malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

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martes, 4 de septiembre de 2012

humeantes, como el café, como Londres


























podremos huir de esta mezcla de amores amansados, me pregunto, de animales viejos y apagados de circo triste, con acrobacias aburridas y escenarios vacíos. podremos tomarnos tú y yo, humeantes como el café, como Londres, antes de que se rompan las cuerdas y el temblor sea escalofrío.
cuando la piel grita de rabia se agrieta, como la tierra yerma, como un maquillaje vencido, como las palabras que estallan en el aire antes de llegar a decir nada.
yo ya no sé dónde está el puente de los valientes para tirarme en tus brazos pero recuerdo cómo se salta. contigo se nota la vida, me recortas la pena en un alarde de papiroflexia romántica y la botas como barco de papel que debe hundirse sin remedio. volverá a mí, lo sé, boomerang hermoso la tristeza que olfatea el camino de vuelta a casa como la perra fiel que es. pero se nota la vida contigo, como un faro, como una noche larga de bestias delicadas durmiendo al raso en plena tormenta mientras la lluvia borra nuestra pintura de guerra. noches largas de bestias recorridas por el aullido de Ginsberg que moran en amores licántropos que sólo entienden de fauces, garras y hambre. de esta ofrenda de besos y caricias sin filtro quedémonos con que más que funambulistas que se drogan con caídas somos sencillos amantes del vértigo y gastémonos hasta que el deseo sea un suelo rugoso por el que sea incapaz de deslizarse ya nuestra ansia.


domingo, 2 de septiembre de 2012

son las siete de la mañana... - Raúl Núñez
























Son las siete de la mañana
y me lavo la cara.
Siento algunas gotas resbalar por mi pecho desnudo
y el agua hace que mi piel se ría.
Anoche he dormido en paz,
aunque prefiero no acostarme solo
porque de noche me gusta hacer el amor
y porque cuando me despierto
siempre tengo ganas de acariciar a alguien.
Mis bigotes están llenos de agua,
muchas veces se han mojado en alcohol
han olido a marihuana
han hurgado vientres de muchachas
pero ahora sólo hay en ellos agua.
Son las siete de la mañana
y no he de decirles nada a los hombres,
simplemente que me lavo la cara
y que mis ojos también están limpios.
No me he levantado temprano para ir a trabajar,
sólo quiero caminar un rato
y comprar el periódico en la esquina
y tomar una taza de café en un bar no demasiado caro.
Son las siete de la mañana
y salgo de la calle nada más que para ver el sol.