malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

sábado, 12 de octubre de 2019

LA TERCERA MEMORIA - Evgueni Evtuchenko

Todos tenemos un instante en que 
nos entra una tristeza pegajosa, 
y la vida, quedándose al desnudo, 
se nos muestra como algo sin sentido.

Frío de muerte llena las entrañas. 
Pero, para vencerlo, golpeamos
sin fuerza apenas a las puertas de la memoria, 
como quien va a una hermana de la caridad. 

A veces, sin embargo, hay dentro de nosotros
tanta noche y es tanta la ruina, 
que ayudarnos no puede la memoria, 
ni la del corazón, ni la de la razón.

Se nos apaga el brillo de los ojos.
Y la conversación, los movimientos...
todo se apaga. Pero existe aún
la tercera memoria: la del cuerpo.

Que recuerden los pies
el polvo y el calor de la carretera, 
la hierba fresca
cuando descalzos caminaban. 

Que recuerde la mejilla con ternura
cómo, tras una riña, la consolaba
la agradable aspereza de la lengua
del perro, que todo lo comprende. 

Que recuerde la frente, avergonzada,
cómo, bendiciéndola,
un beso la rozaba, apenas la rozaba, 
descubriéndole toda la ternura de madre. 

Que los dedos recuerden los pinos, el trigo, 
y la lluvia casi imperceptible, 
y el temblor del gorrión,
y las crines nerviosas del caballo.

Que los labios recuerden otros labios.
Hay hielo y fuego en ellos. Hay tinieblas y hay luz. 
Todo el mundo contienen, impregnado
de aroma de naranjas y de nieve. 

Y entonces pedirás a la vida perdón. 
Y le dirás: "A ciegas te acusaba. 
Absuélveme del grave 
pecado de mi absurda irritación".

Y si la maravilla de este mundo
es preciso pagarla
con un precio cruel,
no importa, yo lo acepto. 

Pero ¿acaso el capricho del destino, 
los golpes y las pérdidas, 
son un precio tan alto por gozar
las maravillas que la vida ofrece?






viernes, 13 de septiembre de 2019

De donde no se vuelve - Alberto García Alix

Camino cegado contra un sol poniente.
Sobre mi cabeza, una tupida red de araña recorta el cielo.
Cables, postes, miles de ramas de árboles negros y sus sombras… Sus sombras rotas.
Una trepidación en el alma.
En esta luz que me deslumbra está escrito mi ayer.
Los recuerdos y lo olvidado, atrapados en esta estúpida red de araña.
Los excesos del pasado…
Vapores de opio donde el tiempo es sombra.
Vapores de opio sueñan letras chinas.
Morfina… Pentazocina. Palfium. Volantina. Pentapón. Xosegón… Ampollas de clorhidrato mórfico… Heroína…
El limbo que antecede al infierno.
El fracaso narcotizado no duele, tampoco el miedo…
Carlitos Gardel en cucharilla de plata…
¡Hay que bailar!
Y eso hicimos la mayoría de la pandilla. Tere y yo, Willy, Fernando, Rosa, Chito y Magui, Manolo…
Bailar con dragones color dorado.
Noche y día, alimentamos un demonio por nuestras venas.
Años con la sonrisa muerta en las pupilas y el corazón desbocado.
Anestesiamos amor y dolor.
La heroína funde tiempo y espacio.
Destruye toda ambición de ser...
Esa es su fuerza.
La heroína tiene un precio.
Hay que pagarlo.
Mala suerte y dolor.
Me río yo de las penas. Las narcoticé todas.
Qué apretado rencor es el del tiempo...
Bajo esta luz que arrastra mi mirada a las sombras, mi memoria gira desenfrenada.
Los recuerdos se agitan.
La fotografía encadena mi memoria.
No sólo la constriñe a lo visto.
La melancólica emoción de lo irrecusable se hace visible.
Y asumo mi culpa, esa de la que el Ángel decía que los amigos éramos el alma.
Camino sin saber dónde voy.
Me pregunto si he pasado la vida huyendo o buscando un imposible.
Siempre hay algo en común...
Sobre sombras rotas, libro un ajuste de cuentas...
El amor y el dolor ante mí se besan con su mismo triste sonido.
El primero en morir fue mi hermano Willy y la primera en nacer fue su hija Nuria.
Una lección magistral de la vida.
Teresa estaba convencida de que éramos jóvenes con alma de héroe y Fernando decía que vivíamos desencajados en un estrato marginal.
Mi única disciplina era la misma que hoy: hacer fotos.
Los amigos de aquellos días y nuestra común odisea, congelados.
Éramos jóvenes. Ingenuos. Irreverentes. Inquietos. Agitadores... Creativos...¡Larga Vida al Rock´n´Roll!
Pero, para muchos de nosotros, nuestro error fue que nuestra mística estaba anclada a una épica destructiva.
En esta luz que anestesia el remordimiento, renace el deseo…
Si pudiese me daba un homenaje.
Por matar el miedo soy capaz… Capaz de cualquier delito.
Dragones de color dorado…
Dragones de color dorado… Sombras rotas. Letras chinas. Farolillos rojos…
Me muevo hacia delante para atrapar mi propio tiempo
Y el tiempo va siempre hacia atrás
De donde no se vuelve.


