malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

viernes, 17 de julio de 2026

UN PARAÍSO EXCAVADO EN LA ROCA

                                   


           


 por todas las noches que creímos eternas aunque precedieran al abismo, a María Teresa León y Rafael Alberti.

”Bien parece que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla”.


Esa noche…fue muy larga.
Abrí mis ventanas
cuando cayó el sol
y la madrugada
como un vestido de calor
me apretaba.

Dejé entrar al viento
para que nuestro paisaje de piel
desenredara.
Fuera la ropa tendida danzaba
bajo una luna creciente
que se tornaría guadaña.

El viento, no puede llevárselo todo,
me repetía.
Ojalá… a veces…se lo llevara…
Siempre se deja las cicatrices, las dudas
y las miradas que nos traspasaron.
Si se lleva mi pena, es porque será la tuya.
Canje diabólico, equilibrio insano.

Podría traer, este viento, el eco de las risas
algunos temblores concretos
algunas oportunidades perdidas
o el amor de todas las madres.

Que se lleve, si quiere, las prisas,
el odio y las guerras.
Que yo solo quiero el olor de todas las espumas
que me salpicó el mar
esa lágrima gigante.

Esa noche, sería la última
la última de esa Vida
porque cual Atlántida
que en un día y una noche terribles
se hundió,
algo iba a suceder,
algo que ahuyentaría la luz
nuestra luz, toda
porque algo venía a labrar
un lenguaje de penumbra.

Yo, que estoy herida de luz y verdad
aquí abriendo mis ventanas

a la muerte.
Yo que sé que prefiero el destierro en tu cuerpo, siempre
que lo que llega es peor que la Nada
Yo que sé que el exilio es el auxilio

Yo me duelo y me lleno de rabia
Con más corazón que coraza
Ese viento trae un desierto
Pero nadie escuchó su amenaza

En este temporal infinito de esquirlas y silencio
tricotaré, te juro, versos salvajes y atribulados,
Versos que crucen la carne
Hilvanando memoria y verdad
Versos que serán recitados en la cubierta de un barco
que nos alejará, solo en la distancia, de estos tiempos de sangre.

Haré tributo al incendio
Al fuego que escondimos en nuestros cuadernos.
Haré simiente de la herida.
Sismógrafo del corazón
Me detendré en el misterio
del poema que alumbre el recuerdo
del derrumbe, de la caída
pero solo para levantarnos.

Porque te digo que cuando nació ese infierno
Excavé un paraíso en la roca
Excavé una promesa en el alma
Supe que el olvido es la más verdadera de las distancias que existe.
Que tú, contienes trazas de naufragio,
Memorias de huida y muerte
que otros provocaron.
Que este viento que te despeina la piel y el corazón
contiene todos nuestros suspiros
toda nuestra desesperación
todos los veranos que quedaron enterrados
No olvides que la esperanza es un jardín obstinado.

Que los exiliados somos una maraña de anclas
que sueñan arenas en mitad del viento.

Y hoy aquí, en esta noche, que se parece a todas las noches,
piensa que esto que ves, esto que acecha,
tal vez no sean solo molinos,
tal vez sí sean gigantes.

jueves, 9 de julio de 2026

El "no" ya lo tienes




 Supongo que así crecimos algunos, 

con "el no ya lo tienes".

Eso significaba pide la luna, que "él" se enamore, que te cojan en ese curro, que te toque el 30247, que te editen el poemario, que no llueva mañana, que salga bien el análisis, que te deje el coche tu padre cuando llevas dos días conduciendo, que te dejen entrar en pachá con quince, que te recojan en autostop fuera del summun en el `94 cuando no quedan taxis, que cante tu poema esa mujer que cada vez que hace algo te remueve las entrañas de bonito....el no ya lo tienes.

Y luego, a ver qué hacemos con el no que ya tenemos. 

