malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

viernes, 31 de diciembre de 2010

Para leer en forma interrogativa - Julio Cortázar

Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Cartas a Milena - Franz Kafka

Sin fecha

Sábado por la noche.

Aún no he recibido la carta amarilla, te la devolveré sin abrir. Me lamentaría el resto de mi vida si la idea de no escribirnos más no fuera la más correcta. Mas no me equivoco, Milena. No quiero seguir hablando de ti, no porque no sea asunto mío, sí lo es; pero sencillamente no quiero hablar de ello. Así que hablemos de mí: lo que tú eres para mí, Milena, lo que eres para mí más allá de todo el mundo en que ambos vivimos, eso no lo encontrarás en los papeluchos diarios que te he escrito. Esas cartas, tales como son, solo sirven para atormentarse, y cuando no atormentan es peor todavía. No sirven de nada, salvo para crear un día, en Gmün, malentendidos, humillaciones, humillaciones casi perpetuas. Quiero verte tan nítidamente como aquella primera vez en la calle, pero las cartas distorsionan tu imagen aún más que el bullicio de la calle L. Pero todo esto no es importante comparado con mi impotencia, una impotencia que las cartas hacen crecer, la impotencia de llegar al fondo de estas; impotencia tanto en lo que se refiere a ti como en lo que se refiere a mí -mil cartas tuyas y mil deseos míos no podrían negarlo-, y lo decisivo es la voz irresistiblemente fuerte, por así decir tu voz (quizá a causa de mi misma impotencia, aunque aquí todos los motivos quedan poco definidos), que me pide que calle. Y sin embargo todo lo que a ti se refiere queda en el aire, borroso, aunque aparezca en la mayoría de tus cartas (quizá también en la amarilla, o más bien: aparece en el telegrama en que me pides que te devuelva la carta, con todo derecho, claro), a menudo en esas fases que me inspiran miedo y que eludo como el diablo evita los lugares sagrados. Es verdad, también yo quería telegrafiarte, pensé largamente en ello, en cama por la tarde, en el Belvedere por la noche; pero solo me preocupaba el texto: finalmente me pareció que implicaba una odiosa e injustificada desconfianza y al final no lo hice.

Aquí estoy, sentado frente a esta carta, sin nada más que hacer, a la una y media de la madrugada; mirando sus palabras y viéndote a través de ellas. A veces, no en sueños, se me aparece esta visión: tienes la cara cubierta por el pelo, consigo separarlo y apartarlo hacia ambos lados, aparece tu cara, mis dedos recorren tu frente y tus sienes y al fin he conseguido retener tu rostro entre mis manos.

Lunes

Quise romper esta carta, no mandarla, no contestar a tu telegrama, los telegramas son tan fríos, pero ahora además tengo la tarjeta y la carta, esa tarjeta, esa carta. (…) Callar es la única manera de vivir, en todas partes. Con tristeza, de acuerdo, pero ¿eso qué importa? Así el sueño es más infantil y más profundo. Pero el tormento es como un arado que surca el sueño -y el día-, se vuelve insoportable.

domingo, 26 de diciembre de 2010

High fidelity - Nick Hornby

Me da la impresión de que si pones la música (y los libros posiblemente, y el cine, y el teatro, y las cosas que tienen sentimiento y que te hacen sentir) en el centro de tu ser, no podrás aclarar ni en broma tu vida amorosa; no podrás pensar en esa vida amorosa como quien piensa en el producto acabado. Tendrás que pasarte la vida dándole caña, tendrás que mantenerla viva y revuelta; tendrás que darle caña sin parar, desenmarañarla a cada paso, hasta que se te deshaga entre las manos y te veas obligado a empezar otra vez de cero. A lo mejor es que todos vivimos la vida a una intensidad excesivamente alta, al menos los que nos pasamos el día entero absorbiendo cosas de alta carga emocional, y es consecuencia lógica que no podamos sentirnos meramente contentos: tenemos que ser infelices, o si no vivir en éxtasis, en un estado de completa felicidad, y esos estados son difíciles de alcanzar dentro de una relación de pareja sólida y estable. Puede que Al Green sea directamente responsable de más cosas de las que había supuesto. Está visto, los discos me han ayudado a enamorarme, sin duda. Oigo un tema nuevo, con un cambio de acorde que me derrite las entrañas, y sin darme ni cuenta ando buscando una chica, y antes de que me dé cuenta la he encontrado. Me enamoré de Rosie, la de los orgasmos simultáneos, justo después de enamorarme de una canción de los Cowboy Junkies; la ponía sin parar, una y otra vez, y me ponía en plan soñador, y necesitaba una chica con la que soñar, y la encontré, y …bueno, todo un problemón.

La invención de la soledad - Paul Auster

Hoy, dando vueltas sin rumbo por la casa, deprimido y con la sensación de haber perdido el hilo de lo que quiero decir, me encontré con estas palabras en una carta de Van Gogh: “Como cualquier otra persona, siento la necesidad de una familia, de amigos, de afecto y de encuentros amistosos. No estoy hecho de hierro ni de piedra, como una boca de riego o un poste de luz”.

Tal vez sea eso lo que realmente cuenta: llegar a lo más profundo del sentimiento humano, a pesar de las evidencias.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Después de las fiestas - Julio Cortázar

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,

qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,

eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Bolero - Julio Cortázar

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El Anti-Edipo - Friedrich Nietzsche

Suponiendo que un día, o una noche, un demonio te siguiera a tu soledad última y te dijera: “Esta vida, tal como la has vivido y estás viviendo, la tendrás que vivir otra vez infinitas veces; y no habrá en ella nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer y cada pensamiento y suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida te llegará de nuevo, y todo en el mismo orden de sucesión, también esta araña y este claro de luna por entre los árboles, y este instante y yo mismo. El eterno reloj de arena de la existencia es vuelto una y otra vez, ¡y a la par suya tú, grano de polvo de polvo!”; suponiendo que así te hablara, ¿te arrojarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te habló? O has experimentado alguna vez un instante tan tremendo en el que contestarías: “¡eres un dios y jamás he oído decir nada tan divino!”

Francis Bacon

“Lo único verdaderamente interesante de la vida es lo que pasa entre dos personas en un cuarto."

martes, 14 de diciembre de 2010

A una mujer - Julio Cortázar

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón,
no hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo
-pero por qué nombrar el polvo y la ceniza.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.

Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón,
cómo corren las nubes al futuro.

¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Dylan Thomas

Han pasado los días fértiles y ahora cada poema es el más duro y desgraciado acto de creación (...) Cada día me pongo más oscuro. Me da dolor físico escribir un poema. Siento que todos los músculos se me contraen cuando trato de arrancar las palabras arremolinadas alrededor de mis eternas ideas sobre la importancia de la muerte en la vida.

Yerba Amarga

domingo, 12 de diciembre de 2010

Amor

Hablen, tienen tres minutos... - Julio Cortázar

De vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte
entre mis dedos un momento,
y bebí una botellas de Beaujolais,
para bajar al pozo donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara
cuelgo mi piel y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.