Alberto García-Alix



de donde no se vuelve








domingo, 30 de junio de 2019

noches fieras




Lisergia bajo la bóveda azul.
Vengo a confesarme en tu cuerpo.
Un bosque se despliega sobre el asfalto.
El vuelo enloquecido de unas golondrinas
como imagen anclada a mi mente,
y yo las emulo
y aprendo y desprendo
el jadeo/mantra de la carne inquieta
y el deseo perpetuo 
en una habitación suspendida en el infinito
porque vengo a confesarme en tu cuerpo.

La ciudad es una salamandra trepando por mis piernas
y la luz gamberra dibuja un trencadís
en nuestros ojos sin pedir permiso,
como si debiera.

Vengo a morir en tu orilla.

Más dóciles que nunca en el vapor de los pieles,
maleables, puro barro,
creando nuestra propia niebla,
frondosidad que aisla,
tiempo que hemos detenido cual mimo en la plaza.

Rotundo idilio de animales bellos.
Enjambre irremediable.
Te pronuncio.
Música de picaportes
y la hembra, abrazo estrecho como las calles de la judería.

Que caiga la alegría a peso,
testimonio de la aceleración.
Hechos y deshechos a mano
en un arrebato de modernismo amoroso.

Desvestidos de callejuelas,
tan harapientos y gozosos,
sin fingir trascendencia
pues tenemos la fórmula taquicárdica para el deshielo,
justo ahora
y ahora es siempre
porque vengo a confesarme en tu cuerpo.

Dejé resina de copal ardiendo en la habitación
y ahora un tigre de sal arde entre mis brazos.
Un verso salvaje construye el vértigo en travesaños de caricias
y las miradas con retrogusto que me brindas.

Vengo a calmarte el mundo.
Vengo a confesarme en tu cuerpo.

Un mascarón indica el goce.
Tú eres mi casa.
Cuánto destrozo de belleza nos queda dentro.
No me apacigües, es lenguaje feroz,
el de mis ramas y raíces,
se agita una isla entre tus brazos,
se deja, se vence,
se confiesa y emerge.


miércoles, 8 de mayo de 2019

te has dado cuenta de que El Raval grita cada noche porque echa en falta nuestras huellas, las copas que vaciamos y mis vestidos vencidos? -nota de voz 06/05/2019


"te has fijado como el Sena ya no 
nos mira a los ojos & la Gare de 
Lyon la han llenado con 
propaganda ofreciendo $$ por la 
captura de la banda Baader-Meinhof?"
M.S.P.


Mi móvil está lleno de puestas y amaneceres. De vídeos de 40 segundos de olas que rompen, flores salvajes goteando rocío y el hocico húmedo de mi perra de 14 años recordándome que hay que olerlo todo mil veces y hacer agujeros profundos cuando estás cansada y necesitas frenar. Cuando llego a casa, dejo fuera de la verja todas aquellas cosas non-priority haciendo cola mientras deseo que algún camión enorme las atropelle sin mirar atrás. 

También hay fotos de gatos y perros, paellas de mi padre, fresias de mi madre, grafitis, cielos reflejados en charcos, versos cuchilla y una mujer morena de pelo largo que se reconcilia en y con cada pliegue de su propia piel como si de un mapa vivo se tratara, porque en el fondo eso somos, mapas vivos. Improvisados, tortuosos, señalados, únicos. Cientos de notas escritas, promesa o antesala -zaguán de caricias- de futuribles poemas que tal vez queden atrapados en esa red del quiso ser pero no. Y decenas de notas de voz que nacen en un atasco, en una sala de espera o durante un crepúsculo cualquiera. 

