My bed, 1998
malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
miércoles, 16 de septiembre de 2009
CHELSEA HOTEL

21 diciembre 2007 New York, New York
Chelsea Hotel, situado en el 222 oeste de la calle 23rd, entre la Séptima y la Octava Avenida. El Chelsea Hotel fue el primer edificio de la ciudad que se enumeró como lugar cultural y edificio histórico, hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos Chelsea, y en concreto la calle del Hotel Chelsea eran el centro del distrito del teatro de Nueva York. Recibe visitantes pero principalmente es conocido por residentes de larga temporada. Anécdotas del Chelsea Hotel: Sir Arthur C. Clarke escribió en él "2001: una odisea en el espacio"; Allen Ginsberg y Gregory Corso pasaron en él larguísimas temporadas; Dylan Thomas murió de un coma etilíco en él; Syd Vicious supuestamente apuñaló a su novia y la mató; además de pasar por allí Mark Twain, William S. Burroughs, Jack Kerouak, Simone de Beauvoir, Sartre... Y músicos como Edith Piaf, Patty Smith, John Cale, Joni Mitchell, Bob Dylan, Janis Joplin, Leonard Cohen, Henri Chopin, Hendrix, Rufus Wainwright.... Además entre sus paredes se han rodado varias películas (El profesional, de Luc Besson, Chelsea Girls, de Warhol...), se han escrito varios libros, y se habla de él en muchísimas canciones (de Dylan, de Cohen, deThe Stoges, de Nico, etc). En resumen imprescindible pasar por allí!
Chelsea Hotel, situado en el 222 oeste de la calle 23rd, entre la Séptima y la Octava Avenida. El Chelsea Hotel fue el primer edificio de la ciudad que se enumeró como lugar cultural y edificio histórico, hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos Chelsea, y en concreto la calle del Hotel Chelsea eran el centro del distrito del teatro de Nueva York. Recibe visitantes pero principalmente es conocido por residentes de larga temporada. Anécdotas del Chelsea Hotel: Sir Arthur C. Clarke escribió en él "2001: una odisea en el espacio"; Allen Ginsberg y Gregory Corso pasaron en él larguísimas temporadas; Dylan Thomas murió de un coma etilíco en él; Syd Vicious supuestamente apuñaló a su novia y la mató; además de pasar por allí Mark Twain, William S. Burroughs, Jack Kerouak, Simone de Beauvoir, Sartre... Y músicos como Edith Piaf, Patty Smith, John Cale, Joni Mitchell, Bob Dylan, Janis Joplin, Leonard Cohen, Henri Chopin, Hendrix, Rufus Wainwright.... Además entre sus paredes se han rodado varias películas (El profesional, de Luc Besson, Chelsea Girls, de Warhol...), se han escrito varios libros, y se habla de él en muchísimas canciones (de Dylan, de Cohen, deThe Stoges, de Nico, etc). En resumen imprescindible pasar por allí!
EL PIANO HA ESTADO BEBIENDO - TOM WAITS
Mi corbata está dormida
y la banda se ha ido a New York,
el juckebox tiene que ir a mear
y la alfombra necesita un corte de pelo,
el foco parece la fuga de una prisión
porque el teléfono no tiene cigarrillos,
y la terraza se ha ido a ligar.
El piano ha estado bebiendo
y todos los menúes están helados,
el iluminador está ciego de un ojo
y no puede ver con el otro,
el afinador para el piano lleva un audífono
y fue con su madre.
El piano ha estado bebiendo
y el matón sabe lucha japonesa
pero es un cobarde,
y el dueño un corto mental
con el coeficiente intelectual de un poste.
Porque el piano ha estado bebiendo
no puedes encontrar a tu camarera
ni con un detector de radioactividad,
y te odia a tí y a tus amigos
y sin ella no hay trago
y la taquilla está babeando
y los taburetes ardiendo,
los diarios están haciendo el tonto
y los ceniceros están jubilados.
Porque el piano ha estado bebiendo,
porque le piano ha estado bebiendo.
No yo, no yo, no yo...
y la banda se ha ido a New York,
el juckebox tiene que ir a mear
y la alfombra necesita un corte de pelo,
el foco parece la fuga de una prisión
porque el teléfono no tiene cigarrillos,
y la terraza se ha ido a ligar.
El piano ha estado bebiendo
y todos los menúes están helados,
el iluminador está ciego de un ojo
y no puede ver con el otro,
el afinador para el piano lleva un audífono
y fue con su madre.
El piano ha estado bebiendo
y el matón sabe lucha japonesa
pero es un cobarde,
y el dueño un corto mental
con el coeficiente intelectual de un poste.
Porque el piano ha estado bebiendo
no puedes encontrar a tu camarera
ni con un detector de radioactividad,
y te odia a tí y a tus amigos
y sin ella no hay trago
y la taquilla está babeando
y los taburetes ardiendo,
los diarios están haciendo el tonto
y los ceniceros están jubilados.