Excusarás este balance histérico,
entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío,
llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna
la humedad alisa sus patitas de esponja.

Máxime sabiendo que pienso en ti obstinadamente,
como una ciega máquina, como la cifra que repite
interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano,
acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas
en una sola miga de ternura.

Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizá juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos,
que nos demos un pétalo,
aunque sea un pasito, una pelusa.

William Somerset Maugham

"...prefiero ser Becky Sharp y un monstruo de la perversidad que ser Amelia y un monstruo de la estupidez".

Síndrome - Mario Benedetti

Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Kafka a Max Brod, Praga, 17-XII,1910

Cuando a la izquierda finalizan los ruidos del desayuno, comienzan a la derecha los ruidos del almuerzo, por doquier abren puertas como si quisieran abrir boquetes en las paredes. Pero ante todo permanece el centro de la desgracia. No puedo escribir; no he producido ni una sola línea que reconozca como mía, pero por el contrario he borrado todo cuanto he escrito después de París, que no era mucho. Mi cuerpo entero me advierte ante cada palabra; cada palabra, antes de que permita que yo la escriba, mira primero en torno suyo.
Las frases se me parten prácticamente, veo su interior y entonces tengo que acabar en seguida

martes, 7 de diciembre de 2010

High fidelity - Nick Hornby

A lo largo de los últimos dos años, aquellas fotos mías de cuando era niño, las fotos que nunca quise que vieran mis novias, han empezado a producirme una punzada de no sé qué, porque no es exactamente infelicidad, pero sí un pesar a la vez llevadero y profundo. Hay una en la que salgo con un sombrero de vaquero, apuntando con un revólver a la cámara, empeñado en parecer un perfecto vaquero pero sin conseguirlo. Quiero pedirle disculpas a ese pequeño, decirle que lo siento, que le he decepcionado. Yo era el que presuntamente tenía que cuidar de él, pero la he jodido: me equivoqué en los momentos malos, y ese crío ha terminado por convertirse en mí.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sí, sí - Charles Bukowski

cuando Dios creó el amor no ayudó mucho
cuando Dios creó a los perros no ayudó a los perros
cuando Dios creó las plantas no fue muy original
cuando Dios creó el odio tuvimos algo útil

cuando Dios me creó a mi, bueno, me creó a mí

cuando Dios creó al mono estaba dormido
cuando creó a la jirafa estaba borracho
cuando creó las drogas estaba drogado
y cuando creó el suicidio estaba deprimido

cuando te creó a ti durmiendo en la cama
sabía lo que hacía
estaba borracho y drogado
y creó las montañas y el mar y el fuego al mismo tiempo

cometió algunos errores
pero cuando te creó a ti durmiendo en la cama
se derramó sobre su Bendito Universo

martes, 30 de noviembre de 2010

After such pleasures - Julio Cortázar


Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así de ciego es este río
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar
ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas
ni esperanza.
Solo en mi casa abierta sobre el puerto
otra vez empezar a quererte,
otra vez encontrarte en el café de la mañana
sin que tanta cosa irrenunciable
hubiera sucedido.
Y no tener que acordarme de este olvido que sube
para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos
y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La subasta del lote 49 - Thomas Pynchon


“A principios de los años sesenta, un ejecutivo de Yoyodyne que vivía en los alrededores de Los Ángeles y que ocupaba en la casa matriz un puesto que estaba por encima del director gerente pero por debajo del vicepresidente se quedó sin trabajo a los treinta y nueve años por culpa de la automatización laboral. Como desde los siete años le habían inculcado una educación teleológica tendente a conquistar una presidencia y morir, y como se había acostumbrado a no hacer absolutamente nada, salvo estampar su nombre al pie de informes especializados de los que no entendía ni palabra y recibir broncas cuando perdía el control de los programas especializados que fracasaban por motivos especiales que tenían que explicarle pormenorizadamente, lo primero que le pasó por la cabeza, como es lógico, fue el suicidio. Pero la costumbre pudo más que él: no podía tomar una decisión sin escuchar antes las sugerencias de un comité.
[…]
Estaba ya a punto de darse el chisquerazo fatal con su fiel Zippo, que le había acompañado por entre la maleza de Normandía, las Ardenas, Alemania y la Norteamérica posbélica, cuando oyó una llave en la cerradura y voces en la puerta. Eran su mujer y cierto sujeto a quien no tardó en reconocer, dado que era el experto en rendimiento de Yoyodyne por culpa del cual le habían sustituido por un IBM 7094. Intrigado por la ironía de la situación, se quedó en la cocina y permaneció a la escucha, dejando la corbata dentro de la gasolina, a modo de mecha. Por lo que pudo deducir, el experto en rendimiento quería tener comercio carnal con su mujer en la alfombra de tafilete del salón. A ella no le disgustaba la idea. El ejecutivo oyó risas lascivas, cremalleras, golpes sordos de zapatos, respiración agitada, gemidos. Sacó la corbata de la gasolina y se puso a reír con risa mal disimulada. Cerró el Zippo. «Oigo risas», dijo de pronto la mujer. «Huele a gasolina», dijo el experto en rendimiento. Entraron en la cocina cogidos de la mano y desnudos. «Estaba a punto de convertirme en bonzo», les explicó el ejecutivo. «Y ha tardado casi tres semanas en decidirse», dijo con asombro el experto en rendimiento. «¿Sabes cuánto tardaría el IBM 7094? Doce microsegundos. No me extraña que te sustituyeran.»”

viernes, 26 de noviembre de 2010

Jorge Luis Borges


Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.
El barrio que fue las orillas.
Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.
Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.
El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.
El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.
Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.
Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.
Los idiomas que apenas desciframos.
Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.
Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.
El ilimitado nombre de Shakespeare.
La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.
El ajedrez y el álgebra, que no sé.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

"Un tal Lucas" - JULIO CORTÁZAR.


Si yo fuera cineasta me dedicaría a cazar crepúsculos. Todo lo tengo estudiado menos el capital necesario para el safari, porque un crepúsculo no se deja cazar así nomás, quiero decir que a veces empieza poquita cosa y justo cuando se lo abandona le salen todas las plumas, o inversamente es un despilfarro cromático y de golpe se nos queda como un loro enjabonado, y en los dos casos se supone una cámara con buena película de color, gastos de viaje y pernoctaciones previas, vigilancia del cielo y elección del horizonte más propicio, cosas nada baratas. De todas maneras creo que si fuera cineasta tendría las mismas exigencias que con la palabra, las mujeres o la geopolítica.

No es así y me consuelo imaginando el crepúsculo ya cazado, durmiendo en su larguísima espiral enlatada. Mi plan: no solamente la caza, sino la restitución del crepúsculo a mis semejantes que poco saben de ellos, quiero decir la gente de la ciudad que ve ponerse el sol, si lo ve, detrás del edificio de correos, de los departamentos de enfrente o en un subhorizonte de antenas de televisión y faroles de alumbrado. La película sería muda, o con una banda sonora que registrara solamente los sonidos contemporáneos del crepúsculo filmado, probablemente algún ladrido de perro o zumbidos de moscardones, con suerte una campanita de oveja o un golpe de ola si el crepúsculo fuera marino.