Auténtico paraíso digital y portátil que cabe en una mano, atrapando latidos y sorpresas, la piel, el destello, el limbo de lo inmaterial, conjuro de la carne, el raíl de unas caderas, un sofá barcaza, la tierra, lo inasible que te salva.



lunes, 6 de mayo de 2019

Girassóis de Van Gogh - Mariana Froes


Te engravido toda noite
Só para ver o sol nascer
Te engravido toda noite
Só para ver o sol nascer
Não quero mais dormir do seu lado
Prefiro ficar acordado
Guardando seu rosto pra lembrar de você
Lembrar de você, lembrar de você
Cê tem uma cara de quem vai fuder minha vida
O seu olhar é um caminho sem saída
O seu corpo é um caminho sem saída
Então só entra
Cê tem uma cara de quem vai fuder minha vida
O seu olhar é um caminho sem saída
O seu corpo é um caminho sem saída
Então só entra
Na rua ouvindo A$AP Rocky
Pelados no bairro como se fosse Woodstock
Outro bar, outro porre
Somos livres como girassóis de Van Gogh
Gira, gira, girassóis de Van Gogh
Gira, gira, girassóis de Van Gogh
Gira, gira, girassóis de Van Gogh

martes, 12 de febrero de 2019

el cuidado de lo salvaje



No es mucho pero traigo la palabra frondosa
y el loop del gemido que estalla como una cerveza que cae de mis manos
me polarizas, eso es todo
el aliento se pixela
en mitad de la cronología del oleaje
roma o su dislexia
nadie lleva la cuenta
en la noche de lo abstracto

mis aceites y todas las lágrimas degolladas
haciendo nube
la tormenta es una fórmula para acabar con todo
porque así, derramados, nos damos forma
amortiguando cada roce, el vaivén de las barcazas,
trincheras para tus ochomiles,
el calor y tus ráfagas,
mientras pronuncio el maremoto y la pulpa del momento
-algo que atrapar-
maniobras del que late e inventa rezos para que no escampe
el deseo
el deseo y su propia obsolescencia programada
administrar nuestro oxígeno y nuestra agua
el cuidado de lo salvaje
nosotros, escenario, montaña
nosotros una supernova
y alrededor, sin angustia,
lo indeterminado






sábado, 2 de febrero de 2019

alguien eléctrico







































que se detenga en el mirador de mi melena
y se desconsuele con la finta de la memoria
-instantánea y efímera-
que en mitad del derrumbe o de la fortaleza
sabe a vuelo y a estruendo de la carne

Que aparte lo que no sea valle
que apague lo que no sea fuego
y que atrape en su lengua todas las sales

Que se amarre a la furiosa elegancia de su ruina
como si fuera un don o un ejercicio gozoso
del deleite en la grieta

YO SOY LA ISLA
bordeada de arena, mar y precipicio
y tu mirada disolvente del vacío & manifiesto de los destrozos
la sed y el diluvio
lo que hiere y hierve,
desembocadura de las rabias
y el brebaje-excitación en plena huida de uno mismo

Aproximación al aullido o allegro de la piel
cuando el tiempo se detiene
en el brillo y su función
Exploro el sonido del goce y tu calibre
traigo el cuerpo como enunciado
manglares bajo las caderas
y nuestra resurrección

YO, LA ACCIDENTAL.
con el perímetro del desastre bien desdibujado
y el vestido del desaliento bien apretado
un huracán y sus consecuencias
el desvarío y el susurro desbocado a 40 grados
campo de batalla en el que ser Infierno en Movimiento
deambulando la kilométrica obsesión por desconocerse a uno mismo

domingo, 2 de diciembre de 2018

Mil domingos dilatados y el tapiz de mi piel en tus manos



Fuera de ese cuadro 
una muchacha sueña 
renacimientos atroces
Bolaño

Vengo tolerando mi absoluto desorden
como una ciudad que se reescribe paso a paso
callejones innombrables con su soportable maquillaje de claroscuros
luces que se funden en mitad de la palabra bisturí o picotazo
escenario que será siempre dinamitado

Hembra o laguna tutelando el precipicio que nazca tras la explosión
Antes que polvo, ser pólvora
y entonar a modo de salmo
1000 gritos que apaguen deseo contra el cuerpo
1000 gritos que enciendan deseo con el cuerpo

Vendimia y todo margen desbordado
Maremoto en la habitación
Intermitencia animal fauce/caricia
mientras me dejo ser labrada e impura
y no siempre descifrable

