malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
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jueves, 12 de enero de 2012
Me acuerdo - Georges Perec
Me acuerdo de un amigo de mi primo Henri que se pasaba todo el día en pijama cuando estaba preparando los exámenes.
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Me acuerdo de que, antes de la guerra, Jean Gabin tenía que morir, por contrato, al final de todas sus películas.
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Me acuerdo de cuando volvíamos de vacaciones, el 1 de septiembre, y de que todavía quedaba por delante un mes entero sin colegio.
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Me acuerdo de que me sorprendió mucho saber que mi nombre quería decir «labrador».
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Me acuerdo de los agujeros de los billetes de metro.
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Me acuerdo del tenis-barba: contábamos los barbudos que pasaban por la calle. 15 para el primero, 30 para el segundo, 40 para el tercero y juego para el cuarto.
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Me acuerdo de lo que me costó comprender lo que significaba la expresión «sin solución de continuidad».
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Me acuerdo de cuando me rompí el brazo e hice que toda la clase me escribiera dedicatorias en la escayola.
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Me acuerdo de que los autobuses estaban clasificados por letras y no por números.
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Georges Perec
viernes, 9 de diciembre de 2011
El gabinete de un aficionado
Vila-Matas acerca de Georges Perec:
El mundo de Perec se resume en una página de sus Tentativas de agotar un lugar parisino: él, sentado en un café de la plaza de Saint-Sulpice, se dispone a inventariar todo lo que ve allí (es decir, se prepara para agotar todo aquello que tiene delante, o al lado, en cualquier parte) y nos previene de que no está interesado en las estatuas de los cuatro grandes oradores cristianos de la plaza (Bossuet, Fénelon, Fléchier y Massillon) porque ya han sido suficientemente registradas y fotografiadas; quiere, en cambio, ocuparse de “lo que generalmente no se anota, lo que no se nota, lo que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes”.
Experto en esquivar la grandeza, fue un maestro del arte de la atención a lo minúsculo. En ese descenso al territorio de lo pequeño reside paradójicamente su grandeza, que también se apoya en otra paradoja, su afán de que perdure el vacío de la vida: “Escribir es tratar meticulosamente de retener algo, de hacer que algo de todo esto sobreviva: arrancar algunos pedazos precisos al vacío que se forma, dejar en alguna parte, un surco, una huella, una marca, o un par de signos”.
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sábado, 8 de mayo de 2010
Un hombre que duerme - Georges Perec
"¿Por qué habrías de escalar hasta la cima de las colinas más altas para enseguida volver a descender? Y, una vez abajo, ¿cómo hacer para no pasarte la vida contando cómo te las arreglaste para subir? ¿Por qué fingirías estar vivo? ¿Por qué seguirías? ¿No sabes ya todo lo que te sucederá? ¿No has sido ya todo lo que debías ser: el digno hijo de tu padre y tu madre, el pequeño niño scout valiente, el buen alumno que lo podría haber hecho mejor, el amigo de la infancia, el primo lejano, el militar atractivo, el joven pobre? Algunos esfuerzos, ni siquiera algunos esfuerzos, sólo unos cuantos años más y serás el ejecutivo medio, el apreciado colega. Buen marido, buen padre, buen ciudadano. Excombatiente. Uno a uno, como la rana, escalarás los estrechos peldaños del éxito social. Podrás elegir, de una amplia y variada gama, la personalidad que le vaya mejor a tus deseos; será cuidadosamente diseñada a tu medida: ¿serás condecorado? ¿Cultivado? ¿Fino Gourmet? ¿Explorador de riñones y corazones? ¿Amigo de los animales? ¿Consagrarás tus horas de ocio a masacrar en tu piano desafinado sonatas que no te han hecho nada?
¿O bien fumarás en pipa en una mecedora repitiéndote que la vida tiene sus cosas buenas?
No. Prefieres ser la pieza que falta del puzzle. Retiras del juego tus fichas. No estás en racha ni te lo juegas todo al mismo número. Pones el arado delante del buey, tiras la toalla, vendes la piel del oso antes de cazarlo, empiezas la casa por el tejado, te fumas tu capital, echas el cierre, te despides a la francesa"
¿O bien fumarás en pipa en una mecedora repitiéndote que la vida tiene sus cosas buenas?
No. Prefieres ser la pieza que falta del puzzle. Retiras del juego tus fichas. No estás en racha ni te lo juegas todo al mismo número. Pones el arado delante del buey, tiras la toalla, vendes la piel del oso antes de cazarlo, empiezas la casa por el tejado, te fumas tu capital, echas el cierre, te despides a la francesa"
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