Por experiencia y reloj pulsera sé que un buen crepúsculo no va más allá de veinte minutos entre el clímax y el anticlímax, dos cosas que eliminaría para dejar tan sólo su lento juego interno, su calidoscopio de imperceptibles mutaciones; se tendría así una película de ésas que llaman documentales y que se pasan antes de Brigitte Bardot mientras la gente se va acomodando y mira la pantalla como si todavía estuviera en el ómnibus o en el subte. Mi película tendría una leyenda impresa (acaso una voz off) dentro de estas líneas: "Lo que va a verse es el crepúsculo del 7 de junio de 1976, filmado en X con película M y con cámara fija, sin interrupción durante Z minutos. El público queda informado de que fuera del crepúsculo no sucede absolutamente nada, por lo cual se le aconseja proceder como si estuviera en su casa y hacer lo que se le dé la santa gana; por ejemplo, mirar el crepúsculo, darle la espalda, hablar con los demás, pasearse, etc. Lamentamos no poder sugerirle que fume, cosa siempre tan hermosa a la hora del crepúsculo, pero las condiciones medievales de las salas cinematográficas requieren, como se sabe, la prohibición de este excelente hábito. En cambio no está vedado tomarse un buen trago del frasquito de bolsillo que el distribuidor de la película vende en el foyer".

Imposible predecir el destino de mi película, la gente va al cine para olvidarse de sí misma, y un crepúsculo tiende precisamente a lo contrario, es la hora en que acaso nos vemos un poco más al desnudo, a mí en todo caso me pasa, y es penoso y útil; tal vez que otros también aprovechen, nunca se sabe.

martes, 23 de noviembre de 2010

La poesía - Marianne Moore

A mí también me disgusta, hay cosas que son importantes,
más que todo este violineo.
leyéndola, no obstante,
Con perfecto desprecio por ella,
se descubre que hay en ella,
después de todo, lugar para lo genuino.
Manos que pueden agarrar, ojos que pueden dilatarse,
pelo que puede erizarse,si debe;
estas cosas son importantes,
no porque una altisonante interpretación pueda encajarse sobre ellas,
sino porque son útiles; cuando se vuelven derivativas hasta volverse
ininteligibles,la misma cosa puede decirse de todos nosotros que
nosotros no admiramos lo que no podemos entender; el vampiro,
colgado cabeza abajo o en busca de algo que comer; los elefantes , empujando, un caballo salvaje,revolcándose; un incansable lobo, bajo
un árbol; el inconmovible críticio que sacude su
piel como un caballo al sentir una pulga;
el baseball-fan, el estadístico; ni es válido hacer una discriminación contra "documentos comerciales y textos escolares";
todos estos fenómenos son importantes.
Debe hacer una distinción,sin embargoo; cuando son arrastrados a prominencia por semipoetas, el resultado no es poesía, ni hasta que los poetas entre nosotros puedan ser "literalistas de la imaginación", por encima de insolencia y trivialidad, y puedan presentar a inspección imaginarios jardines con verdaderos sapos en ellos, tendremosla. Entretanto, si pedís, por una parte la materia prima de la poesía en
toda su crudeza la que es, por otra parte, genuina, entonces estáis interesados en la poesía.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Yehuda Amijai



Los amantes dejan sus huellas en el cuerpo del otro,
llenas de evidencias físicas, palabras inacabadas, testimonios, un arrugado
par de jadeos, un periódico con la fecha exacta, y dos relojes, el de él y el de ella.
Cada mañana marcan los contornos del otro
igual que la policía marca la posición del cuerpo en la carretera
con tiza. Los amantes se rinden el uno al otro,
se reservan el derecho a permanecer en silencio.
Si se separan,
dibujan un retrato robot y lo señalan con el dedo
gritando: ¡Es él! ¡Es ella!

**************

Soy el profeta de lo que ya ha ocurrido. Leo el pasado en la palma
de la mano de la mujer que amo, pronostico la lluvia que ya cayó,
soy un experto en las nieves del año pasado, conjuro los espíritus
de lo que siempre ha ocurrido, preveo los días de antaño,
dibujo los planos de casas que ya se han caído,
profetizo la pequeña habitación con sus pocos muebles
-una toalla puesta a secar sobre la única silla,
el arco de la ventana, curvado como nuestros cuerpos cuando se aman.

***********

Encontré un periódico de hace veinte años,
de la semana que nos separamos.Todo estaba
escrito en él,salvo la separación.

Tú me enterrarás.
Tú me enterrarás.
Cosas así decíamos entonces
con las mejillas unidas y alejados de la muerte.

A veces me olvido y paso por calles
que ya no son nuestras,abro postigos
con calma.“No se vayan,sólo he salido
a comprar”.O voy a casas
a preguntar,como se hacía antes:¿Ha venido?
Cada año ha venido.El año que viene vendrá.

Y mirada hacia atrás que dura años,
y mano en la frente como antaño.

Estoy ardiendo.
Estoy ardiendo.
Cosas así decíamos entonces.
Bastaba con que uno ardiera
para prender con su fuego al otro
y el resto de su vida.

***********

Toda la noche gritaron tus zapatos
 vacíos junto a mi cama.

Tu mano derecha cuelga de tu sueño,
tu pelo estudia el lenguaje de la noche
en un libro rasgado de viento.

Las cortinas moviéndose
son embajadores de potencias extranjeras.

**********

La ciudad donde nací fue destruida por los cañones.
El barco al que subí fue hundido después, en la guerra.
El granero de Hamadia donde amé fue quemado.
El quiosco de En Gedi fue bombardeado por los enemigos,
el puente de Ismailiya que crucé
en una y otra dirección en mis tardes de amor
fue hecho añicos.

Mi vida se ha ido borrando tras de mí según un mapa exacto.
¿Cuánto tiempo resistirán los recuerdos?
La niña de mi niñez fue asesinada y mi padre está muerto.

Por eso, no me elijáis como amante o hijo,
como pasante de puentes, inquilino o ciudadano.

***********

Las personas se utilizan como remedio para su dolor.
Se ponen unas a otras sobre sus heridas existenciales,
en el ojo, en el sexo, en la boca y en la mano abierta.
Se agarran unas a otras y no quieren soltarse.

**********

Insomnio - Elisabeth Bishop (1902-1988)


La luna en el espejo de tocador
contempla (tal vez orgullosa
de sí misma, pero jamás se sonríe)
millones de millas
en la distancia y más allá del sueño,
o quizá duerma de día.