En el envés de los párpados
todos los versos que incineré en el frío
buscando el abrazo arborescente
que prenda y sofoque la emoción
de tus avalanchas

Para después ser, de nuevo, ese mapa hecho a mano,
aprendidos a oscuras o improvisados,
laberínticos y tabernarios
fabricando tanto nuestro spleen

como nuestra perdición.

martes, 6 de noviembre de 2018

La ofrenda y el fuego





Me tenso en los extremos  
que no vengo a negarme
sino a ser descarada
hasta que tus miradas me sepulten

Describir la raíz que me inunda
desde el dique que rompo
por el habito de libar herrumbre
grieta, noche
y ser hallazgo

Saliva o halo de luz
guía
sin más perfume que el de la carne
Una estirpe de intentos de caricias densas
con los que elevarse
y fabular el combate con uno mismo

Magia negra de aprenderse antes de tiempo
y darse ramas de sol
antes de llovernos
en los mataderos del deseo

Braceando en las dunas
pero ceñida por todos los mares
Yo quiero tocar la palabra por dentro
y ser la ofrenda y el fuego
Ser la nuca encañonada en cada vuelo
y estar muy vivos
Eternos y desconocidos
Desprotegerme habitando la incomodidad 
Tenerme en la ebriedad de las palabras
antes de la caída en picado

Sin mapas,
llegarse como único rito
cabalgar el dominio una vez
sin drama

como el que diluye el mármol con un susurro


lunes, 8 de octubre de 2018

la perrera
























Vine recortada,
tras la voladura,
matizada en sal,
dibujando una parábola kamikace,
-viento divino-
conducida extrema, por el ansia insobornable
de un arpón euforia que libé cual néctar
mientras habitaba un sueño de El Bosco.

Aullar y reptar y ser de agua y ser alada y ser incoherencia convencida.
Traerte todos mis ángulos y mis a solas
en un auxilio desde el fondo
y rumor de lo que hierve
y rubor de unas mejillas repletas de fiebre.
Internarse en lo tangible de unas caderas en movimiento.
Creciente, goteando deseo
y fabricar con el cuerpo
crestas de ola
nombres que se mojan
en estallidos de enjambres de caricias y aguijones,
que la vehemencia no es invisible
y no existe fórceps para el bolardo de la memoria

Bien cruda, directa a la descomposición
que se dé lugar en tu torso lanzadera
lamí tu cima
habitación o perrera, pero prendida en corales,
mujer como racimo que arde todos los agostos
y todos los meses son agosto.

El corazón de tu tiniebla
me tiene trepando tu aliento,
lejos del frío de las carnicerías,
hendida en el siroco de tu risa
esculpiendo victorias en nuestra carne,
tramo y me doblo
en tu semen
y te jalo
y buceas entre crines despuntadas y suaves.
Que manen todos los vinos
en improvisada etílica transfusión,
eres la quemadura, lo abrupto y el cráter en el corazón.

Cuerpo o amarre pero la punta de todo dolor.
La chance de los que no creen,
desembocadura de las manos y los labios,
crucero y hundimiento.
La bulla de las ganas aguardando a las puertas de un teatro
donde unos cuerpos y sus dulces distritos fabrican reyertas

en las que perder es vivir.

domingo, 30 de septiembre de 2018

soy turbia para que te adentres en mí




Cruzo mis ruinas azotadísima de resaca
con los muslos que tiemblan como perros viejos
entre relámpagos de fiebre y golpes de culata hechos con amor
derramo luces largas y palabras
manejando un cañón de humo a mi antojo

Con postales de la excitación, tramo un paisaje eléctrico
de la mujer que con caricias vienes arando
Reino desnudo el del lumpen de nuestras savias
Sólo soy una daga mojada en tu espuma
O viceversa
Unas caderas bien altas
Tú, catástrofe en las sienes,
cascada láudano de apuesta afilada
un barro chamánico que te chorrea nuca y espalda

Larvas de deseo de boca en boca
existir en la emergencia
de esta hembra zaherida, gitana, abanico de pestañas
con mi beso, bien denso
y el caudal de tu río, zarpazo fantástico

Mientras se aproxima un animal a la insensata
con tréboles de cuatro escamas
sé que ya dejé de construirme
ahora que me grite el cuerpo
que se gobierne solo
que se improvise
que se derrumbe
con el picotazo del brillo

llorando toda la energía que haga falta