malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

sábado, 14 de octubre de 2017

Fitzcarraldo






















No subestimes al que late con sangre espesa
y merodea más allá de las superficies
con su hatillo de morbo y envuelto en silencio

No subestimes al que no brilla con luz propia
más allá de los leds de su cocina
ni aquel que se abre paso
tirando de anillas de 33cl
esculpiendo poemas de sus vuelos catastróficos

El que no lleva brazalete
ni dorsal
ni vocifera sus verdades
en 140 caracteres

No lo subestimes
porque es el afilador
viene a buscar tus cuchillos
para que brillen y sajen tus rabias
ante tus invitados
excelsa cubertería del que nunca
comió con las manos

Su silbido arrasa en tu olvido
y llena sus versos del síndrome de la Tourette
para tricotarte en la mollera
que hay otros mundos
para correr sin herraduras

Construir la propia ruina
es laborioso
conlleva dedicación y lodo
y deviene en cimiento
para los herederos de la cúspide,
presas de palacio.

Alguien tiene que encargarse del derrumbe
alguien tiene que cruzar primero
por si el puente está podrido.

El sherpa que te coloque las cuerdas
que te lleve el equipaje
y se aparte en tu foto.

Habita tu mirador y no le subestimes
déjale hacer o deshacerse.
pero déjale libre.


martes, 3 de octubre de 2017

KREUZBERG



























Noches náufragas, de madero a madero.
Vaciado de botellas y mensajes borrosos.
Un lavado de gravas en la cabeza para disipar el dolor
de dos pompones de acero repicando.
Ese amanecer de buzo amarrado a un baffle.

Quería radiografiar cada graffiti contigo,
cada corredera, portal o farola,
el reverso de nuestras cuevas,
aireadas,
por una vez, lucir el escombro
y hallar ojos que no se duelan.

Descubrir nuestras Altamira.
Esa necesidad de gritarlo todo,
de hacerlo en cualquier lugar.
De convertir la propia piel
en muros pintarrajeados,
yonquis de tinta.

Pisar las cuerdas exactas
del mástil de tu cerebro
porque suenas tan bien
así cuando improvisado,
tarareado entre mis brazos.

Y después en cualquier rincón,
con poca luz,
traficar con nuestros corazones de uranio.
Somos Fausto.
Canjes de saliva,
miradas que agotan las existencias
de cualquier trasatlántico.
Cazadores o recolectores
pero dispuestos y algo desorientados,
como payasos exiliados en un drama.

Sembrarlo todo de nosotros.
Taladrar agujeros en la calma
y danzar sobre las vallas electrificadas
de las zonas de confort
que nos vienen por defecto.

Deshacerme las medias
con las sillas astilladas
de los tugurios que más amo.

Noches náufragas.
Amarrarme a puerto
con el pelo ya muy despeinado.
Que cada enredo al día siguiente duela
y me recuerde a tus manos.
Que dos medias lunas de rímel
coronen mis mejillas,
delatando la madrugada.
Y decirte: ya ha pasado, todo ha pasado. 


Imagen: Kreuzberg



jueves, 21 de septiembre de 2017

BOOMERANG



Me empecé a sentir tan sola
que el hueco ocupó
mares muertos, estrechos de Bering, parte de océanos poco pacíficos
y órganos vitales de los que nunca sonaron en capillas sixtinas
como esos parkings de hipermercado en plena madrugada
que sí, que son poéticos, tan americanos siempre en nuestro imaginario
cuando los ves en una foto de Eggleston
pero cuando te definen, rotura de ligamentos, hectáreas asoladas, sentimiento poligonero de lo más vulgar,
prensa amarillista analizando a full time tu estado de desánimo…
en fin, al fin, por fin, sin fin

