miércoles, 27 de junio de 2012

habitaciones desde la gruta de asaeteados bisontes - Louis Aragon


escribo para perder el aliento


Cuevas nidos barcas viviendas de madera o de paja
Y los aterrados hombres al acecho de las fieras de paso azul
Habitaciones siempre abrigos de silencio y de piedra
Donde arden sin mirada las hablas tenebrosas
Habitaciones de tela al aire libre para los reyes que guerrean
Habitaciones de agua inmensa para los dioses cubiertos de sangre
Habitaciones del acecho el ojo entreabierto en los aledaños
         del peligro
Sótanos mazmorras cámaras de tortura
Pozo eterno en que la luna llega hasta el condenado
Asombrándose ante sus ojos abiertos de que aún viva
Habitaciones de espera en que la mujer pacientemente
Prepara su cuerpo a la violencia
Oh lentitud de agradar oh perfección de las uñas Cabellera
De la mañana pura entre los dedos hasta la noche profunda
          de las primeras
Estrellas

Y yo grávidos los brazos de sueños
Por los caminos amargos las ciudades encaladas sus estercoleros
Las gentes repletas de furor en la boca cálculos embarazosos
El ruido de los caballos expulsados por los arrabales
El clamor sobre mí nuevamente inventado
De los pájaros de planos variables que perforan los techos
             sonoros

La cabeza negra a fuerza de repetir y de olvidar yo
Toda mi vida habrá repetido de habitación en habitación
La historia inacabable de las tribus

Noches de trashumancia techos furtivos Todo me es en la
             memoria cripta
Todo Egipto todo
Jeroglífico
Y bien pudiera ser que esté yo dormido en una pirámide en que
Palabras figuradas cubren las paredes con un
Chal tierno y suave
Qué dicen con boca cerrada Ellas
Que el oído ignora

O es en otro lugar sin alfabeto
Leo en la mano de las flores mi destino
Nada depende de mí salvo el perecer

Otra noche estoy sentado en la choza oscura en alguna parte
Entre las redes altas y negras en el olor plateado de las bestias
           marinas
Hasta mis pies llega en mi sonmolencia a lo lejos el largo
           lamento
Que forma a la orilla de la tierra una interminable cenefa de
           espuma

En otro lugar también alguien corre
Entre ruidos de frenos en el dédalo oscuro
De las callejas
Escucho los acontecimientos sin vocabulario Las
Palabras sin habla Los relatos de la gran orquesta sin
Cantantes Escriba
De lo que no se escribe escribo estoy
En la posición del hombre
Que escribe

En un agujero en una trampa una tienda un tren Bajo
Un sobradillo Escribo en un hueco en un rincón
En una guerra u otra

Bajo los tejados sobre la escalera en ruinas Tras
La nuca de la noche Contra
El vientre del tiempro Escribo
Hacia atrás como los cangrejos Grito
En mi concha donde nadie oye
El silencio crujir en los muebles de mi cráneo

Escribo
Aquel hombre sobre sus rodillas
Escribe También sobre la mesa
Aquel hombre semejante a mí
Imitando por las buenas o las malas la crueldad
De antiguas firmas La
Pálida cicatriz de las conversaciones desdeñadas
El cortafuegos de los párrafos

Oh barraca barraca ruidos bajos de insectos Repentinas
Corrientes de aire y algo bate a lo lejos
Su ala sobre las tejas
En qué sueña en su tela mi hermana
La araña
Temerosa de los soplos del aire temerosa del peso del yeso
De la polvareda
En medio de sus velos blancos de viuda
En qué sueña en su jirón colgante de palacio qué más da de
         dónde
Suspendido

Me hubiera gustado esa yacija en la axila de las vigas
Para volver en ella a recordarte
Desde el lugar en que permanecía yo a tu espera en las horas
          doblegantes
Cuando la sombra a tus pies se borra hasta que
Salga la luna

Me hubiera gustado esa yacija entre las piedras lisas
Para volver a recordarte
Fijar tu imagen a la chita callando
Como los conductores en el hocico de los pesos pesados
Esas muchachas de Oklahoma

