malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

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martes, 21 de marzo de 2023

"Déjenlo todo, nuevamente. Láncense a los caminos". Primer Manifiesto Infrarrealista - Roberto Bolaño

 Yo escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable. Fijaba vértigos

Arthur Rimbaud




“Hasta los confines del sistema solar hay cuatro horas-luz; hasta la estrella más cercana, cuatro años-luz. Un desmedido océano de vacío. Pero ¿estamos realmente seguros de que sólo haya un vacío? Únicamente sabemos que en este espacio no hay estrellas luminosas; de existir, ¿serían visibles? ¿Y si existiesen cuerpos no luminosos, u oscuros? ¿No podría suceder en los mapas celestes, al igual que en los de la tierra, que estén indicadas las estrellas-ciudades y omitidas las estrellas-pueblos?”.

-Escritores soviéticos de ciencia ficción arañándose el rostro a medianoche.
-Los infrasoles (Drummond diría los alegres muchachos proletarios).
-Peguero y Boris solitarios en un cuarto lumpen presintiendo a la maravilla detrás de la puerta.
-Free Money.

*

¿Quién ha atravesado la ciudad y por única música sólo ha tenido los silbidos de sus semejantes, sus propias palabras de asombro y rabia?

El tipo hermoso que no sabía
que el orgasmo de las chavas es clitoral

(Busquen, no solamente en los museos hay mierda). (Un proceso de museificación individual). (Certeza de que todo está nombrado, develado). (Miedo a descubrir). (Miedo a los desequilibrios no previstos).


*

Nuestros parientes más cercanos:
los francotiradores, los llaneros solitarios que asolan los cafés de chinos de latinoamérica, los destazados en supermarkets, en sus tremendas disyuntivas individuo-colectividad; la impotencia de la acción y la búsqueda (a niveles individuales o bien enfangados en contradicciones estéticas) de la acción poética.

*

Pequeñitas estrellas luminosas guiñándonos eternamente un ojo desde un lugar del universo llamado Los laberintos.
-Dancing-Club de la miseria.
-Pepito Tequila sollozando su amor por Lisa Underground.
-Chúpaselo, chúpatelo, chupémoselo.
-Y el Horror

*

Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo le da servir de conciencia o culo de la clase dominante, de un acontecer cultural vivo, fregado, en constante muerte y nacimiento, ignorante de gran parte de la historia y las bellas artes (creador cotidiano de su loquísima istoria y de su alucinante vellas hartes), cuerpo que por lo pronto experimenta en sí mismo sensaciones nuevas, producto de una época en que nos acercamos a 200 kph. al cagadero o a la revolución.
“Nuevas formas, raras formas”, como decía entre curioso y risueño el viejo Bertolt.

*

Las sensaciones no surgen de la nada (obviedad de obviedades), sino de la realidad condicionada, de mil maneras, a un constante fluir.
-Realidad múltiple, nos mareas!
Así, es posible que por una parte se nazca y por otra estemos en las primeras butacas de los últimos coletazos. Formas de vida y formas de muerte se pasean cotidianamente por la retina. Su choque constante da vida a las formas infrarrealistas: EL OJO DE LA TRANSICIÓN.

*
Metan a toda la ciudad al manicomio. Dulce hermana, aullidos de tanque, canciones hermafroditas, desiertos de diamante, sólo viviremos una vez y las visiones cada día más gruesas y resbalosas. Dulce hermana, aventones para Monte Albán. Apriétense los cinturones porque se riegan los cadáveres. Una movida de menos.

*

¿Y la buena cultura burguesa? ¿Y la academia y los incendiarios? ¿y las vanguardias y sus retaguardias? ¿Y ciertas concepciones del amor, el buen paisaje, la Colt precisa y multinacional?
Como me dijo Saint-Just en un sueño que tuve hace tiempo: Hasta las cabezas de los aristócratas nos pueden servir de armas.

