miércoles, 17 de diciembre de 2014

en la negrura y en la combustión


























                                     y liberar gacelas heridas 
que habitan barrancos y poesía



Me sirvo en terrones
tímida y brutal
me obligo a vencer la asfixia
haciendo de nuestras bocas
dos nubes de agua
aunque después se me corra la mirada
en rímel, rabia y ocaso que se rompe
emboscada-bucle
silenciando el deseo
bella bestia que dormita entre nuestras pieles
no tocándote
no tocándome

Ser mujer de cartas boca arriba*
nunca inmaculada
siempre marcada, mordida, vehemente
y después toda una vida para curarme las caricias de ti
lamerlas, gatuna, para extraviar el escozor en mitad de un invierno
en mitad de la nada, de la calma

abandonarnos en un monte
envueltos de catástrofe,
arrancados de los lienzos
para restarnos humedad como mejor sabemos
y sudar el dolor
y que me prestes tu oscuridad para hacer proa incrustada en la luz
y sudar el sabor
como mejor sabemos
dilatarnos las pupilas,
salvajes y obstinados,
soñarnos presa,
acorralarnos

habitar los polos de un mismo amor
rezar a la incandescencia a la que nos debemos
y ser sombra que abrase a pesar de las tormentas,
desnudos de pena y peso
con los corazones como locas brújulas marítimas
que creen en el abandono y en el abismo
cuando ya conocen los caminos

que todo este placer acabe en herida es previsible
alacrán que nace para morderte de frente
cuando nos alimentamos de desconsoladas
e inconfesadas
bocanadas de nostalgia
tan manchados de rutina e infierno
mirando hacia otro lado
aferrados a lo artificial, vaho que esconde la belleza
coordenadas de habitación para los que sueñan bosques

tú, que conquistas mis arterias
metiendo mano a mis invernaderos
portador del caos
que invades mis frentes con tu ejército de calor inesperado
te derramo el huracán de palabras que anida en mi pecho

no te pediré jamás clemencia a la hora de amarme
porque cuando destilas negrura me aprendo
y cicatrizo renacida
en la combustión de nuestros cuerpos  
no me defenderé jamás de tu mirada
porque el súmmum del amante de tórax estallado
mana frenesí y ceguera a partes iguales



martes, 2 de diciembre de 2014

Peinando trigo y desgarrando piel *
























Existen esas mañanas en las que amarte es ya algo involuntario
un acto reflejo del trotón que alberga mi pecho
lo febril trepando rodilla arriba
lo persistente
a pesar de la asimetría del deseo
a pesar de precisar la caricia en el rincón y no tenerla
existen esas mañanas

Cuando nos precipitábamos el uno en el otro
sin estribos
sin decoro
paisajes no enmarcados que inundaban la pared
se derramaban en el suelo
como ventanas infinitas de temblor
con la espontaneidad del niño
que habita el arrebato sin consecuencias,
nadie ponía horas al día ni nombre a los meses
no nos dolía nada
si acaso, abandonar la habitación.

La memoria como arma de doble filo
en manos de un romántico drogado
y el amor que se labra sus propias manías
suelta timones en la tormenta
y cava sus propios cráteres para danzar todas nieblas del mundo

Existe el segundo en el que disuelves la multitud
y el universo es un abstracto
y me golpea tu dulzura
y le estallan a las palabras los corsés
y tiro por la borda todos los nunca

Pienso en ti
y en tu calor, rúbrica exquisita,
pienso en volver a ensuciarme en tu mirada,
en el vuelo en picado sobre tu boca,
en la cabaña de gemidos que hay en tu espalda,
en abandonar el pasado entre nombres que crepitan
y en las brasas que sangramos 
de las que siempre brotará un dolor tan mal repartido

y aún así
lúcidamente,
anunciarnos en lo insalvable y aceptarlo
porque pensarte no deja de ser un insano ejercicio
un peinar trigo y desgarrarse la piel

porque también creer que te tiemblo aún es un acto de fe



*de una canción de Antonio Vega