domingo, 3 de junio de 2012

respiración artificial




Cuánta impostura que se amarra dentro. cada noche me prometo y cada madrugada me defraudo.
si esto no es respiración artificial, apaga y vámonos.
me duele el brazo, el tío que me sacó sangre ayer a las ocho y cuarto de la mañana estaba más zombie que yo. se me está amoratando. bonito souvenir de hospital.  
mismos escenarios, mismo café aguado, mismo atasco, misma brisa, momentos atrapados en ámbar. y el dolor es virtuoso y se exhibe, como una prima donna, atando con un pacto a lo paganini las cuerdas rotas de mis gemidos para echárselos a los perros o ni eso.
intento driblar el desasosiego como si aún llevara el catorce en mi espalda. intento pensar en otras cosas. pienso en como la lluvia lo está intentando y noto su peso en el aire. su humedad. lo noto igual que noto cuando algo te callas. bebo té blanco descalza. leo a billy collins y me sacude esta geografía desordenada de lo que siento y no siento. y el desastre parcelado inunda todos mis ángulos, como un todoterreno que se me hubiera empotrado dentro. trueba dice en su columna de el país: el ser humano aspira siempre a la condición de zombi. yo debo ser mi propio estramonio. se me derraman las paredes de este sábado encima. y yo me dejo.  bandera blanca o algo así.





1 comentario:

  1. somos hijos de la derrota y debemos gritarlo bien fuerte, el resto no es capaz de hacerlo.
    inmenso abrazo.

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