Aceptarlo, claro. Edificar sobre él un rascacielos a mano. Volver a casa andando. Hacer un poema más hermoso. Buscar un amor más bonito. Comer más sano. Pedir la estrella Sirio que es la asoma por la ventana cada noche y no la luna. Cambiar de número. Buscar otro trabajo. Aprender a cantar. Tener el no y abrazarlo  

lunes, 29 de junio de 2026

ahogando el silencio

 


"Mira si es verdad mi hombro", reza ese título -que ya es verso- de Pureza que acaba de anclarse, irremediablemente, a mi retina, como este calor derramado y sostenido a la vez en el aire. 

Ay de la visibilidad de un recuerdo, ay de la santería del souvenir del momento tatuado, también así, sostenido en el aire, y el sonido de suave helicóptero que tararean las aspas del ventilador recorriendo mi espalda, mientras tecleo, en modo automático, danza de yemas con olor a Yozakura, y libero al verbo que desorientado y ebrio choca con los márgenes de un modo catastrófico y deliberado.

No sé reordenar las lágrimas, los versos o los ayeres, siempre es más fácil distribuir nuestra basura, ahora que como escribió Sbarra cualquier plástico dura más que un amor eterno. Solo sé mirar por la ventana lo que queda del bosque, paisaje fundido cual hierro vegetal. El descanso de las golondrinas ha construido este silencio que me envuelve, cuando caiga el sol regresarán a su actividad de vuelos sin descanso, a su nido de barro y ramas, 18 gramos de fiebre que viene y va. Después se balancearán en el rail roto de bombillas que no quiero quitar porque ahora es de ellas y para siempre. 

-¿Dónde colocarías un tercer brazo? -me preguntas poniendo a prueba mi creatividad. 

Un desastre exquisito, ando construyendo. Liquen, el poema y yo. Goteo de luz, como los senderos del limo de los caracoles. El sol los hace brillar y ese sí es el poema. El poema inefable. 

La calle está llena de animales hiper ansiosos con las manos ocupadas. Los poemas encerrados en manicomios, sueñan con ser escritos una y otra vez en un motel de Santa Rosa. Y todas las poetas locas, y todas las poetas musas, y todas las poetas nada. Tu belleza será electroconvulsiva o no será, les dijeron. Calles que desembocan en el cielo. Una gaviota de un blanco irreal picoteando al erizo muerto en la cuneta. La realidad es un reality desde hace tiempo. 

Tecleo tecleo tecleo


-¿Dónde? En la garganta 


miércoles, 15 de abril de 2026

UN FULGOR CÍCLICO



 



¡No quiero brillar, sino fosforescer!

 

Confiné la luz en mi piel, pero ella se desató como se desatan los corceles que se sueñan salvajes. Como se desatan las lenguas con el vino o un oleaje que azota la Tramontana, ese viento daliniano que talla sus poemas sobre la roca. La noche como un terrón de azúcar que se deshace lentamente. Hay una silla vacía respirando a mi lado, como si el silencio tuviera costillas. Auxilio. Me inclino sobre la herida como un junco. La huelo, la lamo, la entiendo. El tiempo escribe con uñas sobre un vidrio empañado una palabra que se niega a morir, aunque ya no signifique nada. He aprendido a hablar con lo que se pierde, le pregunto al humo por su fuego, le pregunto al polvo por su fe. 

«¿No han visto cómo fosforecen las rocas por culpa de ciertos minerales?» se preguntaba Scorza en Tumba para un hombre.

No hay centro, sólo esta deriva: una lengua que se muerde a sí misma, una fuerza que renace, un relámpago que escribe, aunque nadie lo lea, aunque el papel sea apenas otra forma de la noche. 

Nadie reclama el vaso roto, nadie reclama el origen de la herida, la curva cerrada, la infección y su negrura. Queda el neón enfermo, queda el agua apestosa de la flor muerta, la flor desnucada en un jarrón precioso. Los semáforos rezan en rojo y los coches pasan como animales que han olvidado el nombre del miedo. La noche mastica anuncios publicitarios del fin del mundo con una tristeza educada. La lluvia corrige las palabras que habitan por un instante el vaho de los cuerpos hasta lo irreconocible. 

Vamos a cruzar el fuego sin dar explicaciones. Todos los fuegos, todas la palabras, los desiertos, las rabias, los enjambres, las quimeras, los aciertos, las avenidas con sus rascacielos, los amores, los desvelos, las manadas de recuerdos, el subsuelo y en medio del caos perderemos nuestra aureola.  