Y ahí estás. En pedazos. El único boomerang, se llama dolor
por lejos que lo mandes, vuelve y vuelve y revuelve.
Y nunca se resuelve.
No sé cómo lo llaman, cuando el cuerpo se enfrenta al frío
y hace como un dragón que suelta la cola en caso de peligro
Autotomía o algo así
Que es como cortarse a sí mismo.
Como esa pregunta cabrona de: ¿en un incendio, qué salvarías?
(subyace: ¿qué no te importa?)
Porque no deja de ser la cruz de:
¿A la isla desierta que te llevarías?
Porque no es lo mismo salvarlo que llevártelo
A uno lo mueve la pena y a otro la necesidad/deseo
De uno sacaría las fotos de familia, peso en oro
y al otro me llevaría al hombre y los poetas infrarrealistas
sin dudarlo
porque mirando fotos, puedo morir de tedio.

Vasoconstricción,
como los alpinistas que se dejan anulares en el Annapurna
especie gélida de divorcio
como si fuéramos inuits

uno lo va soltando todo,
y toda la sangre se concentra
en el órgano vital
que late y late
se hincha y respira
y se le hace un corro protector
como si pudiera acabar salir corriendo
hacia algún lugar

las piernas te llevan más lejos que un corazón.
a ver si me entero.









viernes, 8 de septiembre de 2017

Apotropaico






Del gr. ἀποτρπαιος apotrópaios 
'que aleja el mal' y -aico.
Dicho de un rito
de un sacrificio
de una fórmula
etc.: 
Quepor su carácter mágico
se cree que aleja el mal 
o propicia el bien.


(Con arreglo a la locura)

Crucé los dedos
para hacer pause/instantánea
del momento feliz
como si fuera posible
hacer bello el roce de la alambrada

toque todos y cada uno
de los árboles del bosque
contando sus anillos a ojos cerrados

muy dejada a solas
con mis crónicas de habitación
haciendo aspa con los brazos
ojos rapaces y
la necesidad de sacarlo todo afuera
como ropa mojada
y exagerar, de nuevo,
el domicilio de la congoja
y la impresión
y la danza
y el propósito de la tinta
que viene para sudar de mí
en mí
en ti

el poema como eyector de residuos interiores
o como espora mágica que va abriendo ventanas
cauces o nadas
pero siempre una extensión demasiado grande
para mis furias y sus coros

en busca de un sosias
que viva tu misma vida
a diez mil kilómetros
pero en alta definición

reconstrúyeme un poco ahí donde el derrumbe
(ansié)
desfibrila la ilusión
dame el latido del acantilado
y atrapa el temblor contenido en la garganta de los gallos

venía a vivir en tus reservas de calor
cuando el deseo se arrastraba bendito
por mil desiertos envasados al vacío,
dije dame
dije ten

las cicatrices no flotan en nuestros privados escoriales
y el poema no trae fondo
ni la palabra pared o bengalas
sólo me queda la santería del verbo
la gárgola en la entrada
las fauces del león

te acercas
custodio del peligro
y de mi indefensión
obscena asfixia de semen
musa que desenrede las piernas
cuando no quieras marchar
común fanfarria
para saciar recodos de angustia

traigo en la mirada tanta oportunidad
como desolación
que el alma es un burdel
no seamos tiernos a deshora
fuimos polen abandonado,
linterna que no faro
hermosa persecución de la carne
mente excitada
brutal vaivén del aire caliente

ahora resto
eco del aullido
estalactita de saliva
brillo y hueso embalsamado
no hubo suerte