Si el Universo la abandonara,
ella lo mandaría al infierno
y encontraría una extensión de agua,
o un espejo, donde morar.
Envuelve pues tus cuitas con una telaraña
y tíralas en el pozo

a ese mundo invertido
donde la izquierda es siempre la derecha,
donde las sombras son en realidad el cuerpo,
donde nos quedamos despiertos toda la noche,
donde el cielo es tan llano como el mar
es ahora profundo, y donde tú me amas.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Papeles inesperados - Julio Cortázar


Ya ves

nada es serio ni digno de que se tome en cuenta
nos hicimos jugando todo el mal necesario

ya ves, no es una carta esto,

nos dimos esa miel de la noche, los bares,
el placer boca abajo, los cigarrillos turbios
cuando en el cielo raso tiembla la luz del alba

ya ves,
y yo sigo pensando en ti,

no te escribo, de pronto miro el cielo, esa nube que pasa
y tú quizás allá en tu malecón mirarás una nube
y eso es mi carta, algo que corre indescifrable y lluvia.

Nos hicimos jugando todo el mal necesario,
el tiempo pone el resto, los oseznos
duermen junto a una ardilla deshojada.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Tom Waits - That Feel



Well there's one thing you can't lose
It's that feel
Your pants, your shirt, your shoes
But not that feel
You can throw it out in the rain
You can whip it like a dog
You can chop it down like an old dead tree
You can always see it
When you're coming into town
Once you hang it on the wall
You can never take it down

But there's one thing you can't lose
And it's that feel
You can pawn your watch and chain
But not that feel

It always comes and finds you
It will always hear you cry
I cross my wooden leg
And I swear on my glass eye
Itt will never leave you high and dry
Never leave you loose
It's harder to get rid of than tattoos

But there's one thing you can't do
Is lose that feel
You can throw it off a bridge
You can lose it in the fire
Yo ucan leave it at the altar
But it will make you out a liar
You can fall down in the street
You can leave it in the lurch
Well you say that it's gospel
But I know that it's only church

And there's one thing you can't lose
And it's that feel
It's that feel

martes, 16 de noviembre de 2010

La ventana a la calle - Franz Kafka

“Quien vive solo, y sin embargo desea de vez en cuando vincularse a algo; quien, considerando los medios del día, del tiempo, del estado de sus negocios y demás, anhela de pronto ver un brazo al cual pudiese aferrarse, no está en condiciones de vivir mucho tiempo sin una ventana a la calle. Y si le place no desear nada, y sólo se acerca a la ventana como un nombre cansado cuya mirada oscila entre el público y el cielo, y no quiere mirar hacia afuera, y ha echado la cabeza un poco hacia atrás, sin embargo, a pesar de todo esto, los caballos de abajo terminarán por arrastrarlo en su caravana de coches y su tumulto, conduciéndolo finalmente a la armonía humana. ”

lunes, 15 de noviembre de 2010

Rayuela - Julio Cortázar

"Pero el amor,esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (como te gusta el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado. Y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vós, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdóname.

Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fíjate. Pero fíjate bien, porque no es gratuito. ¿Por qué es gratuito? Por miedo a empezar las fabricaciones, son tan fáciles.

Sacás una idea de ahí, un sentimiento de otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: Te quiero. Total global: Te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor que sienten por sus esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque la aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

El mito de Sísifo - Albert Camus


"Los dioses condenaron a Sisifo a empujar eternamente una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Pensaron, con cierta razón, que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.
....
Todo el gozo silencioso de Sísifo está en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su casa. De la misma manera el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, manda callar a todos los ídolos. En el universo que de pronto ha recobrado su silencio se alzan las mil vocecitas maravilladas de la tierra. Llamadas inconscientes y secretas, invitaciones de todos los rostros, son el reverso necesario y el precio de la victoria. No hay sol ni sombra, y es menester conocer la noche. El hombre absurdo dice sí y su esfuerzo no cesará nunca. Si hay un destino personal, no hay un destino superior o al menos no hay sino uno, que juzga fatal y despreciable. En lo demás, sabe que es dueño de sus días. En ese instante sutil en el que el hombre se vuelve sobre su vida, Sísifo, regresando hacia su roca, contempla esa serie de actos desvinculados que se convierte en su destino, creado por él, unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado con su muerte. Así, persuadido del origen plenamente humano de cuanto es humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Roberto Bolaño


‎"No me siento seguro
En ninguna parte
La aventura no termina
Tus ojos brillan en todos los rincones
No me siento seguro
...En las palabras
Ni en el dinero
Ni en los espejos
La aventura no termina jamás
Y tus ojos me buscan "

sábado, 13 de noviembre de 2010

El desencanto



“Creo que tanto en la familia como en los individuos en particular, hay dos historias que se pueden contar. Una es la leyenda épica, como llama Lacan a las hazañas del yo, y otra es la verdad. La leyenda épica de nuestra familia, que es lo que me figuro que se habrá contado en esta película, puede ser muy bonita, romántica y lacrimosa, pero la verdad es una experiencia bastante deprimente. O sea, empezando por un padre brutal, siguiendo por tus cobardías, con ocasión de un intento de suicidio mío de opereta  en el que cuando tenía ya las pastillas puestas encima de la cama entró una andaluza fisgona en la habitación y dijo ¿pero es que va usted a hacer lo mismo que Marilyn Monroe? y a raíz de eso para evitar tratar de comprender las razones que me habían impulsado a ello en lugar de no sé, pedirme explicaciones y tratar de remediar las situación que lo había producido decidiste meterme en un sanatorio donde lo pasé muy mal”. Leopoldo Panero


“Para estar desencantado hay que haber estado antes encantado, y yo no recuerdo nada más que cuatro o cinco momentos muy frágiles el haber estado encantado. Creo que el desencanto, la desilusión o el aburrimiento, es una cosa que me ha venido impuesta por mucho elementos y en el que yo, simplemente, como en todo, he participado como espectador”. Michi Panero

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sopa de ganso


Groucho: ¿Ya has olvidado aquellas noches en la Riviera, cuando los dos contemplábamos el cielo? Éramos jóvenes, alegres, inocentes. La noche en que bebí champaña en tu zapato, dos litros. Hubiera cabido más, pero llevabas plantillas. ¡Oh, Hildegarda! No es que me importe, pero, ¿dónde está tu marido?
Margaret Dumont: ¡Ha muerto!
G: Seguro que solo es una excusa.
MD: Estuve con él hasta el final.
G: No me extraña que falleciera.
MD: Lo estreché entre mis brazos y lo besé.
G: Entonces, fue un asesinato. ¿Te casarías conmigo? ¿Te dejó mucho dinero? (Responde primero a lo segundo).
MD: ¡Me dejó toda su fortuna!
G: ¿No comprendes lo que intento decirte? Te amo.
G: Pensarás que soy un sentimental, pero ¿te importaría darme un mechón de tu cabello?
MD: ¿Un mechón de mi cabello?
G: Y no te quejes. Te iba a pedir toda la peluca. Cásate conmigo y tendremos nuestra propia familia.
MD: Oh, sería maravilloso. Y dime, cariño, ¿tendríamos una bonita casa?
G: Pues claro, ¿no estarás pensando en mudarte?
MD: Temo que después de llevar algún tiempo casados encuentres una mujer hermosa y te olvides de mí.
G: No te olvidaré. Te escribiré todas las semanas.