*

-Una buena parte del mundo va naciendo y otra buena parte muriendo, y todos sabemos que todos tenemos que vivir o todos morir: en esto no hay término medio.
Chirico dice: es necesario que el pensamiento se aleje de todo lo que se llama lógica y buen sentido, que se aleje de todas las trabas humanas de modo tal que las cosas le aparezcan bajo un nuevo aspecto, como iluminadas por una constelación aparecida por primera vez. Los infrarrealistas dicen: Vamos a meternos de cabeza en todas las trabas humanas, de modo tal que las cosas empiecen a moverse dentro de uno mismo, una visión alucinante del hombre.
-La Constelación del Bello Pájaro.
-Los infrarrealistas proponen al mundo el indigenismo: un indio loco y tímido.
-Un nuevo lirismo, que en América Latina comienza a crecer, a sustentarse en modos que no dejan de maravillarnos. La entrada en materia es ya la entrada en aventura: el poema como un viaje y el poeta como un héroe develador de héroes. La ternura como un ejercicio de velocidad. Respiración y calor. La experiencia disparada, estructuras que se van devorando a sí mismas, contradicciones locas.
Si el poeta está inmiscuido, el lector tendrá que inmiscuirse.

“libros eróticos sin ortografía”.

*

Nos anteceden las MIL VANGUARDIAS DESCUARTIZADAS EN LOS SESENTAS.
Las 99 flores abiertas como una cabeza abierta.
Las matanzas, los nuevos campos de concentración.
Los Blancos ríos subterráneos, los vientos violetas.
Son tiempos duros para la poesía, dicen algunos, tomando té, escuchando música en sus departamentos, hablando (escuchando) a los viejos maestros. Son tiempos duros para el hombre, decimos nosotros, volviendo a las barricadas después de una jornada llena de mierda y gases lacrimógenos, descubriendo / creando música hasta en los departamentos, mirando largamente los cementerios-que-se-expanden, donde toman desesperadamente una taza de té o se emborrachan de pura rabia o inercia los viejos maestros.
Nos antecede HORA ZERO.
((Cría zambos y te picarán los callos)).
Aún estamos en la era cuaternaria. ¿Aún estamos en la era cuaternaria?
Pepito Tequila besa los pezones fosforescentes de Lisa Underground y la ve alejarse por una playa en donde brotan pirámides negras.

*

Repito:
el poeta como héroe develador de héroes, como el árbol rojo caído que anuncia el principio del bosque.
-Los intentos de una ética-estética consecuente están empedrados de traiciones o sobrevivencias patéticas.
-Y es que el individuo podrá andar mil kilómetros pero a la larga el camino se lo come.
-Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida: una-sola-cosa.

*

Los burgueses y los pequeños burgueses se la pasan en fiesta. Todos los fines de semana tienen una. El proletariado no tiene fiesta. Sólo funerales con ritmo. Eso va a cambiar. Los explotados tendrán una gran fiesta. Memoria y guillotinas. Intuirla, actuarla ciertas noches, inventarle aristas y rincones húmedos, es como acariciar los ojos ácidos del nuevo espíritu.


*

Desplazamiento del poema a través de las estaciones de los motines: la poesía produciendo poetas produciendo poemas produciendo poesía. No un callejón eléctrico / el poeta con los brazos separados del cuerpo / el poema desplazándose lentamente de su Visión a su Revolución. El callejón es un punto múltiple. “Vamos a inventar para descubrir su contradicción, sus formas invisibles de negarse, hasta aclararlo”. Desplazamiento del acto de escribir por zonas nada propicias para el acto de escribir.

¡Rimbaud, vuelve a casa!

Subvertir la realidad cotidiana de la poesía actual. Los encadenamientos que conducen a una realidad circular del poema. Una buena referencia: el loco Kurt Schwitters. Lanke trr gll, o, upa kupa arggg, devienen en línea oficial, investigadores fonéticos codificando el aullido. Los puentes del Noba Express son anti-codificantes: déjenlo que grite, déjenlo que grite (por favor no vayan a sacar un lápiz ni un papelito, ni lo graben, si quieren participar griten también), así que déjenlo que grite, a ver qué cara pone cuando acabe, a qué otra cosa increíble pasamos.
Nuestros puentes hacia las estaciones ignoradas. El poema interrelacionando realidad e irrealidad.

*

Convulsivamente.