miércoles, 6 de septiembre de 2017

la gente ya no "está" en los sitios




Te has dado cuenta? La gente ya no "está" en los sitios. Son como vasos comunicantes, hilos conductores, lo que quieras, alcantarillado de ciudad común puesta en un escaparate, me vale. Texto, imagen, sonido, pero no hay tacto ni fiebre. Están hablando, escuchando, leyendo, escribiendo a otros. Esos otros, que tampoco están. Observan lo que les rodea con tanta ansiedad que quiero matarlos. 
Inmortalizan rincones, cactus incluso frondosos, soles, pies en la arena, platos de comida que parecen tocados de novia, o cócteles color plástico. Pero no están. Se ha creado una irrealidad paralela imposible de ubicar, intocable bajo el magma de la dichosa cobertura puedelotodo. 
De repente el escenario cobra relevancia inaudita y el resto es atrezzo. Algunos logran meterse en la composición si quedan bien en ella y se hacen visibles un nanosegundo, petrificados en esas (in)naturalezas muertas o abortadas incluso, que llenarán sus discos bien duros. 
Se desangra un sol sobre el horizonte mientras le ponen filtro y treinta hashtags a la vez que eliminan cientos de selfies que no convencen. Dónde está la gente?
Exhibicionismo era enseñar bajo la ropa, no la tela que te cubre. Bacanal era comer con las manos y acabar lamiendo el plato y al compañero de ágape.
Un hombre arde a tu lado mientras tinder te ubica posibles cazas en ratios de distancia. No hace falta que eleves el morro al viento, ya no tienes nada salvaje en el perímetro de tu carne. Sólo te ubica en el mundo google maps y en realidad nadie está donde parece estar. Hemos construido tantos mataderos que no hay lugar para viveros. 
El mundo está vacío, sólo te rodea un holograma de algo que no existe. No se vive el ahora, no se tienen conversaciones privadas.
El vacío no es misterioso y nunca lo ha sido, pero sin las coordenadas exactas no te enteras de que tienes las manos atadas.












jueves, 31 de agosto de 2017

SOBRE LA SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS, Julio Cortázar






Si un gobierno declara ininteligible a un almirante pasarán cosas extrañas en el país, porque nunca se ha sabido que a un almirante le agrade ser declarado ininteligible y todavía menos que un gobierno civil haya declarado ininteligible a un almirante.

Si a pesar de eso el gobierno lo declara, sucederá que el almirante declarado telefoneará a otros almirantes y en algún lugar del buque insignia habrá una reunión secreta donde numerosas condecoraciones y charreteras se agitarán convulsionadas, tratando de poner en claro cosas tales como el significado de la ininteligibilidad, por qué se declara ininteligible a un almirante y, en caso de que la declaración tenga algún fundamento, cómo puede ser que el almirante declarado haya procedido ininteligiblemente hasta el punto de que declaren, y así sucesivamente.

Lo más probable es que los almirantes inteligibles se solidaricen con el declarado, en la medida en que la susodicha declaración afecta el buen nombre y honor de un colega que a lo largo de su digna carrera no ha dado jamás el menor motivo para que lo declaren. En consecuencia, si se acata la declaración del gobierno se navega a toda máquina hacia la anarquía y el retiro forzoso, por lo cual frente a la gravedad de los hechos sólo cabe una respuesta solidaria: concentrar la escuadra en la rada y bombardear la casa de gobierno, que un arquitecto insensato ha puesto prácticamente al borde del agua con las consiguientes ventajas balísticas.

Sin embargo, no es posible desechar la posibilidad de que los almirantes, conscientes del hecho de que el gobierno responderá a tan legítima actitud con el bajo recurso consistente en movilizar al ejército y a la aviación so pretexto de que en el bombardeo han perecido varios miles de ciudadanos, decidan finalmente persuadir al almirante declarado para que demuestre públicamente que la declaración carece de todo fundamento. A tal fin, después de ponderadas deliberaciones, convencerán al almirante de que debe escupir sin más dilación el chewing-gum que se obstina en chupar y soplar desde las últimas navidades y, en caso de que el almirante declarado arguya que aprecia demasiado su chewing-gum como para escupirlo, lo acorralarán en un extremo de la cabina y le apretarán la nariz hasta que abra la boca, momento en que el dentista de a bordo le extraerá el chewing-gum con la pinza que siempre tienen los dentistas navales para casos parecidos.