Me observo. Albergo dos realidades. Soy una ciudad. Soy un bosque. 

El bosque es una forma de respiración. Un animal detenido en su propia vigilia. Un idioma vegetal que insiste, una corteza que murmura. Su silencio tiene raíces. Su oscuridad no es ausencia, es espesura. 

La ciudad en cambio fosforece, no como un milagro, sino como una herida que aprendió a iluminarse. Un oleaje de asfalto. Los edificios laten con una luz verdosa, enferma, hermosa, como si el concreto recordara haber sido musgo. 

Fosforescer es el verbo secreto de las cosas abandonadas. Fosforece el agua estancada en los charcos donde la noche se mira los dientes. Fosforecen los semáforos cansados de una canción de Quique. Las ventanas que no me esperan. 

 Ay si la lengua sangrara más despacio sobre este papel tan blanco, ay si mi cuerpo fuera el mapa del fracaso. 

Venga a mí toda la luz desatada. 











sábado, 14 de febrero de 2026

D E S O R I E N T A D A



Busco lienzos de sol donde, gatuna, acostarme. Busco improvisar una tensión en mitad de tanto viento. 

Devoro el olor de la tierra mojada con mis ojos color sed. La piel, tamiz para el temblor, también busca. Naufrago en la geografía de las líneas de otras manos. El bloqueo es un laberinto sin salida o tal vez sean infinitas. La última planta de un rascacielos de silencio. Mis yemas suspiran lejos del teclado. Escribo con mi mente amaneceres que brillan de un modo insano. Descifro la luz y la guardo en mi cabello maleza. Percibo un tigre que despierta. Labro un lenguaje de penumbra en el salón, para la trazabilidad del daño. Evito la circunferencia perfecta del pozo vacío, para escoger el salto. El dominio exacto de la bruma en este día tan largo, se destruirá con mi calor, auguro. 

Cicatriz o arabesco, magia que se dibuja en mi piel para ser siempre un libro nuevo. Un hombro, una dorsal, un gemelo, un pecho, un florecer de páginas sin número, como flores de un magnolio que cuenta su historia.   

Aquí, un conjuro a tu alcance. Aquí, un derrotero lleno de espuma de melancolía dilatada. Que brille la sal de todos los llantos. Que las señales mientan. 

Mi razón de ser: deslumbrarme, dejarme romper por la belleza, brindarme en la intemperie a los versos que buscan mis sienes. Invadir el teleprompter de tu conciencia. Entender la anatomía del nudo. Transpirar risas y ternura. El poema, mi escolta, comparecencia infinita. 

Cuando el final será común, la hazaña es el camino. 

 

miércoles, 7 de enero de 2026

Cuando yo salgo a la mar

                                                                              



una foto de año nuevo y un poema de un marzo viejo

Salgo al poema como el que sale a la mar. Con las redes vacías y la carnada fresca. Intento entender las nubes, intento entender el viento, le miro la cara al sol, como hace mi padre. Si está turbio, si parece un espejo. Porque el sol habla mientras exhibe su fuego. 

Salgo al poema con ansia de destello, para hacer hangar en su abrazo bautizada por el azul del cielo. 

Vuelvo con las mejillas saladas y el pelo enredado. Con los labios secos y la ropa húmeda. 

Y sabes qué? que no pasará nada por frenar, el mundo seguirá girando, incluso cuando yo no exista, seguirá girando y yo sin darme ya cuenta, giraré con él. 

*********

Somos el diez por ciento, y qué?

Yo no sé si en este tránsito habrá destello o baile triste en el páramo, pero suena Lhasa de Sela y duele demasiado. No sé si mis costillas serán hangar para tu abrazo o un poema gacela tigre del inframundo que a la carrera te intenta dar alcance, mordisquea tus tobillos o descuidos pero quiero perseguir tu corazón, fatigar tu selva. 

Conjuntos vacíos, se acaba de derramar la cerveza sobre el teclado, mientras escribo eso. Será un tsunami sobre el poema que viene a destrozarlo todo o sencillamente a borrar lo escrito en la arena. 

