domingo, 10 de junio de 2012

i s l a

aquí estoy, despedazada, en esta isla con su mala cobertura de isla que regala tu espalda al enemigo.
corras lo que corras, los muros de mar son gruesos, te salan, te secan, te engullen y te escupen muerto.
ella es parte desprendida de un todo, como un día tú me tuviste amarrada a ti, y ahora me desprendo, se te ha erosionado esta mujer del alma, como quien pierde las llaves de casa, como un día te alejaste de la orilla de mis labios, sin saber que era yo la que me alejaba. cómete el ansia salvaje que llegó a destiempo y no te arrepientas de lo que ya te has hecho.
se te ha roto un trozo, y te doleré siempre como al que le duele el miembro que perdió en la guerra. en tardes de humedad, en noches de destrozos, en la sobremesa de las tres menos cuarto.
te doleré y te aullaré en lo más interno, en el hueco equilátero donde acumulas las lágrimas que lloras hacia dentro. hazte cruces antes de entrar al bosque de los recuerdos.

3 comentarios:

  1. se me quitan las ganas de escribir cuando te leo, no sólo me ocurre contigo, pero contigo también. Me siento demasiado efímero, poco contundente. Y la foto. La foto es todopoderosa. Me recuerda que donde yo vivo también existe un mar al que no miro demasiado, me agobian sus costas, sus gentes, su basura: ya casi sólo lo amo de noche, cuando todos se han ido, cuando nadie escucha su lamento.

    Besos

    (me está costando una vida comentarte... eso quiere decir o que me estoy convirtiendo en un robot y no puedo no demostrarlo, o que me estoy quedando ciego o que estos cabrones de blogger se están riendo de todos nosotros)

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  2. es un ataque aplastante de artillería directo a las pupilas.
    precioso.
    felicidades.

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  3. Agradezco la prestancia de este mar, el hueco equilátero donde se acumulan las lágrimas. Quizás ese hueco sea, en el fondo, el poema.

    Un abrazo.

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