malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

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jueves, 28 de junio de 2012

c'est fini

LES CHAMBRES, 4. LOUIS ARAGON


Aquel día en que te había perdido y hablo de ello
En otro lugar tanto otro lugar siempre en otro lugar decir en otro lugar
como quien grita ay un huir
de codornices

Digo otro lugar cada tres palabras No lo habréis observado
Por cualquier cosa bajo insolentes pretextos de asonancia
El pregón del sillero por la calle o
En mí En otro lugar está en mí me pierdo en él Sería necesario
Reagrupar todos esos ruidos de mí mismo esas
Misteriosas palabras tachadas tiznadas ahogadas en un cuaderno
Por ejemplo o bien hojas en un cajón que se encontrarán
quién sabe
Yo muerto o vivo incluso desdibujado poco a poco manchado despedazado
por las arrugas para
Notificar a la carne que nada cuenta o más aún
este hombre
Aún
Una tachadura
Todo lo que habré dicho inacabado esos comienzos esos
relámpagos vistos
Qué tenía en la cabeza que
se desvaneció
Aquel día en que había perdido

Y el recuerdo vuelve con tanta violencia
En mitad de la noche un sueño No nada de un sueño
La evidencia de que uno se levanta
En mitad de la noche por las habitaciones en sombra
Espesa en que los muebles ya no están en su lugar jamás
Nunca en su lugar
Siguiendo una luz oscuramente oscura hasta
Este lugar de escribir y los lápices esparcidos esas cosas de tinta y
de espanto
Y el papel apresuradamente sucio arrugado tirado a la papelera
Ah qué hemos qué he hecho de nosotros la palabra nosotros
en mi boca de rodillas

Aquel día en que te había perdido

Busco a ciegas ese laberinto de horas ese infierno
Tranquilo un día de sol me parece y no es
Seguro no es nada seguro no sé ya casi nada de esta noche anterior
Por la mañana palpo una mañana gris en ese gran cielo de vidrio
Al final de los finales había dormido solo cedido solo al sueño
Una mañana gris en el taller devastado de ti


Objetos
Estúpidos el armario abierto
No existe la
Más pequeña
razón para cerrar el armario
Una cosa
caída

Aquella noche en que te había perdido

Cuándo se levantó aquel día por qué se
Levantó veo
la habitación enorme y vacía donde todo
Está disperso de ti desgarrado de ti devastado Me he
Sentado como una ruina en el confín del mundo
A la que jamás le será dada respuesta
En los escalones acurrucado en los escalones de mí mismo
No ver más el desván la cama reventada las sábanas
Colgantes

Pero cómo por dónde se levantó por dónde se levantó aquel día
Brumoso y gris desierto mudo aquel día ciego y vacío

Pero cómo se alzó de mí sobre mí aquel día sin día inmenso y blanco
Aquel día sin más palabra que el ruido ínfimo en la puerta donde
alguien deposita
Una botella de leche abro arranco esa puerta
Arranco esa puerta de sus goznes
Ya no hay nadie Pasos en la escalera Nadie más
Que una botella de leche

Aquel día en que te había perdido


Todo un día ante mí su puerta abierta donde nadie lee
el destino
Todo un día de mil y mil detalles olvidados
inolvidablemente
Todo un día que comienza desde su herida y yo ignoraré
siempre
Si tuve frío si tuve hambre si tuve pena si

Ah moverse por qué moverse cambiar de lugar irse
descender al fondo del agujero es qué tengo
Necesidad de moverme de mirar la botella y el desorden
Durante todo un día y cómo el cielo ha osado cambiar
No sé siquiera si es aquí o es allá dónde ha cambiado el gris menos
gris un verdadero
Insulto y todos los gestos maquinales maquinalmente hechos
Había sol en otro barrio de la ciudad
Fantásticamente vacía nunca se sabe cuánto una ciudad puede
Estar vacía
Y sin palabras No hubiera
Creído jamás a París capaz de esto
Capaz de aquel día

Aquel día en que te había perdido

Aquel día aquel día
No era yo más que un hombre de basura
Un ser tirado como una lata vacía un
Desperdicio la corteza
Nauseabunda de un melón e incluso los ruidos
Eran para mí el silencio
Reinaba sobre París
Aquel silencio de ti
Ese extraño silencio interior en el que los
Transeúntes tienen aires de peces sordos
Nadie
No hay nadie en sitio alguno
más que unos pasos por la mantequilla