*

¿Qué le puedo pedir a la actual pintura latinoamericana? ¿Qué le puedo pedir al teatro?
Más revelador y plástico es pararse en un parque demolido por el smog y ver a la gente cruzar en grupos (que se comprimen y se expanden) las avenidas, cuando tanto a los automovilistas como a los peatones les urge llegar a sus covachas, y es la hora en que los asesinos salen y las víctimas los siguen.
¿Realmente qué historias me cuentan los pintores?
El vacío interesante, la forma y el color fijos, en el mejor de los casos la parodia del movimiento. Lienzos que sólo servirán de anuncios luminosos en las salas de los ingenieros y médicos que coleccionan.
El pintor se acomoda en una sociedad que cada día es más “pintor” que él mismo, y ahí es donde se encuentra desarmado y se inscribe de payaso.
Si un cuadro de X es encontrado en alguna calle por Mara, ese cuadro adquiere categoría de cosa divertida y comunicante; es un salón es tan decorativo como los sillones de fierro del jardín del burgués / ¿cuestión de retina? / sí y no / pero mejor sería encontrar ( y por un tiempo sistematizar azarosamente) el factor detonante, clasista, cien por ciento propositivo de la obra, en yuxtaposición a los valores de “obra” que la están precediendo y condicionando.
-El pintor deja el estudio y CUALQUIER statu quo y se mete de cabeza en la maravilla / o se pone a jugar ajedrez como Duchamp / Una pintura didáctica para la misma pintura / Y una pintura de la pobreza, gratis o bastante barata, inacabada, de participación, de cuestionamiento en la participación, de extensiones físicas y espirituales ilimitadas.
La mejor pintura de América Latina es la que aún se hace a niveles inconscientes, el juego, la fiesta, el experimento que nos da una real visión de lo que somos y nos abre a lo que podemos será la mejor pintura de América Latina es la que pintamos con verdes y rojos y azules sobre nuestros rostros, para reconocernos en la creación incesante de la tribu.

*

Prueben a dejarlo todo diariamente.
Que los arquitectos dejen de construir escenarios hacia dentro y que abran las manos (o que las empuñen, depende del lugar) hacia ese espacio de afuera. Un muro y un techo adquieren utilidad cuando no sólo sirven para dormir o evitar lluvias sino cuando establecen, a partir, por ejemplo, del acto cotidiano del sueño, puentes conscientes entre el hombre y sus creaciones, o la imposibilidad momentánea de éstas.
Para la arquitectura y la escultura los infrarrealistas partimos de dos puntos: la barricada y el lecho.



*

La verdadera imaginación es aquella que dinamita, elucida, inyecta microbios esmeraldas en otras imaginaciones. En poesía y en lo que sea, la entrada en materia tiene que ser ya la entrada en aventura. Crear las herramientas para la subversión cotidiana. Las estaciones subjetivas del ser humano, con sus bellos árboles gigantescos y obscenos, como laboratorios de experimentación. Fijar, entrever situaciones paralelas y tan desgarradoras como un gran arañazo en el pecho, en el rostro. Analogía sin fin de los gestos. Son tantos que cuando aparecen los nuevos ni nos damos cuenta, aunque los estamos haciendo / mirando frente a un espejo. Noches de tormenta. La percepción se abre mediante una ética-estética llevada hasta lo último.


*

Las galaxias del amor están apareciendo en la palma de nuestras manos.
-Poetas, suéltense las trenzas (si tienen).
-Quemen sus porquerías y empiecen a amar hasta que lleguen a los poemas incalculables.
-No queremos pinturas cinéticas, sino enormes atardeceres cinéticos.
-Caballos corriendo a 500 kilómetros por hora.
-Ardillas de fuego saltando por árboles de fuego.
-Una apuesta para ver quién pestañea primero, entre el nervio y la pastilla somnífera.

*

El riesgo siempre está en otra parte. El verdadero poeta es el que siempre está abandonándose. Nunca demasiado tiempo en un mismo lugar, como los guerrilleros, como los ovnis, como los ojos blancos de los prisioneros a cadena perpetua.


*

Fusión y explosión de dos orillas: la creación como un graffiti resuelto y abierto por un niño loco.
Nada mecánico. Las escalas del asombro. Alguien, tal vez el Bosco, rompe el acuario del amor. Dinero gratis. Dulce hermana. Visiones livianas como cadáveres. Little boys tasajeando de besos a diciembre.


