malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

viernes, 10 de octubre de 2014

búnker-corazón


quiero decir:
lo que muero cada noche, 
mis huesos torcidos por abrazar una sombra.
/A.P./


Llegué en mitad de una noche avispero
de esas que te vienen infectadas de tintas ajenas
que uno busca como árboles en la tormenta.
Noches de las que quedan grandes, de las mal apretadas
que le barren las calles a la rabia pero nunca a la tuya.
Buscando el poema-antiaéreo, urdiendo el poema-madriguera
mientras duermen nuestros cancerberos
y visitamos nuestros infiernos.
Repleta madrugada de cuerpos a la deriva
océanos, bocas, muslos, cepos del amor.

Llegué para morderte la tiniebla de los ojos con las manos
para esculpirnos vida en una marea de versos regalados.
Amantes transitivos que se invaden
se interrogan con violencia
y se dejan hacer en el mismo instante,
en esta suerte de bondage lírico
en el que sólo se desata al perro del deseo.

Veloces cazadores del momento y el hueco en el cuerpo
que despachan la nostalgia y la rutina con sus garfios
con todo el arte que contienen las palabras usadas
que se pronuncian recién nacidas casi sin querer.

Haciendo vida en el secarral de la luz,
atascos, transbordos,
alimentando las sombras
mientras soñamos con nenúfares que ardan
y succionen el veneno del tiempo que nos separa.
Cuando el ahora es una sala de espera y nosotros nos tejemos al dolor
Arrodillando la fuerza
y desdibujando corazas
con promesas etílicas
y vigilias
para derramarse
y vaciarse en ellas

Traficando imágenes que sudan locura y soledad
Nuestros “duelos y quebrantos”.
Cada cual con sus llamas
sus ochomiles
sus inviernos
y sus pasados,
cristos yacentes a los que ya no rezamos.

Soy yo la que te llora en cada vela derramada
Soy yo la que apuesta al rojo en cada eje ebrio de la fortuna
Y mis ganas, tripulación enloquecida que amenaza con arrojarse a tu lava,
Y mi amor no empuñado que amenaza con arrojarse a tus leones
y habitar tu mandíbula alucinada.

Porque no me encuentro en tus pensamientos
cuando apoyas la sien en la ventanilla
y le miras las piernas al mundo,
te digo que se comba el dolor por dentro, 
se me clava si me echas a los perros,
me rompo si no nos enhebramos y ardemos.