martes, 9 de noviembre de 2010

El circo - Leopoldo María Panero

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre
cómo se balancean los trapecios. Dos
atletas saltan de un lado a otro de mi alma
contentos de que esté tan vacía.
                                               Y oigo
oigo en el espacio sin sonidos
una y otra vez el chirriar de los trapecios
una y otra vez.
Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
mi alma, mi alma: y repito esa palabra
no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente
para hacer ver que no tiene sentido.
Mi alma. Mi alma.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Una copia de ti mismo - Ana María Navales

Una copia de ti mismo,
como si temieras un atentado
en cualquier instante,
rellena tu silueta
y se pasea con aire satisfecho
por el tiempo,
cumpliendo una tras otra
las citas de tu agenda.
Mientras, el que eres tú
se afana en levantar
altos y gruesos muros de cemento
alrededor de la urna
donde tu corazón se muere
aburrido de estar solo.
Alguna vez, alguien se acerca
de puntillas
a esa muralla
y vuelve derrotado
con las manos heridas del espino.
Porque tú, quieto en la oscuridad,
no te reconoces ya en el otro.

domingo, 7 de noviembre de 2010

subterráneo

como si
cogiera aire
y me sumergiera en tí
denso
oscuro
venenoso
sinuoso
desbocado

ese gusano subterráneo
serpiente de hierro
que te engulle
cada mañana
que te asesina
y
te inspira
te sacude
te nutre
te intoxica
te mezcla
te aturde

te ingiere
y
te escupe
y eres otro
cada día otro
aniquilado
excitado
ansioso
somnoliento
triste
otro
paradas bruscas
atropellos

sumérgete en mí

recórreme
entera
como
si
fueras
ese
metro
y
apréndete
todas
mis
paradas

Tennessee Williams


Kill all my demons and my angels might die too.....

Una bala en el cerebro - Tobias Wolff

"La bala ya está en el cerebro; no puede hacerse que siga para siempre ni detenerla por encantamiento. Al final hará su trabajo y dejará el cráneo atrás, arrastrando su cola de cometa de memoria y esperanza, talento y amor hasta el interior del templo de mármol del banco. No se puede evitar eso. Pero Anders todavía puede ganar tiempo. Tiempo para que las sombras se alarguen sobre el césped, tiempo para que el perro atado ladre a la pelota que vuela, tiempo para que el chico del lado derecho se golpee el guante de béisbol negro de sudor y recite suavemente: 'haiga más, haiga más, haiga más'".

Aquí empieza nuestra historia.

jueves, 4 de noviembre de 2010

2666 - Roberto Bolaño

“Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.”

martes, 2 de noviembre de 2010

Hurt - Johnny Cash


I hurt myself today              
to see if I still feel
I focus on the pain
the only thing that's real
the needle tears a hole
the old familiar sting
try to kill it all away
but I remember everything
what have I become?
my sweetest friend
everyone I know
goes away in the end
and you could have it all
my empire of dirt

I will let you down
I will make you hurt

I wear this crown of thorns
upon my liar's chair
full of broken thoughts
I cannot repair
beneath the stains of time
the feelings disappear
you are someone else
I am still right here

what have I become?
my sweetest friend
everyone I know
goes away in the end
and you could have it all
my empire of dirt

I will let you down
I will make you hurt

if I could start again
a million miles away
I would keep myself
I would find a way

lunes, 1 de noviembre de 2010

José Manuel Caballero Bonald

 j  e     e  t  s     u  n     a  u  t  r  e

Vengo de muchos libros y de muchos apremios que la
imaginación dejó inconclusos. Vengo también de un
viaje absolutamente maravilloso que no hice nunca a
Samarcanda. Y de un temor consecutivo vengo igual
que de una madre. Soy esos hombres juntos que
mutuamente se enemistan y ando a tientas buscando el
rastro de una historia donde no comparezco todavía.
¿Seré por fin ese protagonista que desde siempre ronda
entre mis libros y que también está aquí ahora
sustituyendo a quien no sé? Sólo el presente puede
modificar el curso del pasado.





 y   t ú    m e   d i c e s

Y tú me dices, que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.

Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.

Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.

John Ashbery

Todavía quedan países inventados
en los que esconderse para siempre...

domingo, 31 de octubre de 2010

Tom Waits dixit....


– La razón por la que los teatros no hacen espectáculos los lunes por la noche es porque los lunes por la noche eran la noche de la Horca, y nadie podía competir con la noche de la Horca. Hasta hoy, los teatros permanecen a oscuras los lunes.
– Pueden pasar muchas cosas en el viaje cuando algo tiene que descender todo el trayecto desde tu cerebelo hasta tus dedos. A veces escucho discos, mi propio material, y pienso, Dios, la idea original para esto era mucho mejor que la mutación a la que hemos llegado. Lo que procuro actualmente es captar lo que surge y mantenerlo vivo. Es como acarrear agua con las manos. Quiero conservarlo todo, y a veces cuando llegas al estudio ya no queda nada.
– Al cabo de un tiempo, la música con muchos instrumentos de cuerda suena como Perry Como. Esa es la razón por la que ya no trabajo demasiado con el piano. Es como la escuela. Quieres verla en llamas.
– Cuando las leyes que gobiernan tu locura privada se aplican a la rutina diaria de vivir, tu vida puede coagularse y colisionar.
– Mi esposa ha sido genial. He aprendido mucho de ella. Es católica irlandesa. Tiene todo el oscuro bosque viviendo en su interior. Me empuja a lugares a los que yo no iría. ¿Y los niños? Creativamente, son asombrosos. El modo en que dibujan, ¿sabes? Se salen de la hoja de papel y siguen dibujando por las paredes. Desearías ser tan abierto.
– Desde pequeño pensé que los mendigos y los vagabundos, la gente que vivía al raso, sabían algo más, o algo distinto. Estaba convencido de que los que no tienen nada lo tienen todo. Ya sé que esto no es verdad a la fuerza, pero me lo creí e intenté vivir durante mucho tiempo con muy poca cosa. Un sitio abierto y un corazón abierto: eso me pareció importante.
– El hecho de que tú no pesques nada no significa que no haya peces ahí afuera.
– Mi esposa y yo leemos el periódico y recortamos cientos de artículos, y entonces leemos el periódico de ese modo, sin todo lo demás. Es nuestro propio periódico. Hay mucho relleno en el periódico y el resto es publicidad. Si lo condensas y te quedas con las historias esenciales, como la historia sobre el pez con un solo ojo y tres colas que hallaron en el lago Michigan, renuevas totalmente tu relación con el periódico.
– El día que recogen la basura, te das cuenta que alguien está husmeando en la tuya, sacas la cabeza por la ventana y le dices: “¿Qué demonios está haciendo?” Y entonces se va y tú empiezas a revisar tu propia basura. Empiezas a reevaluar la calidad de tu basura, preguntándote si habrás cometido algún terrible error, si habrás tirado algo que ahora va a ser esencial en tu vida.
– Todos mezclamos verdad y ficción. Si estás atascado en un lugar de la historia, te inventas la parte que necesitas.
– Hay una soledad común que se extiende de costa a costa. Es como una inconexa crisis de identidad común. Es la oscura, cálida, narcótica noche americana. Sólo espero llegar a palpar ese sentimiento antes de hallarme a mí mismo uno de estos días en la Calle Fácil.
– ¿Qué será? ¿Un infarto en un baile? ¿Un huevo tragado por el conducto equivocado? ¿Una bala perdida que llega desde un conflicto a dos millas de distancia, rebota en un poste, atraviesa el parabrisas y agujerea tu frente como un diamante? ¿Quién sabe? Fíjate en Robert Mitchum. Murió mientras dormía. Eso está bastante bien para un tipo como Robert Mitchum.
– No soy el Payaso Sonrisas. O Bono. No corto el listón en las inauguraciones de supermercados. No me pongo del lado del alcalde. Tira tu pelota en mi patio, y no volverás a verla. Tengo solamente un círculo íntimo de amigos y seres queridos; lo que se llama un círculo de confianza.
– No vayas tan lejos en el pasado. Ahí atrás me pierdo.
– Soy tan sólo un rumor.

