malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
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domingo, 15 de julio de 2012
Maurice Maeterlinck
"Apenas expresamos algo lo empobrecemos singularmente. Creemos que nos hemos sumergido en las profundidades de los abismos y cuando volvemos a la superficie la gota de agua que pende de la pálida punta de nuestros dedos ya no se parece al mar del que procede. Creemos que hemos descubierto en una gruta maravillosos tesoros y cuando volvemos a la luz del día sólo traemos con nosotros piedras falsas y trozos de vidrio; y sin embargo en las tinieblas relumbra aún, inmutable, el tesoro."
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Maurice Maeterlinck
jueves, 12 de julio de 2012
violent days
Ya sabes que se nos han caído todas las agujas que nos sujetaban a los sueños, como un maniquí que se vestía con sábanas baratas, con osados harapos mientras todo era flotar. Cuando un paquete de tabaco arrugado, gastado, vacío que se filtró en tus pulmones hecho humo puede ser lo más lírico que imagino en mañanas de ibuprofeno y noches de rubias, debería dejar de imaginar de una vez, por y para siempre. Bajarme a tierra, pellizcarme el vientre. Y eso haré. Este desorden y esta falta de todo, de aquí y de allí, qué incómodo vivir con todo cayendo, arrastrando las mangas, fregando todos los culos de vaso de los que consiguieron beberse algo, mientras yo trago toda la arena de tu desierto y me desprendo del sedal de tus brazos cuando no quiero.
Llego tarde y el día aún no se enciende, está lento, moribundo, como recién llegado de alguna guerra lejana, de esas que nos llenan de cicatrices y angustia, de luces que se apagan y hielo. Ya ni sé si eres respiradero o sumidero de mi desidia. La memoria como una habitación acolchada de la que ya nunca salgo. Y para qué salir, para cruzar la calle, las piernas, los dedos, los brazos. Déjame dentro para amortiguar los golpes con tu recuerdo. Para recolectar la nada y el eco y el asco.
Llego tarde y el día aún no se enciende, está lento, moribundo, como recién llegado de alguna guerra lejana, de esas que nos llenan de cicatrices y angustia, de luces que se apagan y hielo. Ya ni sé si eres respiradero o sumidero de mi desidia. La memoria como una habitación acolchada de la que ya nunca salgo. Y para qué salir, para cruzar la calle, las piernas, los dedos, los brazos. Déjame dentro para amortiguar los golpes con tu recuerdo. Para recolectar la nada y el eco y el asco.
Fui paisaje y ya quedo lejos. De una vez, por y para siempre.
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lunes, 9 de julio de 2012
si consideramos - Charles Bukowski
si consideramos lo que puede verse:
motores que nos vuelven locos,
amantes que acaban odiándose,
ese pescado que en el mercado
mira fijamente hacia atrás adentrándose
en nuestras mentes,
flores podridas, moscas atrapadas en telarañas,
motines, rugidos de leones enjaulados,
payasos enamorados de billetes,
naciones que transladan a la gente como peones de ajedrez,
ladrones a la luz del día con maravillosas
esposas y vinos por la noche,
las cárceles atestadas,
el tópico de los parados,
hierba moribunda, fuegos insignificantes,
hombres suficientemente viejos como para amar la tumba.
estas y otras cosas
demuestran que la vida gira en torno a un eje podrido.
pero nos han dejado un poco de música
y un póster clavado en el rincón,
un vaso de Whisky, una corbata azul,
un delgado volumen de poemas de Rimbaud,
un caballo que corre como si el diablo le estuviera
retorciendo la cola
sobre la hierba azul y el griterío
y después, de nuevo, el amor
como un coche que dobla la esquina,
puntual,
la ciudad a la espera,
el vino y las flores,
el agua corriendo a través del lago,
y verano e invierno y verano y verano
y de nuevo invierno.
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lunes, 21 de marzo de 2011
LA FIN - El País de las Tentaciones
Nunca me encontraré en otro ámbito similar a tu abrazo. Lo respiraré por las calles y llegaré tarde al desenlace de todos los días tristes. Me fascinan los atardeceres y las películas en blanco y negro. Estoy a favor de los ídolos de barrio, de los coches pintados, de las aceras que son el final de cualquier historia. Me enamora el café horrible del bar Dublín porque me gusta ver el autobús llegar, y pagar, y salir, y cogerlo, a tiempo. Pero odio pensar en ti. En ti como cura de todas las heridas infringidas por los horarios y la calma. Eres todo, todo, todo. Y yo soy una parte inútilmente iluminada. Soy un trozo de camino perpendicular, una promesa que te hice. Los atardeceres son bellos como la lluvia de los domingos, cuando pasas por debajo de los balcones y llegas a un bar y pides una cerveza y ves el partido. Es bello que todavía nos queden tardes, que no quieran ser tardes sino vidas arrastradas como la menos cierta de mis sonrisas. Esto es lo peor que me puedo escribir, porque ya no escribo para nadie. Ya veo una luz titubeante que viene de la costa. Y no veo a nadie esperando, pero no me duele y no duelo. Este optimismo es tan brutal, que las olas se callan y soy el único referente para un horizonte venido a menos. Hay películas que no son mejores que tu vida, y hay vidas en el videoclub, bajándose por internet justo ahora. La vida es lo único que queda cuando te miras al espejo y se funde la bombilla. Es lo único que te queda en los bolsillos. Cuida de ella como si fuera un trozo de calle, por la que vas a volver.
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