ser terrenos minados para los líricamente desprevenidos 
que sólo sabrán estar vivos en el estallido.



Enfrentémonos a nuestras pulsiones 
que habitan moteles eternos que incitan a morderse sin nostalgia.

Transmíteme tu caos, que no se diga que ignoraba el riesgo.



No estoy serena y aquí nace mi patología

Vehemencia invasora la que te traigo, que te acecha frondosa, 
como un manto de hiedra que cubre mil caídas.


En este cepo triste de alegría, que no se diga que no avisamos.