sábado, 30 de octubre de 2010

Pedro Casariego


Esta
vida
demasiado
plácida
me
extingue.
Estas horas
solemnes
sofocan
los incendios
imprudentes
y los papeles
en llamas.
Ansío el
terremoto particular
que alguien
me ha prometido.

Soy el hombre
delgado
que no flaqueará
jamás.

Los amantes - Julio Cortázar


¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.


Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Bruce Weber acerca de Chet Baker


Él pregunta si prefiere a Chet cuando canta o sólo cuando toca. Ella se aparta el pelo antes de responder. Le contesta con otra pregunta.”¿Y por qué tengo que escoger?”. Él sonríe, se acerca un poco más y le pasa un cd que ella aún no ha escuchado. Como de la nada, aparece una chica y se aferra al brazo del hombre… Le da un beso rápido, tira de él y le echa una mirada bastante elocuente a la otra. Él aparta la mirada. Se van. Ella se queda con el disco en la mano. Se ríe sola. Va a resultar que la sección de jazz es peligrosa. (El disco, por cierto, también lo es. Nadie ha podido tratar la adicción que provoca).

martes, 26 de octubre de 2010

Nuestras Tormentas


me apetece
me apetece seguir viviendo nuestras tormentas
quiero sentir tu electricidad
tus descargas

dos cuerpos chocando
en mitad de la noche

se disparan los niveles
se aceleran las pulsaciones
valoración de daños
chequeo de los reflejos
reconstrucción de los hechos
búsqueda del culpable

mientras
se sueltan las sogas
de las que cuelgan
las ilusiones
asfixiadas
viciadas

vuelven a caminar
vuelven a arrastrarse

él exhala algo demasiado estimulante

ella es incapaz de ignorarlo

él tritura huellas
mientras
ella inventa coartadas

ella intuye su talento para la violencia
y se acerca más
demasiado
demasiado

él conoce las coordenadas exactas
de su deseo
demasiado
demasiado

ella traza escapatorias en círculo

cuerpo a cuerpo
duelo nocturno
en el cuadrilátero de los anhelos
donde los golpes bajos
suman más
y duelen menos

clímax
causa-efecto
en silencio
por las calles
palpándose las heridas
lamiéndoselas
como animales salvajes

leyéndose
sus respectivos cuadernos de bitácora
preparándose para abordarse
ansiando noches de tormenta
y camarotes pequeños

sensaciones bizarras la invaden
mientras le ve brillar
en mitad de la nada que lo llena todo

demoledor

que alguien cierre las puertas de esta historia
y él se quede dentro

lunes, 25 de octubre de 2010

M A E L S T R O M


                                          
al arquitecto de mis entrañas se le olvidó
incluir una salida de emergencia
para huir de mí misma
mis sueños poseen
velocidad y violencia
en su justa medida
huelen a sándalo
y saben a hiel

anoche soñé que te arrestaba
por no haber hecho nada malo
te interrogaba
en silencio
era tu enfermera
Leni
y te hallaba culpable e irresistible
sin nada más que alegar
me convertía en tu maelstrom
te ofrecía todos mis ángulos
como guarida
como única escapatoria
te invitaba a cruzar la puerta del cielo
y sentarte en el sofá del infierno

después
regresábamos al campo de batalla
y aunque no era tarde
ya no quedaba tiempo

sábado, 23 de octubre de 2010




seré ácida y cruel

frondosa y templada

pasearemos por los precipicios

viernes, 22 de octubre de 2010

La senda del perdedor - Charles Bukowski

Podía ver el camino que se abría frente a mí. Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía. Deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba. Pensar en ser un abogado, concejal, ingeniero, cualquier cosa por el estilo, me parecía imposible. O casarme, tener hijos, enjaularme en la estrucutra familiar. Ir a algún sitio para trabajar todos los días y después volver. Era imposible. Hacer cosas normales como ir a comidas campestres, fiestas de Navidad, el 4 de Julio, el Día del Trabajo, el Día de la Madre... ¿acaso los hombres nacían para soportar esas cosas y luego morir? Prefería ser un lavaplatos, volver a mi pequeña habitación y emborracharme hasta dormirme.
Mi padre tenía un plan maestro. Me dijo:
- Hijo mío, cada hombre debería de comprar una casa en su vida. Cuando muera, su hijo heredaría esa casa. Más adelante ese hijo compra su propia casa y luego muere. Entonces su hijo hereda dos casas. Ese otro hijo pronto adquiere la suya propia y entonces ya tiene tres casas...
La estructura familiar. O cómo vencer a la adversidad a través de la familia. Él creía en eso. Coge la familia, mézclala con Dios y la Nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes todo lo que necesitas.
Observé a mi padre, sus manos, su rostro, sus cejas, y supe que ese hombre no tenía nada que ver conmigo. Era un extraño. Mi madre no existía. Yo era un maldito. Mirando a mi padre no vi nada más que una insipidez indecente. Peor aún, él tenía mayor miedo a fracasar que el resto de la gente. Siglos de sangre campesina y de educación campesina. Las características sanguíneas de los Chinaski se habían debilitado por unos cuantos siervos de la gleba que empeñaron sus vidas en pequeños logros fraccionarios e ilusorios. No hubo ningún hombre en el árbol genealógico que dijera: "¡No quiero una casa, quiero mil casas y las quiero ahora mismo!"
Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo, aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez... Pero no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad.
¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?

jueves, 21 de octubre de 2010

El corazón delator - Edgar Allan Poe

Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero hablé con más fluidez y en voz más alta. Sin embargo, el ruido aumentaba. ¿Qué hacer? Era un sonido bajo, sordo, rápido... como el sonido de un reloj de pulsera envuelto en algodón. Yo trataba de recobrar el aliento... pero los oficiales no oían nada. Hablé más rápido, con vehemencia, pero el ruido seguía aumentando. Me puse de pie y empecé a discutir sobre cosas insignificantes en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Caminé de un lado a otro con pasos fuertes, como furioso por las observaciones de aquellos hombres; pero el sonido seguía creciendo. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré. Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del suelo, pero el ruido aumentaba cada vez más. Crecía y crecía y era cada vez más fuerte. Y sin embargo los hombres seguían conversando tranquilamente y sonreían. ¿Era posible que no oyeran? ¡Dios Todopoderoso! ¡No, no! ¡Claro que oían! ¡Y que sospechaban! ¡Sabían! ¡Y se estaban burlando de mi horror! Así lo pensé entonces y así lo pienso ahora. Pero cualquier cosa era preferible a esta agonía. Cualquier cosa era más soportable que este espanto. ¡Ya no aguantaba más sus hipócritas sonrisas! Sentía que debía gritar o morir. Y entonces, otra vez, escuchen... ¡más fuerte..., mas fuerte..., más fuerte!