Lo que escribo no es bonito pero hace mucho que tracé un océano para evitar la obviedad. 

Lo verdadero es prenderse fuego sin pensar. y leerse desnudos, también, sin pañuelos, que el burladero ya sabemos que es para el torero valiente

Aquí todo deviene en poema presidente, en poema francotirador, en poema escueto que pisa lo fregado hace mil. Todos estamos malheridos pero algunos deben morir, y cuanto antes mejor. el mundo se me ha hecho pequeño. No el mundo de playas y costas. De brindis y sonrisas. No, ese mundo, no. El mundo que me trae algo de verdad. El mundo de la pesca hermosa, como la que trae mi padre cuando coge su llaüt y sale a la mar. cuando yo salgo a la mar. Ese mundo. El que se detiene. El que paladea y hace streeptease abriendo un vino o cocinando un arroz. No somos miles, somos estos. Pero tenemos nombres. Y bocas. Y ojos. Y oídos. Y sabemos derramarnos sobre un sofá, imaginar cabinas de teléfono o chicharras de verano  que explotan a media tarde en pleno agosto. No necesitamos más. Somos el diez por ciento. Podemos con más de dos versos, tenemos tiempo aunque nos quede menos. Ahora suena Algiers, The Afghan Whigs. Y la pondré on repeat como hace un rato hice con Nudozurdo y su Bondage belcanto.Y sabes qué? que no pasará nada por frenar, el mundo seguirá girando, incluso cuando yo no exista, seguirá girando y yo sin darme ya cuenta, giraré con él. 


martes, 1 de abril de 2025

HILDA HILST, ¿Soy yo esta mujer que anda conmigo...?


XXII

No me busques ahí
donde los vivos visitan
a los llamados muertos.
Búscame
dentro de las grandes aguas
en las plazas
en el fuego corazón
entre caballos, perros,
en los arrozales, en el arroyo
o junto a los pájaros
o en el reflejo
de otro alguien,
subiendo un duro camino

Piedra, semilla, sal
pasos de la vida. Búscame ahí.
Viva.

                          Da morte. Odes mínimas


III

Descansa.
El hombre ya se hizo
el oscuro ciego rabioso animal
que pretendías.

                         Amavisse

 

XVI

No es verdad.
No todo fue tierra y sexo
en mí
si soy poeta
es porque también
se hablar de amor
suavemente.

Y como nadie se
acariciar
la cabeza de un perro
en la madrugada.


SONETOS QUE NO SON

II

¿Es mío este poema o de otra?

¿Soy yo esta mujer que anda conmigo

y renueva mi habla y al oído

si no me habla de amor, al poco calla?

¿Soy yo la que a mí misma me persigo

o son mujer y rosa que escondidas

para que sea eterno mi castigo)

lanzan voces de noche tan oídas?

No sé. De casi todo no sé nada.

El ángel que da fuerza a mi poema

no sabe de mi vida descuidada.

La mujer no soy yo. Y perturbada

la rosa en su destino, la persigo

en rumbo hacia los reinos que inventé.



 IV

¿Qué boca ha de roer el tiempo? ¿Qué rostro
Ha de llegar después del mío? ¿Cuántas veces
el tejido leve de mi soplo ha de posarse
sobre la blancura agitada de tu pecho?

¿Atravesáremos juntos las grandes espirales
la arteria extendida del silencio, el vacío
la planicie del tiempo?

Cuantas veces dirás: vida, estrella vespertina, magna-marina
y cuantas veces diré: eres mío. Y en las distendidas
tardes, de largas lunas, de madrugadas agónicas
sin poder tocarte. Cuantas veces, amor

Una nueva vertiente ha de nacer en ti
y cuantas han de morir en mí.

                         Júbilo, memória, noviciado da paixão 


XVI

               O que nós vemos das coisas são as coisas.
               (Fernando Pessoa)

Las cosas no existen.
Lo que existe es la idea
melancólica y suave

que hacemos de las cosas.

La mesa de escribir es hecha de amor
y de sumisión.
En tanto
nadie la ve
como yo la veo.
Para los hombres
es hecha de madera
y esta cubierta de tinta.
Para mí también
más la madera
protege su interior
pues su interior es humano.