Cumplida esta etapa tan amarga cuanto necesaria, los almirantes comunicarán rotunda y telefónicamente al gobierno que el declarado no sólo ha sido nunca ininteligible, sino que su inteligibilidad es orgullo y alegría del almirantazgo, razón por la cual en un plazo de veinticuatro horas deberá revocarse la declaración so pena de graves represalias. EL gobierno se manifestará sorprendido por tan adusta decisión y reclamará las pruebas pertinentes, ocasión en la cual el almirante declarado hará oír su voz por teléfono y el gobierno tendrá amplia oportunidad inteligible de percatarse de que es un almirante perfectamente inteligible y que la declaración carece ya de todo fundamento, terminando el episodio con un intercambio de frases festivas y promesas recíprocas de lealtad y patriotismo.

Como prueba complementaria y decorativa, se enviará al gobierno por correo certificado una cajita de plexiglás en la cual se habrá acondicionado el chewing-gum, cuidando de no romper la última burbuja producida por el almirante puesto que le da un aire parecido al de una perla y ya se sabe que los almirantes y sus esposas tienen el más alto respeto por estas excrecencias que simbolizan el mar, aparte de que cuando son auténticas cuestan horrores.


domingo, 27 de agosto de 2017

Insistir en el gemido como un gong



Deja abiertas todas las puertas
Porque necesito entrar
Ocupar espacios
Hacer mío tu salón de estar
Tu habitación de dormir
Tu espejo de salpicar cuando te lavas la cara
Tu cocina de llenar de humo
Tu terraza de árboles de jade sedientos
Necesito abrazar tu timbre
Y tu portal, como una perra hermosa
Y decidida
Hambrienta
Que deja migas en el tapiz
Y araña suelos
Necesito coronar umbrales sin tiempo
Alfombrar con mi ropa la ruta al sofá
Como una rayuela improvisada
Del quién da más
Me gusta reincidir
En el desastre y en las calles adyacentes
Arrancar de raíz lo que tengas para darme
El lirismo de nuestros íntimos accidentes
Así, ansiosa y brutal
Llenarme de tierra las manos
La boca
El corazón
Lamer el imperio de tu mirada
Porque justo ahí me siento viva
De esas que vuelan sobre los tejados
De esas que sorben océanos de un trago
Ser lo que nadie quiere echar de menos
Hacer cueva india con mi pelo
Protegerte
Mientras somos lengua labios dientes
Saliva bálsamo
Cuántas calles nos inventamos el uno al otro
Haciendo malabares con la rabia
Insistiendo en el gemido
Como un gong
Que ha de retumbar en los silencios
Y que yo le llame poema/boxeo/esgrima
A cómo nos tocamos el uno al otro
A nadie le importa
A nadie concierne

A nadie a nadie a nadie

jueves, 17 de agosto de 2017

el cor
























Avui em fa mal, el cor
el bateig, sembla la tremolor més lletja
una mena d'afilades ungles
que m'espesseixen la sang
em venen al cap, ses ferides
de la plaça de Sant Felip Neri
ho puc veure tot 

la rambla ferida
en el moment que es trenca
i pateixo
a dintre
fort.

Trucades.
Missatges.
Ubicar els amats

i després no sé què ve,
un dolor,
anònim, potser,
però fort

Barcelona també és ca meva
El món, és ca meva, 

tu ets ca meva.







lunes, 14 de agosto de 2017

las bajantes del corazón

























Como si sonara un vals de niebla y nicotina,
quiero ponerlo todo perdido de ti y de mí
atender a la sinrazón
ser buena para el fango y los nudos dobles
fermentar en barrica de roble
para acabar habitando las bajantes de algún corazón

romper el cuello del alfil querido que nunca usaré
que los perros y la poesía se parezcan tanto
que acaben haciéndolo en mi salón
que tu carne, suelo lunar
y yo, hendidura-arrebato
sean un instante
territorio transitable

aquí ahora mismo,
se reproduce un ahogo
a cámara lenta

nunca quise un corazón
lleno de parterres
preferí la arritmia,
la palabra-planta venenosa
y la señal subjetiva