-¡No finjan más, malvados! -grité- . ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esas tablas!... ¡Aquí..., aquí! ¡Donde está latiendo su horrible corazón!

al amor impar

apostémoslo
todo
al amor impar
y a los besos rojos

explotemos

seamos equilibristas
en un mundo
de cuerdas
rotas
y pasiones mutiladas

queremos
carne y emoción
lo queremos
todo

cojámoslo

eres inesperado
brutal
entras por mis ojos
re-corres
mis venas azules
me invades
acaricias mi espina dorsal
me erizas
me estremeces
haces que me retuerza
siento como se llenan
mis pulmones
eres aire caliente
el acorde perfecto
y desconocido

tienes ritmo
fuerza
me manoseas con tus palabras
me violas
te leo una y otra vez
hasta quedar
exhausta
me llenas de olas
y sólo sé que quiero
más...

martes, 19 de octubre de 2010

El perseguidor - Julio Cortázar

-Me di cuenta cuando era muy chico, casi en seguida de aprender a tocar el saxo. En mi casa había siempre un lío de todos los diablos, y no se hablaba más que de deudas, de hipotecas. ¿Tú sabes lo que es una hipoteca? Debe ser algo terrible, porque la vieja se tiraba de los pelos cada vez que el viejo hablaba de la hipoteca, y acababan a los golpes. Yo tenía trece años... pero ya has oído todo eso.
Vaya si lo he oído; vaya si he tratado de escribirlo bien y verídicamente en mi biografía de Johnny.
-Por eso en casa el tiempo no acababa nunca, sabes. De pelea en pelea, casi sin comer. Y para colmo la religión, ah, eso no te lo puedes imaginar. Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con... bueno, con nosotros, por decirlo así. (...) -Bruno, si un día lo pudieras escribir... No por mí, entiendes, a mí qué me importa. Pero debe ser hermoso, yo siento que debe ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae... Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir así. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mí no vas a decirme que en este momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole en mechones y se quejaba dé que yo le rompía las orejas con esa-música-del-diablo.

Historia de dos ciudades - Charles Dickens

Era el mejor de las tiempos, era el peor de los tiempos, la época de la sabiduría y la época de la bobería, el periodo de la fe y el periodo de la incredulidad, la era de la luz y la era de las tinieblas, la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos y nada poseíamos, caminábamos en derechura al cielo y rodábamos precipitados al abismo.

Perro - Charles Bukowski

un mero perro
caminando solo por una acera caliente de
verano
parece tener el poder
de diez mil dioses.

¿cómo es eso?

DNA - Luis Alberto de Cuenca

DNA o ADN, poco importa
si en castellano o en inglés: el caso
es que me muero por tus proteínas,
por tus aminoácidos, por todo
lo que fuiste una vez, cuando tus padres
vinieron de cenar algo achispados
y, después de tirar de la cadena,
hicieron una nueva con tu nombre,
con tus curvas y con tus fantasías.
Dame una foto de tu DNA
tamaño DNI, que me retuerzo
de ganas de mirarla a todas horas.

lunes, 18 de octubre de 2010

Las cartas de Groucho - Groucho Marx

"A HY GARDNER (N.de Slesnor: columnista del New York Herald Tribune)

Quisiera poderle escribir esas siete u ochocientas palabras que me ha pedido, pero sólo conozco seiscientas. Luego hay también otras razones.

En primer lugar, he sufrido una época de frustración con mi aguacate. Lo planté con la firme esperanza de que algún día estaría completamente cargado de frutos. Pues bien, han transcurrido cinco años y en todo este tiempo ni un solo aguacate ha colgado de sus ramas. Con profunda desesperación fui a un vivero y le expliqué la situación al jardinero. Cuando acabé el relato me miró con mayor desprecio todavía que el habitual y me dijo: "Sr. Marx, ¿no sabe usted que los aguacates se aparean y que si se quiere tener frutos debe tener uno macho y otro hembra?". Bueno, Hy, podrían haberme derribado con un melón de agua. Sé que las estrellas de cine tienen que hacer algo así para dar frutos, pero no tenía la menor idea de que el aguacate macho necesitase al aguacate hembra tan imperiosamente como Lana necesita a Lex, Frankie necesita a Ava y Abbott necesita a Costello. Pensándolo mejor, quite a Abbott y Costello. La naturaleza no actúa así.

Bien, para abreviar más esta breve epopeya, compré la segunda planta y ahora tengo los dos sexos en el traspatio. Han estado juntos poco tiempo y supongo que es demasiado pronto para saberlo, pero hasta ahora debo decir que no he advertido ninguna diferencia. Lo que me intriga es que nunca se miran el uno al otro. Están simplemente ahí, con la mirada perdida, severa y distante, sin mover nunca una hoja, sin hacer crujir nunca siquiera una ramita. Quién sabe, quizá se muestran precavidos cuando estoy por allí. Alguna noche cuando la luna esté llena y el abajo firmante también, me deslizaré hasta allí, me plantaré entre los arbustos y permaneceré allí hasta descubrir definitivamente si alguna vez voy a tener aguacates.

Saludos, Groucho".

Primavera negra - Henry Miller

Y ahora os dejo a vosotros y a vuestra sagrada ciudadela. Voy a sentarme en la cumbre de la montaña, a esperar otros diez mil años, mientras lucháis para alcanzar la luz. Pero deseo, sólo por esta noche, que apaguéis un poco las luces, que bajéis los altavoces. Esta noche quisiera meditar un poco en paz y silencio. Quisiera olvidar por un rato que estáis revoloteando en vuestro baratísimo panal de miel.
Mañana quizá procuréis la destrucción de vuestro mundo. Mañana quizá cantaréis en el Paraíso sobre las humeantes ruinas de vuestras ciudades del mundo. Pero esta noche yo quisiera pensar en un hombre, un solo individuo, un hombre sin nombre ni país, un hombre a quien respeto porque no tiene absolutamente nada en común con vosotros: YO. Esta noche meditaré sobre lo que yo soy.

Smoke - Paul Auster

- ¿Recuerdas que una vez me preguntaste cómo comencé a hacer fotos? Pues esta es la historia de cómo conseguí mi primera cámara. En realidad es la única cámara que he tenido. ¿Me sigues hasta ahora?

- Como un cordero.

