malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

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martes, 8 de mayo de 2012

Es que son humanos - Gottfried Benn


"Tener las ideas confusas y no saber escribir
 no es surrealismo".

Es que son humanos, se piensa
cuando el camarero choca con una mesa,
una mesa invisible,
una mesa de clientes habituales, o algo parecido, en un rincón,
es que son gente sensible, sibaritas,
que seguro tienen también sus sentimientos y sus penas.

Tan solo no estás
en tu confusión, inquietud, en tus temblores,
también aquí habrá duda, vacilación, inseguridad,
si bien en la conclusión de los negocios,
lo humano universal,
en formas de economía,
¡también allí!

Infinita es la pena de los corazones
y general,
pero, ¿han amado alguna vez
(fuera de la cama)
ardiendo, consumidos, sedientos de desierto,
después de un zumo de melocotón
que viene de una boca lejana,
sucumbiendo, ahogándose
en la incompatibilidad de las almas ? -
no se sabe, tampoco
se puede preguntar al camarero
que junto a la  caja registradora
teclea la nueva cerveza,
ansioso de tickets,
para apagar una sed de otro tipo,
pero que viene de muy hondo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tren expreso (1912) - Gottfried Benn







































Pardo como el coñac. Pardo como el follaje. Rojizo. Amarillo malayo.
El tren express Berlín-Trelleborg y los balnearios del Mar Báltico.

Carne que se desnuda.
Bronceada por el mar hasta en la boca.
Madura, inclinada hacia la felicidad griega.
En la nostalgia de la media luna, qué lejos está el verano
Ya es el penúltimo día del mes noveno.

Anhelamos el rastrojo y la últimas almendras.
Despliegues, la sangre, las fatigas,
la cercanía de las dalias nos aturde.

El moreno masculino se lanza sobre la piel bronceada femenina:

una mujer es algo para una noche
y si fue hermosa, ¡también para la próxima!
Oh! Y después, otra vez este estar-otra vez-consigo-mismo
Estos silencios. Este dejarse-llevar.

Una mujer es algo con aroma.
Inexplicable. ¡También muere! Reseda.
Allí está el sur, el pastor y el mar.
Sobre cada declive se recarga una dicha.
La piel trigueña femenina se tambalea hacia el cuerpo bronceado
[del hombre:
Detenme. Escúchame, me caigo.
Tengo la nuca muy cansada.
Oh, esta febril, dulce, última
fragancia de los jardines.