malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

viernes, 9 de diciembre de 2011

El gabinete de un aficionado

























Vila-Matas acerca de Georges Perec:

El mundo de Perec se resume en una página de sus Tentativas de agotar un lugar parisino: él, sentado en un café de la plaza de Saint-Sulpice, se dispone a inventariar todo lo que ve allí (es decir, se prepara para agotar todo aquello que tiene delante, o al lado, en cualquier parte) y nos previene de que no está interesado en las estatuas de los cuatro grandes oradores cristianos de la plaza (Bossuet, Fénelon, Fléchier y Massillon) porque ya han sido suficientemente registradas y fotografiadas; quiere, en cambio, ocuparse de “lo que generalmente no se anota, lo que no se nota, lo que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes”.

Experto en esquivar la grandeza, fue un maestro del arte de la atención a lo minúsculo. En ese descenso al territorio de lo pequeño reside paradójicamente su grandeza, que también se apoya en otra paradoja, su afán de que perdure el vacío de la vida: “Escribir es tratar meticulosamente de retener algo, de hacer que algo de todo esto sobreviva: arrancar algunos pedazos precisos al vacío que se forma, dejar en alguna parte, un surco, una huella, una marca, o un par de signos”.

Líricas - James Agee

No queda duda. Suficiente engaño.
Ya ahora sé que no me amas.
Ya ahora sabes que no te amo.
Ya ahora sabemos que no nos amamos.
No más duda, no más engaño.

Hay todavía piedad entre nosotros
Y los tiempos mejores aún son tan frescos como verdaderos.
El perro vuelve. Y tú a mí. Y yo a ti.
Y somos cobardemente tiernos del más cruel modo,
Sintiendo el precipicio desmoronarse a nuestros pies
Y sabiendo perdido el equilibrio, sonreímos, y nos quedamos
Un poco más, moviendo nuestros brazos desesperadamente como molinos.

Domingo: alrededor de Knoxville, Tenn- James Agee


Allí en la temprana y frugal primavera, florece el cornejo.

Desenvueltos, en el amistoso aire dominical
Entre los rojos zarzales, junto al paredón del río,
Empleados y sus elegidas emparejan.

Prosperan por allí, no cerca, lavados por charrales y juníperos
El ford V ocho corriendo con el chevrolet.

No pueden perturbarla:

Sus pechos sacados fuera del provisto encaje,
Yacen como un lago quieto;
Y en la boca de él ella revienta su dulzura:

¡Oh, ola los levanta!
No son ellos de los pájaros. Tanta inocencia
Únicamente a reventar los trae.
No son las de ellos palabras felices.
Nosotros los humanos no tememos esperanza.
Nuestros goces más tiernos más nos obligan.
Ninguna cadena corta tanto hasta el hueso, y la seda
Más dulce sutilmente estrangula.
Cómo termina esto que ahora place el amor acabado,
En cocinas, reyertas en la cama, silencios, páginas femeninas,
Angustias del corazón ante puertas con letras doradas,
Carne rancia, cuellos duros, agonía con corredores antisépticos,
Nalgueadas, reproches, viajes de pesca, zumos de naranja,
Pólizas, incapacidad, un chevrolet,
Escarnio de los hijos, amable desprecio mutuo,
Correcciones a gritos de sílabas comidas,
Bolsas de agua caliente, piedras en la vesícula,
Caídas de la escalera, anticuadas nochebuenas,
Sospechas de robo, arreglos con la Funeraria efectuados por yernos,
Cuartuchos bajo los caballetes de bungalós de ladrillo
El vaso hecho pedazos, la mirada cruzada entre la hija y el marido,
El cuerpo vacío en la cama solitaria
Y, en el vacío pórtico de concreto, cenizas aventadas
Nietos paseando al traicionero sol

Y ahora, en los gratos desvencijados anaqueles del horror
Oh Dios enseña, oh Dios ciega estos niños

miércoles, 7 de diciembre de 2011

no ser




la luz de mi invierno me basta para llamarte amor. pétalos y espinas y el deseo sufre insomnio. el despertar de la chistera vacía, de tanto, ya ni duele. nos conocemos demasiado. busco en la oscuridad el resplandor que me dan tus palabras. ansiedad de ciudad y pasos falsos, por inexperta, por alocada.
ser la copa que te bebes cuando ya no queda nada, es lírico e insuficiente. ese sorbo, ese trago, que llena tu madrugada. esa arruga en la sábana que podría haber hecho yo, o el calor en esa almohada que te mira y acompaña. la luz de los coches, el calor de las pieles. olor a tren y lluvia de verano, eso me deparas. sirenas que se ahogan en tu silencio. mi boca como un lienzo que con tus labios profanas. qué triste no ser, no haber estado.