Por qué es mejor aquí que allá por qué partir
por qué quedarse
Llevo un buen rato mirando al barrendero al
Barrendero en la calle
Campagne-Première
El baile en otro lugar
Habíamos hecho la guerra juntos
La primera

Nada hay tan singular como un barrendero Conocer
A un barrendero Quién habla
Al barrendero Quién se para con él
Diciendo palabras de hombre al barrendero
Quién le cuenta
al barrendero
cómo llovía
En mil cuatrocientos quince el día de Azincourt
Quién soñaría en contarle la muerte de Patroclo entre
lágrimas
Los periódicos corren por la cuneta a lo largo de la acera
Tampoco al barrendero le conté mi pena
Era un día como cualquier otro un día sin pájaros

Aquel día aquel día agujereado en que te había perdido


miércoles, 27 de junio de 2012

habitaciones desde la gruta de asaeteados bisontes - Louis Aragon


escribo para perder el aliento


Cuevas nidos barcas viviendas de madera o de paja
Y los aterrados hombres al acecho de las fieras de paso azul
Habitaciones siempre abrigos de silencio y de piedra
Donde arden sin mirada las hablas tenebrosas
Habitaciones de tela al aire libre para los reyes que guerrean
Habitaciones de agua inmensa para los dioses cubiertos de sangre
Habitaciones del acecho el ojo entreabierto en los aledaños
         del peligro
Sótanos mazmorras cámaras de tortura
Pozo eterno en que la luna llega hasta el condenado
Asombrándose ante sus ojos abiertos de que aún viva
Habitaciones de espera en que la mujer pacientemente
Prepara su cuerpo a la violencia
Oh lentitud de agradar oh perfección de las uñas Cabellera
De la mañana pura entre los dedos hasta la noche profunda
          de las primeras
Estrellas

Y yo grávidos los brazos de sueños
Por los caminos amargos las ciudades encaladas sus estercoleros
Las gentes repletas de furor en la boca cálculos embarazosos
El ruido de los caballos expulsados por los arrabales
El clamor sobre mí nuevamente inventado
De los pájaros de planos variables que perforan los techos
             sonoros

La cabeza negra a fuerza de repetir y de olvidar yo
Toda mi vida habrá repetido de habitación en habitación
La historia inacabable de las tribus

Noches de trashumancia techos furtivos Todo me es en la
             memoria cripta
Todo Egipto todo
Jeroglífico
Y bien pudiera ser que esté yo dormido en una pirámide en que
Palabras figuradas cubren las paredes con un
Chal tierno y suave
Qué dicen con boca cerrada Ellas
Que el oído ignora

O es en otro lugar sin alfabeto
Leo en la mano de las flores mi destino
Nada depende de mí salvo el perecer

Otra noche estoy sentado en la choza oscura en alguna parte
Entre las redes altas y negras en el olor plateado de las bestias
           marinas
Hasta mis pies llega en mi sonmolencia a lo lejos el largo
           lamento
Que forma a la orilla de la tierra una interminable cenefa de
           espuma

En otro lugar también alguien corre
Entre ruidos de frenos en el dédalo oscuro
De las callejas
Escucho los acontecimientos sin vocabulario Las
Palabras sin habla Los relatos de la gran orquesta sin
Cantantes Escriba
De lo que no se escribe escribo estoy
En la posición del hombre
Que escribe

En un agujero en una trampa una tienda un tren Bajo
Un sobradillo Escribo en un hueco en un rincón
En una guerra u otra

Bajo los tejados sobre la escalera en ruinas Tras
La nuca de la noche Contra
El vientre del tiempro Escribo
Hacia atrás como los cangrejos Grito
En mi concha donde nadie oye
El silencio crujir en los muebles de mi cráneo

Escribo
Aquel hombre sobre sus rodillas
Escribe También sobre la mesa
Aquel hombre semejante a mí
Imitando por las buenas o las malas la crueldad
De antiguas firmas La
Pálida cicatriz de las conversaciones desdeñadas
El cortafuegos de los párrafos

Oh barraca barraca ruidos bajos de insectos Repentinas
Corrientes de aire y algo bate a lo lejos
Su ala sobre las tejas
En qué sueña en su tela mi hermana
La araña
Temerosa de los soplos del aire temerosa del peso del yeso
De la polvareda
En medio de sus velos blancos de viuda
En qué sueña en su jirón colgante de palacio qué más da de
         dónde
Suspendido

Me hubiera gustado esa yacija en la axila de las vigas
Para volver en ella a recordarte
Desde el lugar en que permanecía yo a tu espera en las horas
          doblegantes
Cuando la sombra a tus pies se borra hasta que
Salga la luna

