Fuiste una selva de amor por un tiempo
lanzada al amor. Con tus manos habría construido
tantas piedras para habitarlas con mi silencio.
¿Por qué corrías tan alto?
¿Por qué huías?
Habría mendigado tu amor, me habría
aferrado a tus manos.
Habrías podido matarme. Habrías podido
herirme, habrías podido dejarme en el suelo,
así como la Magdalena que pide perdón
porque su amor la devasta.
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