jueves, 17 de febrero de 2022

la piel magnética o una bocanada de THC inesperada




 

Del absurdo he obtenido tres consecuencias:

mi rebeldía, mi libertad y mi pasión.

Albert Camus


Cuando entra lo hace con fuerza, allanamiento. Es aquello de l'amour fou?

No lo sé pero el temperamento puede ser un huracán. Me construyo con tus desvelos y me deshago con tanta facilidad que me da terror.

Domani sarà una buona giornata

Artaud dijo que en el amor no hay regateos. Remover un café hasta el infinito igual que se deshace una cama o un cuerpo es el más delicioso regateo en la dulzura o será devaneo? Descifrar las ventanas de mis silencios o encontrar cabellos -crines que se desbocan y dejan rastros, sin alevosía- maroma frágil que entrego para que no me sueltes, más que un señuelo es una declaración de intenciones. Porque sabes que hay una pirámide en mi cuerpo que te desbarata y unos pies desnudos que delinquen en el reo de tu costillar y un termostato roto para siempre y un vino rojo que reposa y una celda de piel y unas rodillas rojas y una carta escrita en las nubes que se esconde y un cripticismo que nunca acaba y dar alcance a la rabia y acariciar el percutor de tu deseo y lamer una ráfaga o empaparla en llanto y empezar despacio a deshacer el mundo y armar sentimentales barricadas cuando nadie mira, por puro miedo y decirte que este rubor que despiertas se siente cruel y perseguir una miel y emborracharse no está mal, aún no es delito desearse, y ese rescate para un: mujer al agua. Y una colcha de carne y una bocanada de THC inesperada, o unos tobillos enloquecidos y en expansión y un manifiesto en mi vientre que aún no has leído y una nuca como un ola de mal o un amor arrebatado y un distrito lleno de mares desconocidos con sus piratas y sus gemidos tuertos y la espalda carretera solitaria, tan inacabable como penetrable y el alboroto del espejo y la viruta de mi saliva y el silbido de la piel cuando se frota -como un afilador incansable- y la balanza ebria de mis manos entre tus piernas y la balada magnética que viene a zozobrar mientras me azota y ansío el hundimiento y la rojez porque se han roto los márgenes de esta ribera, de esta mujer, de este maremoto de sangre e inercias locas y bravas y ardientes, que intuyo al animal que estoy dibujando con saliva, matando a navajazos la rutina, que tengo una deuda y es conmigo y vengo a saciarla.


  


martes, 8 de febrero de 2022

5114 días y desastres, naturalmente

 




catorce años de ventana abierta e incendio descontrolado
5114 días sacando a pasear al huracán propio bien desatado
sin despegarme de la tinta maremoto
un 7-eleven en mi pulso

haciendo torniquete al bajón en pleno tornado
invitando al picnic de la intrascendente, pero propia, devastación
soplando con mi aliento vertical cuando se me llenan los ojos de marea
surfeando el melodrama y derramando adrenalina en petit comité
versos o lencería del alma

muchos aviones y muchas botellas de vino
he escrito mucho, he leído más
he amado y me he sentido amada todos y cada uno de esos días
he reído como si el mundo fuera a explotar en un cuarto de hora
y he llorado algún ratito
bien inundada de música
disparando a cada atardecer con mis ojos
y mi árbol de jade aún tiembla en la terraza 
y sigo traduciendo el corazón cual Malinche
intensita y críptica sin remedio
mi corazón es una licorería

y vosotros
sois el tsunami que me abraza incandescentemente 

y me siento dichosa, hambrienta, curiosa, histérica, tierna y muy bizarra



8 febrero 2022










8 febrero 2008

mis desastres naturales

que aquí se sufrió un incendio
te dirán mi olor a humo y las cenizas de mis intentos.
que pasó un vendaval
y me dejó desnuda y algo aturdida
en mitad de esta mala ciudad
que ni es lo suficientemente grande como para perderme
ni lo suficientemente pequeña como para encontrarme.
que llego de un invierno frío
que acabó con las huertas igual que acabó con mi esperanza.
que sufrí un pequeño terremoto
ignorado por la escala de Richter pero que echó mis cimientos por los suelos.
que subió la marea
y en lugar de ahogar mis penas disfruté de un cruel naufragio.
pero a pesar, muy a pesar de éstos,
mis pequeños desastres naturales,
se dice que la tierra es sabia
y que aunque no olvida,
es capaz de rehacerse
aunque sólo sea...
para volverse a deshacer