Me hubiera gustado esa yacija entre las piedras lisas
Para volver a recordarte
Fijar tu imagen a la chita callando
Como los conductores en el hocico de los pesos pesados
Esas muchachas de Oklahoma

Escribo digo escribo miento
Nadie sabe lo que a sus pies me pisotea
Cuando escribo qué caballos locos sus herraduras
Eso se escribe sobre mí lo
Que se escribe sobre mí que me desgarra que
Yo desgarro Nada queda
Al fin sino el fino
Dibujo de lo que queda
Aquí escribo sobre tu aurora a medianoche
Cuándo vas a levantarte luz y yo escribo
Describo

Hay en algún lugar personas que no soportan ya el silencio
Dejan marcas lo que sea que se sepa
Que pasaron por aquí Otros firman un muro o el hombro de
            una estatua
Hay gentes que de sí mismas no dejan sino la fecha o la
            inicial de un amor
Hay locos que graban en un banco de la noche
La confesión de un crimen
Hay vagabundos que dejan en un árbol
El signo obsceno de sus pasiones
No conocen a sus lectores
Los transeúntes de mirada vacía y aquellos
Que se interrogan
Acerca de un mensaje dejado sobre una puerta
Acerca de una palabra que perdió todo sentido tras
Demoler la cárcel

Los transeúntes ven arder vanamente las enseñas
Nada comprenden los transeúntes de esa urgencia
Por escribir lo que jamás se incluirá en los libros
Agachan la cabeza y los caracteres permanecen
Pasados como una cita fallida
Todos somos los desesperados de un naufragio
Agitando pañuelos o haciendo de una botella desfondada
               altavoz

Yo soy como vosotros unos otros
Escribo y leo sin comprender de dónde
Me vienen a dónde van estas palabras formadas
Tal vez fuera preciso explicar esta extraña manía
Vi durante la guerra a un marinero que se había
Dado como cuaderno su cuerpo entero pinchado
Con agujas azules
Cubierto estaba de mujeres y serpientes y bosques
Pero no se desnudaba ante cualquiera
Jamás le pasó por la cabeza pedir a quellos
Que lo leían dinero por ver

No soy yo muy diferente de ese hombre
Menos bello ese es todo No doy
Más espectáculo que el de mi alma
Estoy sentado en un escalón de mí mismo
Escribo un discurso jamás pronunciado
Pero mi mano tacha inmediatamente la frase comenzada
Lo que quiero decir no es más de la palabras que un suspiro
Que un signo de mi mismo un nombre de
Otro mundo un trazo mediante el cual me traiciono
Una curva sin ley rápida en cortarse y

Recortarse tacho
Lo que escribo mi muñeca anula los vocablos
Con su látigo de tinta pura azul
Tacho lo que escribo anonado rayo
El decir como un dorso
Queda

La línea retorciéndose en su lecho de sílabas
Y yo te reconozco en este desorden de mi mano

Todas las tachaduras de cuanto escribo son mujeres tendidas
A semejanza tuya
Hay en el canto intentado esa sombra de ti
Siempre o esa ausencia

Esas mujeres a las que un solo trazo dibuja boca arriba
Como si hubiera rechazado los viejos ropajes de la lengua
Y tú me hubieras sido devuelta más allá de las ideas
De repente desnuda
O la sábana lentamente retirada de una memoria
Sobre ti sola oh gran desorden de mi vida
La sábana gigante de la palabra bruscamente apartada de ti
             para de pronto

Volver a abrir los ojos sobre ti tal en el fondo de la vista
Cerrados que sigas siendo
Una piedra de escándalo en el corazón de los siglos grabada
               en el fondo de una tumba
Volver a ver no soñar
La inscripción temblorosa en tu labio
El discurso infinito con que tus brazos me envuelven

El largo ceremonial oblicuo de amar

Escribo tu cuerpo escribo tu alma
Sin el intermedio de las palabras
Mi amor desanudado mi tempestad de llamas
Sobre el lecho de mí mismo en que tú no estás
Aún

Escribo tus manos tus brazos tus ojos tu boca
De un solo trazo que recorre demente tus misterios
De un solo trazo que se retuerce que se muerde que se 
           arrastra y protesta
De un solo trazo convulso que te abraza en cien gestos
Una vez más una vez más
Escribo tú como un batir de alas sobre los techos