Los libros son criaturas.
Cada página un año de vida,
cada lectura un poco de alegría
y esta alegría
es igual al consuelo de los hombres
cuando inquietos permanecemos
en respuesta a sus inquietudes.

Las cosas no existen.
La idea, sí.

La idea es infinita
igual que el sueño de los niños.

                         Balada de Alzira

 

NO HABLEMOS.


Y que las voluntades primeras
permanezcan
gigantes y sin forma
sin ningún camino
para el mundo de los hombres.

 


X

Ardiente. Oscuro. Tu ardiente soplo
sobre la oscura cerrazón de la garganta.
Palabras que pensé atrincheradas
resurgen delante del toque nuevo:
Carrascales. Gárgolas. Emergiendo del luto
viene llegando un lago de sorprendimiento
recreando musgo. Vuelven las seducciones.
Vuelve mi propia cara seducida
por tu doble rostro: mitad raíces
oquedades y pozo, mitad lo que no sé:
Eternidad. Y vuelve la ferviente languidez
las sales, el mal que ha sido esta lucha
en tu arena crispada de puñales.
Y de estos versos, y de mi propia exuberancia
y exceso, ha de quedar en ti lo más sombrío.
Dirás: qué instante de dolor y de intelecto
cuando soñé los poetas en la Tierra. Carne y polvo
Lo perecible, exudando resplandor.

                                        Sobre a tua grande face 

IV

[fragmento]

                                    A Vinicius de Moraes

En la hora de mi muerte
estarán a mi lado más hombres
infinitamente mas hombres que mujeres.
(Porque fui más amante que amiga)
Sin duda dirán las cosas que no fui.
Como entonces con gran generosidad:
No era mal poeta la pequeña Hilda.

Tendré rosas en el cuerpo, en las manos, en los pies.

Son todos tan delicados
tan delicados…

                                            Balada do Festival 

 

XIX

Prométeme que te quedarás
hasta que la madrugada te sorprenda.
Aunque no sea abril
esta noche que desciende
aunque no haya estrella y esperanza
en este amor que amanece

                         Roteiro do silêncio 

 

I

Nave
ave
molino
y más todo seré

Para que sea leve
mi paso
en vuestro
camino

                          Trovas de muito amor para um amado senhor

 




III

Tu sueño no es un sueño común.
Extiendes la vigilia
y aprendes a través de la oscuridad.
También así
el mar reposa.

                         Pequenos funerais cantantes ao poeta Carlos Maria de Araújo

 

XIX

Si yo supiese
tu nombre verdadero

te tomaría
húmeda, tenue

y entonces descansarías.

Si susurraras
tu nombre secreto
en mis caminos
entre la vida y el sueño

Te prometo, muerte,
la vida de un poeta. La mía:
Palabras vivas, Fuego, Fuente.

Si me tocaras,
amantísima, blanda
como fui tocada por los hombres

en vez de Muerte
te llamo Poesía
Fuego, Fuente, Palabra viva
Suerte.

 

VI

Hoy te canto y después en el polvo que he de ser
te cantaré de nuevo. Y tantas vidas tendré
cuantas me darás para otra vez amanecer
intentándote buscar. Porque vives de mí, Sin Nombre,
sutilísimo amado, relincho del infinito, y vivo
porque sé de ti tu hambre, tu noche de herrumbre
tu pasto es mi verso rociado de tintas
y de un verde negro tu casco en los arenales
donde me pisas hondo. Hoy te canto
y después enmudezco si te alcanzo. Y juntos
iremos a teñir el espacio. De luces. De sangre.
De sangre.

                         Sobre a tua grande face 

 

XXII

Que las barcazas del Tiempo me devuelvan
la primitiva urna de palabras.
que me devuelvan a ti y a tu rostro
como lo conocí desde siempre: punzante
pero centellante de vida, renovado
como si el sol y el rostro caminasen
porque venia de uno la luz del otro.

Que me devuelvan la noche, el espacio
para sentirme tan vasta y poseída
como si aguas y maderas de todas las barcazas
se hiciesen materia rediviva, adolescencia y mito.