una barbilla-taberna
y un semidiós que se hunda,
tranquilo, entre mis brazos
para acabar siendo lechosa marea
y perpetrar el desahogo
alimentar la fosa común de los daños,
que ya hicimos molde para el dolor,
sabemos lo que es el rastro
y cruzamos, en piel, tantas fronteras
que cayeron todas las lágrimas a peso,
y nos aprendimos las rayuelas
que acababan en pozo
o en cuneta que escupe flores

desventura, desnudo, destrozo, despedida
siempre,
rabias negociadas a pares o nones
mascar destellos
durante la alegría
pero el tiempo sólo lo detiene la muerte
la marca que deja la urgencia
se clava bien dentro
pero somos animales urgentes
que quieren mojar cuerpo en salitre
celebrar la ropa interior húmeda
y el miedo nunca a solas
encharcar espacios intercostales
fabricar otras bocas
golpear/acariciar a golpe de espolón
trotonas
como si la vida rebosara rojos inventados
como si nos lo hubiéramos creído todo

nada es inmortal
todo acaba despedazado
en un descampado seco
a las puertas de contenedores de reciclaje
sin saber muy bien
dónde va

dónde vamos.

viernes, 11 de agosto de 2017

J'accuse, Damien Saez




1898, Émile Zola y su famoso artículo J’accuse
2010  Damien Saez, francés de padre español y madre argelina, según Daniel Boluda, adalid del cortavenismo francófono. Enfant terrible, vapuleado por la fina línea que diferencia apología de denuncia.  

Basta adentrarse y fascinarse con sus letras para saber en qué lado se halla. 

YO ACUSO
hace falta gasolina para el coche
esconder la tarjeta de crédito en el coño
hace falta el pavo para Navidad
y hay que broncearse durante las vacaciones

hay que tener saldo en el móvil
para olvidar la soledad
hacen falta chicas que salgan en televisión
también consumir viagra para lograr una erección

hace falta hierba en el tabaco
convendría dejar de fumar
el gimnasio está lleno de máquinas 
donde tambalearse y hay que entrenar

se tiene que cruzar por el paso de cebra
no beber si se conduce
se tienen que gastar los pocos ahorros
y se necesita una red especial para niños

además hay que parecer payasos
tienes que salir en la tele 
para estar en la farándula
con los que tienen dinero

doy paseos por los centros comerciales
donde compro aunque no tenga suficiente dinero
yo avanzo en función de los accesorios
y las basuras ilimitadas

las personas hablan mal
la gente es tonta 
o al menos tan tontos como yo
dejarse hacer, dejarse follar 
y que te preñen
de bebés como hologramas

palabras de amor vía satélite
pero esos cabrones no saben ni leer
ni siquiera saben alimentarse
los transgénicos están en los biberones
sí! y lo mejor es que esto te hará menos estúpido
cuando mueran por la mutación de la gripe porcina de los cerdos

Oh! el hombre no desciende del mono
más bien desciende del borrego
Oh! el hombre no desciende del mono
más bien desciende del borrego
 (...)

Parece que hay que despedir a los profesores
y también a los trabajadores sociales
Los funcionarios no sirven de nada
ni las enfermeras que cobran mil euros
los accionistas tienen que hacer dinero
con la salud y los hospitales

ve a curarte a Inglaterra
ve a ver el aspecto que tienen sus metros
debe haber alguna razón 
ya que hemos perdido nuestras transacciones
dejándonos encular
por nuestras necesidades y nuestras religiones

hay que tirar los móviles a la mierda
así como destruir la televisión
también hay que esposar 
a cada presentador de telediario