De pronto puebla el cielo el gran signo de cruz
De las cigüeñas





lunes, 7 de mayo de 2012

Licantropía contemporánea - Louis Aragon




El grado más alto de la tristeza tanto puede ser
un general ciego mendigando a través de las islas
como hacia las 3 de la mañana la avenida de la Ópera
No hay límites para la melancolía humana
Se cuenta siempre con una piedra para colocar sobre la pirámide de las lágrimas
Estáis seguros de padecer tanto como una mujer estrangulada
en el momento en que ella sabe que todo ha terminado y desea acabar
Estáis seguros de que no valdría más
ser estrangulado si uno piensa en los cuchillos de las horas que se acercan
Desde hace tiempo vivo mi último minuto
La arena que mastico es la de una agonía invisible y perpetua
Las llamas que hago recortar de tiempo en tiempo por el peluquero
son las únicas en delatar el negro infierno interior que me habita
Como cuerpos privados de sepultura
los hombres se pasean por el jardín de mi mirada
Soñadores inexplicables
o soy el único a quien golpea una mano desecada
en este desierto poblado entre estas flores áridas

Amo y soy amado Nada nos separa
Por qué entonces estar triste en el corazón espléndido del amor
El mundo sacude su estúpida cabeza Sabelotodo
Amo aunque la vida sea mortalmente intolerable
Amo aunque luego me vea obligado a aullar
Detrás de mí arrastro el manto fantasmal de las intenciones ocultas
Una cadena de perfeccionamientos del dolor moral
suena a mis pies espantosamente desdichados
Amo y nos amamos pero en medio de un naufragio
pero en la punta de un puñal y no puedo
no puedo soportar el mal que esto ha de hacerte
Tus ojos tus ojos amor mío desorbitados por todo lo que sea placer
Que me arranquen el corazón con tenazas
que terminen con mi cabeza que se despega
Bebo una leche como tinta y la hora del mediodía
se parece al carbón de los pantanos
donde se marchita el Sphagnum al que tomo por mi imagen en los espejos
Yo amo Yo te amo pero
en la cala de un barco en el instante de dar el salto Impaciencia
Innoble impaciencia de saber si eso podrá soportarse

Es probable que todos me juzguen un criminal
guiándose sólo por las debilidades y el aspecto
Ese hombre que según los diarios de la mañana decapitó a su amante
mientras dormía a su lado sollozó en el juzgado
La había asesinado en el cuarto después
en el sótano primero con un cuchillo luego con una sierra
separó la cabeza adorable para poner
el cuerpo en una bolsa lamentablemente algo pequeña
Sollozó en el juzgado
No somos acaso parecidos a las palmas
que crecen unidas florecen y fructifican
para dar una imagen del amor perfecto
El otoño llega con las manos llenas de ilusiones resplandecientes
Qué crimen es ese que me hace sollozar
Mirad mi amor está vivo Muéstrate querida mía
Nada podréis probar La coartada verde como una floresta
Se extiende por el horizonte donde graznan inútilmente los cuervos
Sin embargo en cada árbol hay un ahorcado que se balancea
en cada hoja una mancha de sangre

Qué puede haber peor que el cielo al amanecer o el betún de la tarde
Qué es eso que me impide morder a los paseantes en los bulevares
La amargura que siento crecer en mí puede ser el primer  torrente de un diluvio
a cuyo lado el otro parece un vulgar desborde de cloacas
Recuerdo que en mil quinientos cuarenta y uno
cerca de Pavía
cuando me apresaron en la campiña por donde deambulaba
víctima de los primeros efectos del mal
los campesinos no quisieron creerme cuando les dije la verdad
Rehusaron tomarme por lobo furioso
a causa de mi piel humana y Santos Tomases
eternos de la ciencia experimental
cuando les confesé que mi piel lupina estaba oculta
entre pellejo y carne
con sus puñales me hicieron tajos en los miembros y el cuerpo
para verificar mis melancólicas afirmaciones
no me tocaron la cara
espantados por la atroz poesía de mis rasgos

Qué es eso que me impulsa a aullar en las tumbas
qué es eso que me obliga a escarbar irresistiblemente en el polvo
donde duermen los enamorados en descomposición
Qué vas tú a exhumar como si la luz viviente
no tuviera bastante con las heridas de los vivos
Dadme el lenguaje tenebroso de los ajusticiados en la silla eléctrica
el vocabulario último de los guillotinados
La existencia es un ojo reventado Que se me entienda
bien un ojo que hacen reventar a cada instante
el harakiri sin fin Me enfurezco
al ver la calma idiota con que reciben mis gritos
Por eso quiero sacar de las fosas hipócritas
a los fallecidos de muerte violenta con sus pupilas horrorizadas
quiero desterrar a las víctimas de las catástrofes
cuyos esqueletos conservan las posturas del terror
que se adaptan maravillosamente a estos días que corren