Que te devuelva la fuente de mi primer grito.

 



Soy la mujer que firma sobre tu cuerpo,

moradora  secreta en tu cuarto,

llama que agita tu aliento,

música escrita en tus  sueños.

 

Soy el agua  incesante en tus mente,

nube que busca  tu boca,

viento sembrado en tu falda,

noche que enciende tu fuego.

 

Soy tu espejo y tu caricia,

óvulo girando y creciendo,

placer  narrado  con pausas,

hora que extingue tu muerte.

 

Hay un paisaje sin corazón dentro de mí.

Lo veo tan cerca, tan esplendido…

súbita luz, nave dorada, espejo,

que transformándose en niebla

intacto emerge.

Sin duda, amigo mío, la isla

sería nuestro puerto.

Después de ella vendría el monólogo

y la certeza de las cosas imposibles.

 

III

  

Si tu vida se extiende

Más que la mía

Acuérdate, mi odio-amor,

De los colores que vivíamos

Cuando el tiempo del amor nos envolvía.

De oro. Del rojo de las caricias.

De las tintas de un celo antiguo

Derramado

Sobre mi cuerpo sospechoso de conquistas.

Del castaño de luz de tu mirada

Sobre el dorso de las aves. De aquellos árboles:

Estrías de un verde-ceniza que tocábamos.

 

Y hojas de un color de tempestades

Contorneando el espacio

De dolor y lejanía.

 

Tiempo turquesa y plata

Mi odio-amor, señor de mi vida.

Acuérdate de nosotros. En azul. En la luz de la caridad.

 




viernes, 17 de enero de 2025

El éxtasis - Paul Éluard

 

«Fire walk with me»

Twin Peaks

                                                                                     « y a d'autres mondes, mais ils sont en celui-ci»

                                                                                                                                                  Paul Éluard


 


Estoy ante este paisaje femenino
Como un niño ante el fuego
Sonriendo vagamente con lágrimas en los ojos
Ante este paisaje en que todo me emociona
Donde espejos se empañan donde espejos se limpian
Reflejando dos cuerpos desnudos estación a estación

Tengo tantas razones para perderme
En esta tierra sin caminos bajo este cielo sin horizonte
Hermosas razones que ayer ignoraba
Y que ya nunca olvidaré
Hermosas llaves de miradas claves hijas de sí mismas
Ante este paisaje donde la naturaleza es mía

Ante el fuego el primer fuego
Buena razón maestra

Estrella identificada
Y en la tierra y bajo el cielo fuera de mi corazón y en él
Segundo brote primera hoja verde
Que el mar cubre con sus alas
Y el sol al fondo de todo que viene de nosotros

Estoy ante este paisaje femenino
Como rama en el fuego.

 ***********

«L’extase»

Je suis devant ce paysage féminin
Comme un enfant devant le feu
Souriant vaguement et les larmes aux yeux
Devant ce paysage où tout remue en moi
Où des miroirs s’embuent où des miroirs s’éclairent
Reflétant deux corps nus saisons contre saisons

J’ai tant de raison de me perdre
Sur cette terre sans chemins et sous ce ciel sans horizon
Belle raison que j’ignorais hier
Et que je n’oublierai jamais
Belles clés des regards clés filles d’elles-mêmes
Devant ce paysage où la nature est mienne

Devant le feu le premier feu
Bonne raison maîtresse

Etoile identifiée
Et sur la terre et sous le ciel hors de mon coeur et dans mon coeur
Second bourgeon première feuille verte
Que la mer couvre de ses ailes
Et le soleil au bout de tout venant de nous

Je suis devant ce paysage féminin
Comme une branche dans le feu.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Buceando en el naufragio





Una vez leído el libro de mitos

y cargada la cámara

y comprobado el filo de la hoja del cuchillo,

me pongo

la armadura de caucho negro

las absurdas aletas

la tosca y rígida mascarilla.

Tengo que hacer todo esto

no como Costeau

con su diligente tripulación

a bordo de la goleta soleada

sino aquí, a solas.

Hay una escalera.

