viernes, 13 de septiembre de 2019

De donde no se vuelve - Alberto García Alix

Camino cegado contra un sol poniente.
Sobre mi cabeza, una tupida red de araña recorta el cielo.
Cables, postes, miles de ramas de árboles negros y sus sombras… Sus sombras rotas.
Una trepidación en el alma.
En esta luz que me deslumbra está escrito mi ayer.
Los recuerdos y lo olvidado, atrapados en esta estúpida red de araña.
Los excesos del pasado…
Vapores de opio donde el tiempo es sombra.
Vapores de opio sueñan letras chinas.
Morfina… Pentazocina. Palfium. Volantina. Pentapón. Xosegón… Ampollas de clorhidrato mórfico… Heroína…
El limbo que antecede al infierno.
El fracaso narcotizado no duele, tampoco el miedo…
Carlitos Gardel en cucharilla de plata…
¡Hay que bailar!
Y eso hicimos la mayoría de la pandilla. Tere y yo, Willy, Fernando, Rosa, Chito y Magui, Manolo…
Bailar con dragones color dorado.
Noche y día, alimentamos un demonio por nuestras venas.
Años con la sonrisa muerta en las pupilas y el corazón desbocado.
Anestesiamos amor y dolor.
La heroína funde tiempo y espacio.
Destruye toda ambición de ser...
Esa es su fuerza.
La heroína tiene un precio.
Hay que pagarlo.
Mala suerte y dolor.
Me río yo de las penas. Las narcoticé todas.
Qué apretado rencor es el del tiempo...
Bajo esta luz que arrastra mi mirada a las sombras, mi memoria gira desenfrenada.
Los recuerdos se agitan.
La fotografía encadena mi memoria.
No sólo la constriñe a lo visto.
La melancólica emoción de lo irrecusable se hace visible.
Y asumo mi culpa, esa de la que el Ángel decía que los amigos éramos el alma.
Camino sin saber dónde voy.
Me pregunto si he pasado la vida huyendo o buscando un imposible.
Siempre hay algo en común...
Sobre sombras rotas, libro un ajuste de cuentas...
El amor y el dolor ante mí se besan con su mismo triste sonido.
El primero en morir fue mi hermano Willy y la primera en nacer fue su hija Nuria.
Una lección magistral de la vida.
Teresa estaba convencida de que éramos jóvenes con alma de héroe y Fernando decía que vivíamos desencajados en un estrato marginal.
Mi única disciplina era la misma que hoy: hacer fotos.
Los amigos de aquellos días y nuestra común odisea, congelados.
Éramos jóvenes. Ingenuos. Irreverentes. Inquietos. Agitadores... Creativos...¡Larga Vida al Rock´n´Roll!
Pero, para muchos de nosotros, nuestro error fue que nuestra mística estaba anclada a una épica destructiva.
En esta luz que anestesia el remordimiento, renace el deseo…
Si pudiese me daba un homenaje.
Por matar el miedo soy capaz… Capaz de cualquier delito.
Dragones de color dorado…
Dragones de color dorado… Sombras rotas. Letras chinas. Farolillos rojos…
Me muevo hacia delante para atrapar mi propio tiempo
Y el tiempo va siempre hacia atrás
De donde no se vuelve.


Alberto García-Alix



de donde no se vuelve