Decía precisamente mi vecina que hay
gentes que se tiran al agua
Si soy una bestia babosa a quien el asco del mundo
hace babear sería muy fácil acabar con todo
amor mío amor mío oyes esta blasfemia
No es la palidez del amor no es la palidez de la muerte
sino la de los lobos ésta que hay en mi rostro
No puedo morir a causa de esta flor inmensa
cuyo cáliz no puedo soportar que se cierre
Se ha logrado un notable progreso en materia de torturas
sobre el cobayo que soy
sobre el cobayo salvaje que soy las dos manos
atrapadas en dos puertas
el amor la muerte
y unos hércules abstractos se apoyan sobre las dos puertas
con la tranquila seguridad de un número de music-hall
ejecutado sin ningún esfuerzo aparente
Cómo nunca notaste que mis besos se parecían a las palabras sacrílegas
que son todo lo que queda por decir a los esclavos descuartizados
Cómo nunca notaste que te amo en el instante mismo en que me matan
que es siempre la última vez que gozo abominablemente en tus brazos
Tus brazos tan bellos que ahí está justamente
ahí está lo más terrible

Todo tendrá que acabar de modo salvaje
Yo te perteneceré haré arrojar a tu amante a las fieras
O lo haré examinar con engaños por un médico alienista
o bien lo mataré fríamente
amor mío
durante su sueño mientras yace pálido y desnudo
mientras los lobos surgen en torno de los cementerios donde duermen
los bellos días que pasamos juntos amor mío.


De Persécuté Persécuteur

jueves, 1 de diciembre de 2011

Habitaciones - Louis Aragon








































Todos somos los desesperados de un naufragio
agitando pañuelos o haciendo de una botella desfondada
altavoz.

Todas las tachaduras de cuanto escribo son mujeres
tendidas
a semejanza tuya.

Pues no sé qué es peor si soñar o vivir.

Escribo para olvidar escribo sobre mis pasos
para borrar mis pasos para
perderme y que estos versos no sean
otra cosa que apertura del silencio.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Habitaciones, poema del tiempo que no pasa - Louis Aragon






Que venga aquél que me odie y que me mate
le daré las gracias con toda mi sangre
dicen que a la hora de morir la memoria
pasa revista a la vida
Apartad de mí esa prueba
apartad
de mí esa prueba del tiempo al revés
qué le hice al cielo para tener que acordarme
sólo quiero errar en esas habitaciones de tiempos condenados
Abro las puertas sobre el silencio de nosotros
escucho el pasado huir de un jarrón rajado
y la flor marchitarse por carencia de agua borrarse el perfume
en su fango
Sólo preciso estar en tus brazos tus dobles brazos de olvido

Habitaciones de ropa tirada sobre una silla
esta noche no buscaré el zapato perdido
no abriré las cartas que me esperan sobre la mesa
mi labio en tu hombro ahoga los sollozos de antiguas noches
Habitaciones donde ya no hablan sino los muebles
abandonados a la sombra
Llegamos al final del viaje
los caballos
no pueden más
hasta los cascabeles
se apagan
Cuán largo y lento fue todo para mí
he caminado de rodillas mis años
mis caminos sangran
El paisaje en torno nuestro ya no tiene
más árboles que piedad
no se oyen más que sollozos por el siglo
así
espantosamente no habremos podido hacer nada
sino ver el martirio y el crimen
Había creído sin embargo había creído
Oh tus tiernos dedos sobre mi boca
no es a mí mismo a quien compadezco niña mía sino
a los demás
al trigo agujereado apaleado
por el granizo de los demás
y no poder nada sino quedar descuartizado por ello
ahora sé cómo las cosas poco a poco
se desgranan
no queda en torno nuestro sino esa bruma de la mirada
que no acaba de acabarse
cuáles son sin embargo las palabras postreras
después de eso nada tiene lugar y el corazón está helado
ya no escucho los pasos apresurados de la gente
El portero no subió los periódicos de la tarde
Ah no te alejes no te duermas antes de que te diga
por fin lo esencial hay que
decírtelo
ese secreto de toda la vida a la hora en la que
el aire de mi labio aún palpita entre nosotros
desde las pálidas alas de la confesión y se dispersa
el polen sin peso de las palabras
No tendré no habría tenido el tiempo de decir por fin lo
que sé lo que sé por fin
emprendí esta tarea

estando al final de mí mismo
oh el tiempo perdido
el tiempo de reconocer
el bien del mal el tiempo de ser
empezado tan tarde.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Todas las habitaciones de mi vida - Louis Aragon








