La escalera está siempre ahí

colgando inocentemente

al lado de la goleta.


Nosotros, que la hemos usado,

sabemos para qué sirve

Sería, si no,

un trozo de escoria marítima

un desperdicio cualquiera.

Desciendo.

peldaño tras peldaño y todavía

el oxígeno me sumerge

la luz azul

los claros átomos

de nuestro aire humano.

Desciendo.

Las aletas me estorban,

me arrastro por la escalera cual un insecto

y no hay nadie

que me diga cuándo va a comenzar

el océano.


Al principio el aire es azul y luego

es más azul y luego verde y luego

negro estoy perdiendo la conciencia

y sin embargo

mi careta es potente

llena la sangre con fuerza

el mar es otra historia

el mar no es cuestión de poder

tengo que aprender sola

a girar mi cuerpo sin esfuerzo

en el profundo elemento.


Y ahora: es fácil olvidar

a qué vine

entre tantos que siempre

han vivido aquí

ondeando sus dentados abanicos

entre los arrecifes

y además aquí abajo se respira de otro modo.

Vine a explorar el naufragio.

Las palabras son propósitos.

Las palabras son mapas.


He venido a ver el daño que se hizo

y los tesoros que se han conservado.

Deslizo el haz de luz de mi lámpara

lentamente por el flanco

de algo más permanente

que peces o algas

lo que vine a buscar:

el naufragio y no la historia del naufragio

la cosa en sí y no el mito

el ahogado rostro siempre mirando fijamente

hacia el sol

la evidencia del daño

carcomido por sales y vaivenes

hasta convertirlo en esta belleza raída

las cuadernas del desastre curvan su afirmación

entre difusas presencias.


Este es el lugar.

Y yo estoy aquí, sirena cuyo cabello oscuro

fluye negro, tritón en su cuerpo blindado.

Circundamos en silencio

por los restos del naufragio

nos sumergimos en la bodega.


Yo soy ella: yo soy él

cuyo rostro ahogado duerme con ojos abiertos

cuyo pecho aguanta todavía la tensión

cuya carga de plata, cobre, bronce yace

oscuramente en el interior de los barriles

mal encajados y pudriéndose

somos los instrumentos semidestruidos

que, una vez siguieron un rumbo

la bitácora carcomida por el agua

la brújula atascada.


Somos, soy, eres

por cobardía o valor

quienes hemos de hallar nuestro camino

de regreso a esta escena

llevando un cuchillo, una cámara

un libro de mitos

en el cual

nuestros nombres no aparecen.

 


viernes, 26 de julio de 2024

Katharsis - El muralismo hiper-violento de Orozco

 



Tras su viaje a los Estados Unidos en 1934, José Clemente Orozco regresó a México para pintar el muro oriente del Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de Mexico, pero como el edificio estaba un poco hecho polvo, decidió no arriesgar su obra pintando directamente sobre un muro que se podía derrumbar en cualquier momento y optó por pintarla sobre un bastidor de acero.

Katharsis muestra mediante una orgía de color brillante y formas dinámicas una muy expresionista alegoría sobre la guerra y la desintegración. Para ello empleó diversos motivos, muchos de ellos recurrentes en su obra: las armas, las masas de gente, la lucha, el caos… Todo unido en una montaña de catarsis. También tenemos ahí la prostitución (putas que ríen simbolizando el abandono de los valores morales), las máquinas (que con sus engranajes parecen devorar a colectivos humanos enteros), una caja fuerte abierta (la avaricia y codicia humanas, el robo a la sociedad), el fuego… Porque en la parte superior de la obra todo está ardiendo, como si con un último sufrimiento extremo el fuego fuera a purificarlo todo.

¿Nos está diciendo Orozco que nuestra sociedad, donde se utiliza la máquina y la tecnología no precisamente para nobles fines, está abocada al fracaso? ¿Qué es mejor quemarlo todo y empezar de cero…?

Orozco era un genio, y mediante esa composición tan caótica, amplifica de manera increíble el dramatismo de la escena. Una tendencia clara hacia lo dramático y lo siniestro con la que quería lanzar un mensaje de alarma.

 

Autor del texto: Esteban Iborio