martes, 6 de diciembre de 2011

..pero quiero



tengo la dolorosa sensación de estar llenando un hueco infinito. y maldito. cuando no me bastan las palabras, ni mirar por la ventana y ver un sol de diciembre caliente que alguien me regala. cuando una d es deseo, distancia, falso domingo, dudas y desespero. cuando mi mirada se desnuda y pierde el aliento, y tú tan lejos. una cama deshecha y un sentimiento maltrecho. senderos equivocados que me mojan hasta el alma. el masaje cardíaco que me das cuando aún no lo necesito. trenes de alta velocidad detenidos en mitad de la nada. cargados de gasolina y ganas. palabras mascadas que ya antes se han dicho. yo no sé lo que pasa cuando estás cerca. yo no sé lo que pasa cuando me tocas. ni sé a qué sabe tenerte. ni sé a qué sabe perderte. pero quiero saberlo.
pero quiero.

Contigo no puedo - Eduardo Errasti


Pasear con las manos en los bolsillos...
Consultar manuales
ni libros de instrucciones.
Verte en un escaparate.
Desayunar noticias.
Coger trenes al polo.
No besar tus silencios.
No bañarme en tus playas
ni nadar en tu cuerpo
o regalarte el mundo
cada cinco minutos
para que te lo cuelgues
de tu cuello perfecto
y luego me lo entregues
renacido.
Brillante.
Oliendo
a tu perfume.

La Universidad Desconocida - Roberto Bolaño



"Dentro de mil años no quedará nada

de cuanto se ha escrito en este siglo.

Leerán frases sueltas, huellas

de mujeres perdidas,

fragmentos de niños inmóviles,

tus ojos lentos y verdes

simplemente no existirán.

Será como la Antología Griega,

aún más distante,

como una playa en invierno

para otro asombro y otra indiferencia."

domingo, 4 de diciembre de 2011

instante





no querría ser ese cuadro que miras en una galería de arte, ni el párrafo que remarcas antes de dormirte. no quiero ser esa escena que se te quedó clavada ni el énfasis de la actriz que recitaba a julieta. no quiero ser puesta de sol ni marea, ni paisaje, ni luna llena. no me siento estribillo ni danza que duela, ni tragedia, ni romance. no quiero ser el momento que capturas, no quiero ser instante.
ser la que te mira cuando vas hacia casa. quiero ser los ojos que te despiertan y la mano que, a oscuras, te halla. quiero ser la que repta en tus sueños cuando se ha hecho de día. la que apresa tu aliento. la que te roza despacio. moverme en tu alma. sin tiempo.

El discreto encanto de la autenticidad - Raquel Lanseros


Fue Antoine de Saint-Exupéry quien dijo

que conocer a alguien

no era memorizar su nómina y su oficio

sino saber si amaba los geranios…


 
vas contando radiante mientras corres
al abrigo del tiempo
rasgando una guitarra imaginaria.

Yo apenas te conozco
de esa manera convencional y triste
en que se miden las gentes rigurosas
las mismas que calculan circunspectas
los números ajenos, las posibilidades
de establecer un marco común satisfactorio
como base de sólidas alianzas
que redunden en beneficios mutuos.

Afortunadamente ignoro todo eso.
Pero sé muchas cosas.

Aprendí navegando tu mirada infinita que los días
nos premian sólo a veces con veinticuatro horas
que un pez es el vecino del charco de la esquina
y la esquela de un príncipe un folio de papel.

Si conocer es verte sin que te vean los ojos
soñar a tumba abierta y no saber
quién se adueña de quién
pulimentar la luna
izar contigo todas las banderas
exentas de pecado
vislumbrar el secreto
elevar al cuadrado la risa de la tierra
escuchar sin abismos
tender la mano igual
que quien construye un puente.

Entonces, te conozco.

viernes, 2 de diciembre de 2011

tampoco eres tú



a veces desapareces como desaparece la playa cuando sube la marea y los nombres y los te quiero que escribimos con cañas, descalzos y locos. a veces no estás en ninguna calle y te busco en el reflejo de los escaparates inútilmente y me sabe a óxido mirar el cielo. tampoco eres tú el que toma un café en esa plaza junto a ese perro triste y esa estatua que todo lo sabe. ni es tuya esa mano en la barandilla que podría tocarme. no te encuentro en los acordes que saco de la guitarra cuando aún no ha llovido, ni en las tardes que se alargan manoseando las horas sin conseguir que se parezcan a nada. a nada que valga la pena.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Habitaciones - Louis Aragon








































Todos somos los desesperados de un naufragio
agitando pañuelos o haciendo de una botella desfondada
altavoz.

Todas las tachaduras de cuanto escribo son mujeres
tendidas
a semejanza tuya.

Pues no sé qué es peor si soñar o vivir.

Escribo para olvidar escribo sobre mis pasos
para borrar mis pasos para
perderme y que estos versos no sean
otra cosa que apertura del silencio.