*

A las dos de la mañana, después de haber estado en casa de Mara, escuchamos (Mario Santiago y algunos de nosotros) risas que salían del penthouse de un edificio de 9 pisos. No paraban, se reían y se reían mientras nosotros abajo nos dormíamos apoyados en varias casetas telefónicas. Llegó un momento en que sólo Mario seguía prestando atención a las risas (el penthouse es un bar gay o algo parecido y Darío Galicia nos había contado que siempre está vigilado por policías). Nosotros hacíamos llamadas telefónicas pero las monedas se hacían de agua. Las risas continuaban. Después de que nos fuimos de esa colonia Mario me contó que realmente nadie se había reído, eran risas grabadas y allá arriba, en el penthouse, un grupo reducido, o quizás un solo homosexual, había escuchado en silencio su disco y nos lo había hecho escuchar.

-La muerte del cisne, el último canto del cisne, el último canto del cisne negro, NO ESTÁN en el Bolshoi sino en el dolor y la belleza insoportables de las calles.
-Un arcoiris que principia en un cine de mala muerte y que termina en una fábrica en huelga.
-Que la amnesia nunca nos bese en la boca. Que nunca nos bese.
-Soñábamos con utopía y nos despertamos gritando.
-Un pobre vaquero solitario que regresa a su casa, que es la maravilla.


*

Hacer aparecer las nuevas sensaciones -Subvertir la cotidianeidad



O.K.
DÉJENLO TODO, NUEVAMENTE
LÁNCENSE A LOS CAMINOS







miércoles, 27 de octubre de 2021

Patti Smith, guardiana de la flema, mustang salvaje del rock' n 'roll y tantas otras cosas

 



EL CREADOR DE AMOR

Te vi a ti que eras yo
un silbido en la boca torcida
con saco de cuero y pantalón marrón
cruzando el campo desnudo

con huesos estivales largos y secos
en la amplitud de nuestro gran día
a media tarde y la noche más larga
pisabas fuerte con la cabeza al aire

Te vi un lastimero espectro
que azuza el fuego de los antiguos
arañados con palos frutos y espinos
como el néctar para su argumento

Te vi caminar por extensos campos
lejanos como el dedo de la Providencia
lejanos como los montículos que llamamos colinas
montañas talladas del corazón de la losa

Te vi hurgar en el saco
esparcir semillas por doquier
como el leñador tala a hachazos
roble fresno y los distintos pinos

para escritorios que reflejarán
un fajo de versos que hablan de árboles
que encierran toda sobria esperanza
toda borrachera como baño sagrado

Vi el libro en la estantería
Te vi a ti que eras yo
Vi al fin el saco vacío
Vi la rama que te daba sombra





EL LARGO CAMINO

Será mejor que aquí caminemos de puntillas
mientras por seguridad yo voy a la cabeza

Robert Louis Stevenson

Vagábamos con abrigos negros,
tiempo barrido, tiempo barrido,
dormíamos en dejadas chimeneas,
salíamos para hacer frente a la lluvia.
Mojados, embarrados, un poco idos,
sorteando surcos, masticando bulbos,
tanta hambre teníamos, tulipanes
fulgurantes de pétalos rotos.

Adornados con ombligos de Venus,
sudábamos a mares hacia el frente elegido,
el susurro de un rastro que en parte conocíamos,
lluvia que no era lluvia, lágrimas que aún no eran lágrimas.

Y el grial, ay, lo teníamos tan cerca,
con su capa de aluminio, envuelto en el sol.

Gladiolos en plena floración estallaban
por todas las rendijas. El mundo entero
ansioso porque las santa madre inspeccionara
nuestro mentón y repitiera la cantinela:

Te has manchado de mantequilla.
Cuánto te gusta la mantequilla...

y asaltamos una colina invadida de amarillo.

Montamos a caballo, vagamos por bosques,
hadas traviesas bailaban bajo nuestros pies.
Las ramas nos azotaban la cara.

Nuestro reino detrás de una alambrada...

Luchamos en las canteras, pulimos mármoles,
de rodillas disparamos por el botín en fervientes círculos.

Montamos furiosos campamentos,
nuestras tiendas perforadas por estacas,
marcadas a navaja...
zorrillos calibrando la tierra dura,
maldiciendo el barrizal cuando nos hundíamos.