Escribo digo escribo miento
Nadie sabe lo que a sus pies me pisotea
Cuando escribo qué caballos locos sus herraduras
Eso se escribe sobre mí lo
Que se escribe sobre mí que me desgarra que
Yo desgarro Nada queda
Al fin sino el fino
Dibujo de lo que queda
Aquí escribo sobre tu aurora a medianoche
Cuándo vas a levantarte luz y yo escribo
Describo

Hay en algún lugar personas que no soportan ya el silencio
Dejan marcas lo que sea que se sepa
Que pasaron por aquí Otros firman un muro o el hombro de
            una estatua
Hay gentes que de sí mismas no dejan sino la fecha o la
            inicial de un amor
Hay locos que graban en un banco de la noche
La confesión de un crimen
Hay vagabundos que dejan en un árbol
El signo obsceno de sus pasiones
No conocen a sus lectores
Los transeúntes de mirada vacía y aquellos
Que se interrogan
Acerca de un mensaje dejado sobre una puerta
Acerca de una palabra que perdió todo sentido tras
Demoler la cárcel

Los transeúntes ven arder vanamente las enseñas
Nada comprenden los transeúntes de esa urgencia
Por escribir lo que jamás se incluirá en los libros
Agachan la cabeza y los caracteres permanecen
Pasados como una cita fallida
Todos somos los desesperados de un naufragio
Agitando pañuelos o haciendo de una botella desfondada
               altavoz

Yo soy como vosotros unos otros
Escribo y leo sin comprender de dónde
Me vienen a dónde van estas palabras formadas
Tal vez fuera preciso explicar esta extraña manía
Vi durante la guerra a un marinero que se había
Dado como cuaderno su cuerpo entero pinchado
Con agujas azules
Cubierto estaba de mujeres y serpientes y bosques
Pero no se desnudaba ante cualquiera
Jamás le pasó por la cabeza pedir a quellos
Que lo leían dinero por ver

No soy yo muy diferente de ese hombre
Menos bello ese es todo No doy
Más espectáculo que el de mi alma
Estoy sentado en un escalón de mí mismo
Escribo un discurso jamás pronunciado
Pero mi mano tacha inmediatamente la frase comenzada
Lo que quiero decir no es más de la palabras que un suspiro
Que un signo de mi mismo un nombre de
Otro mundo un trazo mediante el cual me traiciono
Una curva sin ley rápida en cortarse y

Recortarse tacho
Lo que escribo mi muñeca anula los vocablos
Con su látigo de tinta pura azul
Tacho lo que escribo anonado rayo
El decir como un dorso
Queda

La línea retorciéndose en su lecho de sílabas
Y yo te reconozco en este desorden de mi mano

Todas las tachaduras de cuanto escribo son mujeres tendidas
A semejanza tuya
Hay en el canto intentado esa sombra de ti
Siempre o esa ausencia

Esas mujeres a las que un solo trazo dibuja boca arriba
Como si hubiera rechazado los viejos ropajes de la lengua
Y tú me hubieras sido devuelta más allá de las ideas
De repente desnuda
O la sábana lentamente retirada de una memoria
Sobre ti sola oh gran desorden de mi vida
La sábana gigante de la palabra bruscamente apartada de ti
             para de pronto

Volver a abrir los ojos sobre ti tal en el fondo de la vista
Cerrados que sigas siendo
Una piedra de escándalo en el corazón de los siglos grabada
               en el fondo de una tumba
Volver a ver no soñar
La inscripción temblorosa en tu labio
El discurso infinito con que tus brazos me envuelven

El largo ceremonial oblicuo de amar

Escribo tu cuerpo escribo tu alma
Sin el intermedio de las palabras
Mi amor desanudado mi tempestad de llamas
Sobre el lecho de mí mismo en que tú no estás
Aún

Escribo tus manos tus brazos tus ojos tu boca
De un solo trazo que recorre demente tus misterios
De un solo trazo que se retuerce que se muerde que se 
           arrastra y protesta
De un solo trazo convulso que te abraza en cien gestos
Una vez más una vez más
Escribo tú como un batir de alas sobre los techos

De pronto puebla el cielo el gran signo de cruz
De las cigüeñas





1 comentario:

  1. habitaciones...que hermoso libro...que hermoso poema...gracias por recordarmelo

    ResponderEliminar