yo acuso
desde el megáfono de la asamblea
yo acuso


J'accuse


jueves, 20 de julio de 2017

iluminación de los bajos fondos






























es importante entrar de vez en cuando en uno mismo, deslizarse hasta el fondo como en una barra de bombero, una cucaña bien untada de vaselina, descenso vertical y después un travelling barriendo en todas direcciones. busco el aprendizaje enloquecedor de mis propias bocacalles y esquinas desiertas. ponernos en peligro. hallar paragüero para llantos y vómitos. gritar que nos dejen a solas con nosotros. aplicarnos unos primeros auxilios, tocarnos por debajo de todas las ropas. hacer torniquete en habitaciones solitarias y camas deshechas. tener memoria fotográfica para aquel recodo que nadie aprecia, ese gesto, detalle nuestro que nunca será photocall. justo ahí también hay raíces. justo ahí, también somos melodía que se teje al momento. sacar las sobras milenarias del congelador. cambiar las sábanas y envolvernos en suavizante floral haciendo cueva con las rodillas altas. hacer coleta maraña con las preocupaciones mundanas. desafiar en crudo los equilibrios a los que nos sometemos tan solos fuera de foco. una panorámica de los bajos fondos, con el obturador bien abierto y el minutero desangrado. acotar el escenario de nuestro crimen y reconocer nuestras huellas en cada golpe o garabato, hay arañazos placenteros y caricias vacías. no trucar el kilometraje, no negar carreras a la yegua aunque se perdieran y reconocernos desmejorados, gastados, pero vividos, aún no sacrificados. sabernos cuerpos capaces de hundirse en secano. y tripular sonrientes nuestro corazón entre los escombros en un mig35 en llamas.

regresar a la superficie, bien llenos de deseo y buscar que alguien nos desvalije con ternura, contra la pared, mientras nos golpea los tobillos de la mente y juntos, nos extinguimos.




martes, 11 de julio de 2017

que nuestra piel cubra al animal





























Que no pervirtamos los sabores,
Que busquemos los orígenes y pliegues
Que no nos asuste la convulsión perfecta del cuerpo
Que se derrama exhausto, a bocajarro,
Manando vicio de sus sienes
Cuerpo, forajido, barro entregado
Que se deja a la deriva del goce
Volcar el deseo más primario
Servirlo de entrante a la voracidad
Desnudar los huecos y ofrecerlos sin fronteras
Abrazarnos de raíces
Con palabras alarido
No ser arenales
No ser rocosos
Atravesar el dolor
Tan febriles como vivos
Deambular la guarida del otro a tientas
Con las pupilas dilatadas
Desenroscarnos de nieblas y maromas
Afilar la muerte del anzuelo
No ser de azúcar
Marchitar la hora vacía
Inventarnos turbios cuando se ennegrece la noche
Despojarnos de la esperanza que estrangula los Ahora
Que el corazón sea una tea incandescente
Arrancarnos las coronas
Manosear a la fiera hasta volverla alimento
Cauce de fantasías
Del deseo, despliegue


No ser hacia afuera
Rajar núcleo, hacernos mapa
Huir de la vida doméstica
Abandonar nuestro extrarradio
Eterno despegue
Lamedores de almas
Goteando océano
Abrirnos de cabeza, entraña y vientre
Triángulos que enloquezcan radares
Cascabeles tintineando su veneno
Como gatas ronroneantes
Con sus colmillos travesura
Nucas temblorosas que se mojan de verano
Rumiando suciedades
Emborracharme de tu saliva
Que el fuera de nosotros sea intransitable
El movimiento feroz en mandíbula y cadera
Dar tumbos en tu cabeza mientras me vistes de verde

Romper balanzas
Fundirnos en rojo
Vibrantes y frágiles
Mares que engullen mástiles
Difíciles de explicar
Desbaratar el entresuelo del verbo
Sepultar con piel lo cotidiano
Desordenar el cabello y el cuerpo
Mientras se enfría el mundo ahí fuera
Hieren las ortigas y las rosas por igual
La caricia anida en tu mano
Y es garra que desmenuza la carne
Tumba tus creencias heredadas
Alborota y desenhebra la cordura
Que se nos mueva el amor por dentro
Como un ave salvaje
Islas y navegantes de miel
La ternura también empuja y empuja
Hermosos como buganvilias enamoradas
Ninfas y titanes que se baten en danzas devoradoras
Agitando espuma y fuego
En crucifixión de cuerpos