Recogimos centeno, rellenamos sacos, hicimos almohadas
para nuestros hombres. Frotamos la sangre de catres empapados,
cubrimos la cabeza inerte de los mártires, llevamos en equilibrio
cubos llenos hasta el borde
y no vimos nada y lo vimos todo.

Nos subimos a lomos del gran oso, metimos el cucharón
en el lechoso licor vertido como un lago blanco ante nosotros.
Nuestros osados barcos soltaban obscenidades escritas
en velas de pergamino, flotando en ríos iletrados, volcados
en sangrientos charcos de fango tras la lluvia.

Tocamos alabanzas con cuernos de animales sagrados:
abucheos, confesiones, rezos adolescentes
tejidos hasta formar tapices de jardines enclaustrados.

Ya no teníamos madre, y rasgando hilos infinitesimales,
los juramentos surgieron con más violencia sin mala voluntad
salvo la de haber nacido: nuestra lealtad al avance
y al movimiento de las estrellas.

Una luz azul proyectada desde la gorra de un ser
que ya no podíamos nombrar. Subimos las escaleras
hasta un cielo aún más azul surcado por banderines,
sangrando al viento. Saboreamos el espectáculo.
Luego desapareció, pero ya nos habíamos ido.

Poseíamos un resplandor nuevo. El rocío nos caía
por la nariz. Alardeábamos del brillo de la piel,
la mudábamos sin un suspiro. Algunos levantaban la linterna.
Otros parecían caminar con luz propia.

Feroces montículos que no eran montículos, en el horizonte...

Al acercarnos caímos sobre masas de abrigos
abandonados por los almirantes, el púrpura de reyes destronados,
medallas de honor, botas militares de piel de lengua de perro,
vales, guaridas de animales, armiño y vellón lucidos por
los de mayor rango, príncipes y pilotos, magos y místicos.

Mas ningún rango teníamos nosotros, pescando harapos tejidos por ciegos.
El nuestro era un país de hoyos. Estaban vacíos.
Y, sin embargo, albergaban todas las esperanzas de un niño:
nuestra historia feliz, nuestra vida feliz,
cortadas con la tela de una lucha extática.

En cuanto supimos adónde íbamos, reptamos
con abrigos consagrados. Podríamos haber seguido para siempre
de no ser porque aquí y allá nos tiraban del almidón de las mangas

Le rompimos el corazón a nuestra madre y nos convertimos en quienes somos.
Seguimos respirando y, por tanto, nos marchamos,
borrachos, abrumados, cada uno de un dios.

Ahora apaga la linterna.
Pon el pulgar en la mecha.
Si se pega, te quemarás.
Si se apaga, te convertirás
en un rayo de luz que se extinguirá
en la noche, transformado en un sueño
adornado con baratijas.

Vimos los ojos de Ravel, perfilados de azul, dos veces
parpadearon. Cantamos arias propias, cánticos decepcionados,
blues inertes de terreno sagrado y zapatos mortales,
de infanterías olvidadas y distancias jamás soñadas...
Pero solo llegamos a una colina humana, compuesta de soldados de madera
vigilando en los pliegues de las mantas, tan cerca como la mano de un hermano,
tan lejos como el sueño, la orden de un padre...

...el largo camino, hijos míos.

Surgimos de nuestros capullos de polilla vivos en la noche,
el cielo emborronado de estrellas que ya no vemos.
El credo de un niño cosido en los pañuelos...

Dios no nos abandona nunca,
somos lo único que conoce.
No debemos abandonarlo,
él somos nosotros,
el éter de nuestros actos.

Los silbidos de un vagabundo, tiempo barrido, tiempo barrido.
Dormimos. Conspiramos, tensamos la vibrante cuerda.
Cohibidos pero contentos, empezamos de nuevo.




Diario. Domingo. 8 de abril. 1973.

Muere Picasso

Abril es el mes más cruel etc. ¿Qué queda?

Los husos de Brian Jones. El amigo Jim Morrison. La bandana

de Jimy Hendrix. El ángel de la cinta de la frente. La guirnalda de Judie.

El cuello almidonado de Baudelaire. El birrete

esculpido de Voltaire. El yelmo de los cruzados como

un templo en sí mismo. El bolso de viaje de Rimbaud. Su genuflexión

artificial. Espacio surrealista. Cerebro de pájaro de Brancusi.