- Esta es la historia de cómo ocurrió:
Muy bien. Fue en el verano del 76, cuando empecé a trabajar con Winnie, el año del bicentenario. Un día entró un chaval y empezó a robar cosas de la tienda. Estaba ante la estantería del fondo, metiéndose revistas de chicas desnudas bajo la camiseta. Yo no le había visto porque había mucha gente en el mostrador. Cuando vi lo que estaba haciendo le empecé a gritar. Salió zumbando como un conejo. Sssssssh. Para cuando yo había salido del mostrador, él ya corría perdiendo el culo por la Séptima Avenida. Le perseguí durante media manzana, y luego abandoné. Se le había caído algo por el camino, y como no tenía ganas de seguir corriendo me agaché para ver qué era. Resultó ser su cartera. No había dinero dentro, pero llevaba el permiso de conducir, junto con… tres o cuatro fotos. Podría haber llamado a la poli y denunciarle, sabía su nombre y dirección por el carné. Pero sentí lástima por él, no era más que un pobre desgraciado, y en cuanto vi las fotografías que llevaba en su cartera, me fue imposible sentir ningún enfado hacia él. Roger Goodwin, ese era su nombre. Recuerdo que en una de las fotos estaba junto a su madre, y en otra de ellas aparecía sujetando un trofeo en el colegio. Sonreía como si le hubiese tocado la lotería. No tuve coraje. Un pobre chico de Brooklyn. Y tampoco era tan grave. Al fin y al cabo, a quién le importaban un par de revistas guarras. Así que conservé la cartera. De cuando en cuando sentía la necesidad de devolvérsela, pero entre unas cosas y otras nunca lo hacía. Entonces llegó la Navidad, y yo no tenía nada que hacer. Winnie me había invitado a su casa pero su madre se puso enferma y tuvo que ir a Miami junto con su mujer. Así que aquella mañana yo estaba en casa compadeciéndome de mí mismo. Entonces vi la cartera de Roger Goodwin en una repisa. Me dije: “¿Qué coño? ¿Por qué no hago algo bueno por una vez?”. Me puse la chaqueta y me fui a devolver la cartera. Vivía en Boerum Hill, en uno de esos bloques de casas baratas. Recuerdo que aquel día hacía un frío que pelaba. Me perdí buscando el edificio del chico, todos aquellos bloques parecían iguales, y yo siempre terminaba en el mismo patio creyendo que era otro. Es igual. Al final encontré el edificio que buscaba y el piso que buscaba. Llamé al timbre. Nadie respondió. “No habrá nadie”, pensé. Volví a llamar para asegurarme. Ya estaba a punto de irme, pero esperé un poco más, y oí unos pasos tras la puerta. La voz de una anciana preguntó “¿Quién es?”. Contesté “Busco a Roger Goodwin”. “¿Eres tú Roger?”, dijo ella. Después de luchar con quince cerrojos abrió la puerta. Tendría por lo menos ochenta o a lo mejor noventa años, y lo primero que advertí en ella fue que era ciega. “Roger, sabía que vendrías”, dijo, “sabía que no te olvidarías de tu abuela Ecel en Navidad”. Y entonces abrió los brazos como si fuera a abrazarme. Yo no tenía mucho tiempo para pensar, tenía que decirle algo en seguida, y antes de que pudiera darme cuenta, las palabras salieron de mi boca. “Así es, abuela Ecel”, le dije, “he vuelto para verte por Navidad”. No me preguntes por qué. No sé por qué se lo dije. Simplemente me salió. Aquella anciana me abrazó de repente allí en la puerta. Yo también la abracé. Fue como si los dos decidiéramos jugar a ese juego, sin tener que discutir las reglas. Sabía de sobra que yo no era su nieto, era vieja y chiflada, pero no estaba tan mal como para no distinguir entre un completo extraño y alguien de su propia sangre. Sin embargo fingir la hacia feliz. Yo no tenía nada que hacer, así que acepté encantado el juego. Bien, entré con ella en el piso y pasamos el día juntos. Cada vez que me preguntaba que qué tal me iba yo le mentía, le dije que había encontrado un buen trabajo en un estanco, le dije que iba a casarme… le conté las historias más bonitas que se me ocurrieron, mientras ellas fingía creérselo todo. “Muy bien, Roger”, me decía mientras asintiendo con la cabeza y sonriendo, “Siempre supe que todo te iría bien en la vida.”. Bien, al cabo de un rato me entró hambre. Dado que no había nada de comida en la casa, salí a ver si había una tienda abierta. Y compré un montón de cosas. Compré un pollo asado, sopa de verduras, un poco de ensalada de patatas… un montón de cosas. La abuela Ecel tenía guardadas un par de botellas de vino en su cuarto. Así que entre los dos pudimos organizar una cena de Navidad digna. Nos pusimos un poco chispas con el vino… Y cuando terminamos de comer fuimos a la sala de estar. Los sillones eran más cómodos. Yo tenía ganas de mear, así que me disculpé y fui al cuarto de baño, que estaba abajo. Las cosas entonces tomaron otro rumbo. Ya había hecho bastante el tonto con el numerito de fingirme el nieto, pero lo que hice luego, fue especialmente insensato, y desde entonces no he podido perdonármelo. Entré en el baño, apiladas en una de las pareces junto a la ducha descubrí un montón de cámaras, nuevas, de 35 Mm., estaban sin estrenar. Yo no había hecho una sola fotografía en mi vida. Y mucho menos todavía robado. Pero en cuanto vi aquellas cámaras en el cuarto de baño, decidí que una de esas cámaras sería para mí. Así, sin más. Y sin pensarlo un momento, tomé una de esas cámaras, la escondí bajo el brazo y volví a la sala de estar. No había estado fuera más de tres minutos, pero en aquel rato, la abuela Ecel se había dormido. Demasiado vino, supongo. Me fui a la cocina y lavé los platos. Ella dormía plácidamente, roncando como un bebe. No había por qué molestarla, así que decidí irme. No podía escribirle una carta de despedida puesto que era ciega, así que me marché. Puse la cartera de su nieto sobre la mesa, volví a coger la cámara, y salí del apartamento. Así se acaba el cuento.

- ¿Alguna vez volviste a verla? ¿No volviste a visitarla?

- Una vez. Tres o cuatro meses después. Me sentía tan culpable por haber robado la cámara que ni la había usado. Al final resolví devolverla, pero la abuela Ecel ya no estaba allí. En aquel apartamento vivía otra persona y no pudo decirme dónde estaba.

- Seguramente había muerto.

- Sí. Seguramente.

- De ser así pasó su última Navidad contigo.

- Supongo que sí. Eso nunca lo había pensado.

- Fue una buena acción. Fue muy bonito lo que hiciste por ella.

- Mentí y robé a esa mujer. ¿Llamas a eso una buena acción?

- La hiciste feliz, y la cámara había sido robada, no pertenecía a la persona a la que se la cogiste.

- Todo por el arte, ¿eh, Paul?

- No diría tanto, pero al menos has hecho un buen uso de la cámara.