Heridos de vida, siempre

miércoles, 5 de julio de 2017

Raskólnikov



La culpa de querer ser tu Sonechka la tuvo leer Crimen y castigo aquel invierno helado viviendo en Berlín. Ese octavo sin ascensor y el alma en cueros en cada descansillo. El glühwein en las venas de todos los fríos bombeando los corazones calientes. La piel acapara los momentos como una coraza permeable o como una alfombra donde dejar nuestro fango, todos los besos unos encima de otros, las caricias todas apretadas en la memoria, los ritos, los cantos, la mente, campo que prende, un concierto de Ani DiFranco, Baise-moi en Central Kino y el humo de todas las rabias de no saber abarcar nuestros mundos, desnudos en la ansiedad de todas las calles, con todos los frentes abiertos y todas las hambres. Tú mordías cielo y subsuelo a partes iguales. Yo mamaba la energía de los sueños en bruto haciendo guarida en el temporal. El tiempo era nuestro, con todo el desierto de Atacama por caer ante nuestros ojos en ese inquebrantable reloj de arena hasta darle la vuelta como si estuviésemos hechos de infinito y no degradación, óxido y nada más.

batiscafo de piel y otros enseres



Al nivel de mar, observo como el tiempo va mutilando la pena, como un oleaje a su costa. Nunca fui un fuera borda. Puse todo lo que tenía. Una xalana y toda la sangre. Mi perímetro y lo que daban mis piernas. Lo más mío. Esperpéntica, braceando en la distancia. Con mis pañuelos blancos. Diciendo estoy aquí. Vacié mis bolsillos. Podían parecer pedazos, pero era yo. Lo que salvé. Lo dispuse todo sobre el mantel. Un picnic. Un corazón en descomposición, los cubiertos, el hambre. 

Más tarde, dedicarse  a describir el fondo pero sin certezas, como un recién llegado que aún no ha encendido la luz y no sabe de la carencia de ventanas. Palpando a kilómetros de distancia. No sé hacerlo mejor, siempre lo dije, no soy la Maga. 



Querer correr sin dorsal, también es eso. Que te entiendan y te abracen y valoren tus abrazos.  

Y finalmente, con peligrosa sencillez, habitar el abismo como el que habita la carne del sueño y hacer de nuestro amor batiscafo.


miércoles, 28 de junio de 2017

siempre la sal

La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las lágrimas o el mar.
Karen Blixen




jueves, 22 de junio de 2017

Oxígeno y café




Navegamos el veneno
como ebrias estrellas de mar
que sueñan un camino de tierra
y un sol brillante y doloroso
para después
para secar toda la humedad
que no naciera del desgarro

Llegar a casa
y recorrer descalza su suelo frío
desnudarme de escombros sin tregua
remorder el momento
como centinela de tu carne
Detenerme
Escribir un poema honesto y vulgar
que gima azafranes y tristezas
en algunos versos
y el resto sea un derrumbe lento
del edificio melancólico que construyen
las noches y las manos
cuando solos, nos devolvemos a la vida
un vaciado, un reseteo, un exorcismo
programa corto
oxígeno
Uno de aquellos que se olvidan rápido
pero sanan algún pedazo
Arrancar nuestra maleza con virtuosismo
hacer banquete de los restos
inventarle otro nombre a la distancia,
hilo quebrado
no albergar sentimientos tenues

Escalar una vez más tu espalda
antes del linchamiento en cobres y fugas
que son los recuerdos

El bello espasmo del vientre
cuando estalla el epicentro
y todo es perderse
sin correcciones
aprender a rebobinarlo

Lavarse los miedos
y cortar con los dientes
las cuerdas de la mente
aliviar al mundo
tocarse y romperse
roer el hueso de las censuras
que el latido sea un grito
que el deseo no se estanque
sacar del pecho el rompeolas
y en el televisor, apagado,
solo el reflejo de dos cuerpos
clavándose
que el calor no se interpreta
que somos termómetros de sangre
instantes hermosos de claudicación
Nuestra cabeza, timón enloquecido
y dos cuerpos exhaustos a la deriva
que nunca se tomarán con calma.