malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

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domingo, 24 de junio de 2012

poderes - Pere Rovira


Al acabar me pides que me ría,
como antes, del mundo,
y que diga que es nuestro,
todo nuestro, con la alegre insolencia
que nos dan las victorias del placer.
Y es cierto, dominamos este valle
blanco y caliente, esta cama
que nos regala un reino
si no abrimos los ojos.
Pero el tiempo insultante, no me deja creer
y me rasga los sueños:
tenemos poca cosa que sea sólo nuestra,
nada más que tu cuerpo y mi frío
escondiéndose dentro de ti.







Quan acabem, em demanes que rigui,
com abans, del món,
i que et digui que és nostre,
que és tot nostre, amb la insolència
de véncer amb el plaer.
I és cert que dominem aquesta plana
blanca i calenta; som els reis
d'aquest llit que, si no obrim els ulls,
és gran com un imperi.
Però el temps, injuriós, m'ha obligat a descreure
i a clavar els dits al somni:
poca cosa tenim que només sigui nostra,
el teu cos i el meu fred
que s'amaga dins teu.


viernes, 22 de junio de 2012

Charles Baudelaire y los sabios - Pere Rovira





Le registran a fondo la cartera y las casas.
Les irritan los vicios y el dandismo,
La lista de usureros, las cartas a la madre
-tanto amor miserable-, la sífilis, la negra
que Manet retrató, vestida de muñeca,
con manos de giganta -la Jeanne infiel, que olía
a alquitrán caliente en los orgasmos.

Hablan de Baudelaire como si no hubiese escrito,
no ocultan que lo quieren intratable, retrógrado,
malgastador, cobarde... El autor de un mal destino,
del inválido mudo de los últimos años;
el culpable, no el hombre
que hizo Les fleurs du mal,
el libro más perfecto de su siglo.

Ellos no pierden tiempo
rastreando poemas por las calles de París.
No han convertido escorias y desgracias
en belleza abrazada
desesperadamente a las palabras.
No hay capital que logre
belleza tan durable.

Ignoran cómo arden
las horas por un verso -que son éstas las horas
que salvan al poeta, no la posteridad.

No saben qué pensaba Baudelaire
de los hombres que guardan la ceniza.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Going home - Pere Rovira

Los años, y la luz
en el poso de la copa olvidada,
matan las ganas de ver.
Cuando es tarde, lo urgente
igual que cuando acaba la noche y te sonríen,
es ser feliz.
La poesía, los recuerdos sucios,
los limpios, el aburrimiento,
el champán rosa de la madrugada
metiéndonos con Wagner o lanzando sarcasmos
pueden crear momentos
conflictivos aún -y literarios.

Pero no quieres más: es tarde.
Ya nace el día y te sonríe
y le brillan los ojos y la piel
blanca, desde el bar la ves,
que siempre te enamora como el día
primero que te sorprendió.

El sol rojo
y el coche a ciento ochenta
te hacen reír de un verso
final que le escribiste:
"Hacia la vida tú, yo hacia mi casa".

... Il faut avoir le courage de l'avaler - Pere Rovira




Un día, años
después de perderte, te encontraré,
cuando ya sólo sirva
para recordar. Me mirarás entonces
con tus ojos de cueros
y, como buen cobarde, encajaré el azote
con la cabeza baja y en silencio.
La mano cálida de tu amor,
aún generosa, rozará mi pelo
y acaso tu cuerpo me excite
una vez más. Disimulando
te invitaré a un almuerzo de lujo
y te preguntaré por tus poemas
y por tus amantes. Tú, como siempre,
demasiado lista para entender la vileza,
sonreirás y dirás
unas palabras justas en francés
sobre las ostras o sobre la poesía.
A la hora de las copas, yo
lo desearía pero tú no
me preguntarás nada, y creeré,
ya ves, que tu desprecio
protege los residuos del amor.
Fingiré un poco más, diré frases brillantes
más ridículas que nunca
y a media tarde nos separaremos;
hacia la vida tú, yo hacia mi casa.