Todas las habitaciones de mi vida
Me habrán estrangulado con sus paredes
Aquí los murmullos se ahogan
Los gritos se rompen

Aquellas en las que viví solo
Con grandes pasos vacíos
Aquellas
Que guardaban sus espectros antiguos
Las habitaciones de indiferencia

Las habitaciones de la fiebre y aquella que
Había yo instalado para ahí fríamente morir
El placer alquilado Las noches extranjeras

Hay habitaciones más hermosas que las heridas
Hay habitaciones que os parecerán banales
Hay habitaciones de súplicas
Habitaciones de luz baja
Habitaciones dispuestas a todo excepto a la felicidad
Hay habitaciones para mí de mi sangre para siempre
salpicadas

En todas las habitaciones viene un día en que el hombre
se despelleja vivo
En que cae de rodillas que pide piedad
Que balbucea y se vuelca como un vaso
Y padece el suplicio espantoso del tiempo
Derviche lento es redondo el tiempo que gira sobre sí mismo
Que mira con ojo circular
El descuartizamiento de su destino
Y el pequeño ruido de angustia antes de las
Horas antes de las medias
No sé nunca si eso va a sonar por mi muerte
Todas las habitaciones son habitaciones de justicia
Aquí conozco mi medida y el espejo
No me perdona

Todas las habitaciones cuando por fin me he dormido
Han lanzado sobre mí el castigo de los sueños

Porque no sé de los dos lo peor soñar o vivir.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Habitaciones (Poema del tiempo que no pasa) - Louis Aragon



Vi durante la guerra a un marinero que se había
Dado como cuaderno su cuerpo entero pinchado
Con agujas azules
Cubierto estaba de mujeres y serpientes y bosques
Pero no se desnudaba ante cualquiera
Jamás le pasó por la cabeza pedir a aquellos
Que lo leían dinero por ver

No soy yo muy diferente de ese hombre
Menos bello eso es todo No doy
Más espectáculo que el de mi alma
Estoy sentado en un escalón de mí mismo
Escribo un discurso jamás pronunciado
Pero mi mano tacha inmediatamente la frase comenzada
Lo que quiero decir no es más de las palabras que un suspiro
Que un signo de mí mismo un nombre de
Otro mundo un trazo mediante el cual me traiciono
Una curva sin ley rápida en cortarse y

Recortarse tacho
Lo que escribo mi muñeca anula los vocablos
Con su látigo de tinta pura azul
Tacho lo que escribo anonado rayo
El decir como un dorso
Queda

La línea retorciéndose en su lecho de sílabas
Y yo te reconozco en este desorden de mi mano

Todas las tachaduras de cuanto escribo son mujeres tendidas
A semenjanza tuya
Hay en el canto intentado esa sombra de ti
Siempre o esa ausencia

Esas mujeres a las que un solo trazo dibuja boca arriba
Como si hubiera rechazado los viejos ropajes de la lengua
Y tú me hubieras sido devuelta más allá de las ideas
De repente desnuda
O la sábana lentamente retirada de una memoria
Sobre ti sola oh gran desorden de mi vida
La sábana gigante de la palabra bruscamente apartada de ti para de pronto

Volver a abrir los ojos sobre ti tal en el fondo de la vista
Cerrados que sigas siendo
Una piedra de escándalo en el corazón de los siglos grabada en el fondo de una tumba
Volver a ver no soñar
La inscripción temblorosa en tu labio
El discurso infinito con que tus brazos me envuelven

El largo ceremonial oblicuo de amar

Escribo tu cuerpo escribo tu alma
Sin el intermedio de las palabras
Mi amor desanudado mi tempestad de llamas
Sobre el lecho de mí mismo en que tú no estás
Aún

Escribo tus manos tus brazos tus ojos tu boca
De un solo trazo que recorre demente tus misterios

De un solo trazo que se retuerce que se muerde que se arrastra y protesta
De un solo trazo convulso que te abraza en cien gestos
Una vez más una vez más
Escribo tú como un batir de alas sobre los techos

De pronto puebla el cielo el gran signo de cruz
De las cigüeñas