Fragmento de Picasso riendo.












Oraciones. 

a Arthur Rimbaud. 

Él era joven. Tan malditamente joven. Completamente maldito. Borracho con la Sangre de muñecos bebés. Potencia, risa enloquecida, corriendo codo a codo con su visión y su demonio. Precozmente penetra el culo de los muñecos. Clava alfileres en las cabezas de los inocentes. Mala semilla de spleen dorado. Ja Ja. Portador de la última risa. Cabellos rubios enredándose en tu respiración vital. Hidrógeno blanco. Rimbaud. Salvador de los científicos olvidados: los alquimistas. La alquimia de la palabra. El poder de la palabra. Rayos de amor. Balas en el altar. Obscenas ceremonias. No dejan pruebas sobre las pistas. Oro. Detrás. Rimbaud bendito. Rimbaud herido. Rimbaud: ángel con mangas de cabello azul. [NO] luz sin sombra. Rimbaud era una piedra rodante. ¿Son todos los profetas perseguidos? Era demasiado joven.






Imaginar esa grabación de Horses, con 29 eléctricos años, sin saber dónde llegaría. Y ahora yo, en un atasco temblando porque su rabia quedó atrapada en esa resina magnética que son los vinilos, mientras Free money me está erizando la piel y la piel es de quién la eriza, de quiénes te la erizan. Imaginarla saliendo del estudio con su banda, sin saber muy bien lo que había hecho y lo que sería, dirigiéndose a cualquier antro a seguir celebrando la vida, enloquecida, febril, desbocada, con la piel vuelta, histérica, galopando, arañando, siendo, latiendo. 

MDN







lunes, 14 de junio de 2010

Rubíes de la India - por Patti Smith

Siempre tuve una especie de mochila, nada más que una pieza de tela o piel atada con un nudo. Mi bolso, valioso compañero, produce, al ser abierto, un mundo definido por su contenido: un fluir único, amado.

Este bulto fuera de lo común ha sido siempre mi consuelo, mi carga feliz. Sin embargo considero imprudente apegarme a los recuerdos de su interior. Porque tan pronto como me focalizo en un objeto determinado lo pierdo o sencillamente desaparece.

Tuve un rubí. Imperfecto, hermoso como sangre facetada. Vino de la India, donde fue arrojado a la playa junto a miles de ellos: los abalorios de la pena. Pequeñas gotas que de alguna manera se convirtieron en gemas recogidas por mendigos que las canjeaban por arroz. Cada vez que fijaba la mirada en sus profundidades me sentía abatida porque atrapada en mi gemita había más desgracia y esperanza de lo que una podría suponer.

Daba miedo e inspiración, y yo la guardaba en mi bolso en un sobre amarillo ceroso del tamaño y forma de una hojita de afeitar. Me detenía, la sacaba y la miraba. Hacía ésto tan a menudo que ya no hacía falta ver lo que estaba mirando. Y es por ésto que no puedo decir con seguridad cuándo desapareció.

Pero todavía puedo verla. La veo en la frente de las mujeres. En el aullido del poeta. La veo en la garganta de una diva y en la palma de la mano de un desertor. Presionando contra un alambrado. Una gota de sangre en un vestido de calicó. Abro mi bulto y descargo su contenido en los surcos de la tierra. Nada: una vieja cuchara, un timón, los restos de un walkie-talkie. Y mientras despliego la tela para recostarme tomo bocanadas de aire larguísimas como los surcos. Como para calmar a los espíritus, abrazarlos desde el estremecimiento y el estertor.

En el anillo de la noche imposible. Todo es elástico. El cielo es de un rosa turbador. Puedo sentir el polvo de Calcuta, los ojos idos de Bhopal. Puedo ver las banderas de oración flameando como viejas medias en el cálido viento irónico.

Puedo ofrecerte esta campana
susurra el mercader
Es extremadamente valiosa
una pieza de museo, no tiene precio
No gracias, contesto
No deseo poseer
Pero es una campana maravillosa
una pieza ceremonial
una exquisita campana
Mi cabeza es una campana
Murmuro
entre
dedos vendados
ya dormida.