Porque el piano ha estado bebiendo,
porque le piano ha estado bebiendo.
No yo, no yo, no yo...
MOONDOG por Rosa Montero
Se llamaba Louis Hardin pero pasó a la historia como Moondog. Nació en un pueblo de Kansas (EEUU) en 1916. Fue un artista excéntrico, indefinible, vanguardista y original. A los 17 años le estalló un petardo en la cara y le dejó ciego: un accidente de tragedia griega, una marca de predestinado por los dioses. Diez años más tarde, en 1943, abandonó la protección de la familia y se trasladó a Nueva York solo y sin dinero. Ciego y distinto, empezó a construirse como personaje, y lo hizo con un empeño en la rareza formidable. Vivía más o menos como un vagabundo, subsistiendo de las limosnas que recibía; de hecho, se adueñó de la esquina entre la Sexta Avenida y la calle 54, que más tarde, cuando se hizo famoso, pasó a ser conocida como la Moondog corner. Tocaba su música en la calle, con instrumentos de percusión o con un órgano eléctrico. También recitaba sus poesías y conversaba: era culto y elocuente. Lucía largas melenas y barbas de profeta, y empezó a vestir con ropas indescriptibles que se fabricaba él mismo. La esquina de Moondog se encontraba muy cerca del Carnegie Hall, y los músicos de la Sinfónica de Nueva York se hicieron amigos de él y le prohijaron como una especie de mascota. De hecho, durante dos o tres años Hardin se pasaba los días con la Sinfónica, asistiendo a todos los ensayos y conciertos.
Pero llegó un momento en que los músicos quisieron regenerarlo. Le compraban ropa buena, insistían en que se convirtiera en un hombre normal. Cosa que Hardin no podía hacer. Antes al contrario, su deriva física y social iba siendo cada vez más extravagante. Y así, en 1947 empezó a denominarse oficialmente Moondog, y poco a poco adquirió su apariencia definitiva, a saber, la de un vikingo. Llevaba un casco ornado con cuernos, capas imposibles hechas de retales, los pies envueltos en un gurruño de harapos y, como remate, una enorme lanza. Empezó a ser conocido como el vikingo de la Sexta Avenida, y la gente de la Sinfónica se alejó de él. Aun así, varios de los grandes músicos de la orquesta participaron en las grabaciones de los discos de Moondog.
Y es que aquí viene lo más maravilloso de esta especie de cuento de hadas al revés: Moondog era un espléndido artista y, sin dejar de vivir en la calle y de tener todo el aspecto de un lunático, de alguna manera se las apañó para hacer cosas increíbles. Por ejemplo, editó más de treinta álbumes, varios de ellos con compañías discográficas importantes; sus composiciones se usaron como bandas sonoras de películas y en anuncios publicitarios; actuó con Phillip Glass y Steve Reich, dos de los santones de la música minimalista, quienes, por cierto, le atribuyen a Moondog la creación del concepto del minimalismo, porque el vikingo sostenía que su ambición como compositor era conseguir "el arte de esconder el arte, el máximo efecto con los medios mínimos"... En fin, incluso llegó a grabar un disco cantado por... ¡Julie Andrews! Mary Poppins y el vikingo en una mezcla explosiva.
Moondog murió en 1999 a los 83 años, pero sus discos todavía se escuchan. Parecería incluso que está empezando a ponerse nuevamente de moda (hace unos meses se publicó la primera biografía sobre él, en inglés, hecha por un tal Robert Scotto). A mí lo que más me gusta de Moondog, aparte de su música estupenda, es la increíble fuerza que poseía. Fue un ciego que hizo olvidar a todos su ceguera, un alienígena capaz de sobrevivir en la dura vida de la diferencia radical. Invidente y raro como era, debía de poseer un encanto singular, porque se casó dos veces (tuvo una hija) y mantuvo varias relaciones sentimentales importantes. He visto la foto de una de sus novias: asiática, elegante, bellísima. Es como el cuento del patito feo pero hecho realidad: un indigente, en apariencia un pobre tipo marginal, chiflado y fracasado, que en realidad es todo un personaje, un artista admirado, un músico famoso. La próxima vez que vean a un mendigo estrafalario por la calle, repriman su condescendencia y acuérdense de Moondog.
Se llamaba Louis Hardin pero pasó a la historia como Moondog. Nació en un pueblo de Kansas (EEUU) en 1916. Fue un artista excéntrico, indefinible, vanguardista y original. A los 17 años le estalló un petardo en la cara y le dejó ciego: un accidente de tragedia griega, una marca de predestinado por los dioses. Diez años más tarde, en 1943, abandonó la protección de la familia y se trasladó a Nueva York solo y sin dinero. Ciego y distinto, empezó a construirse como personaje, y lo hizo con un empeño en la rareza formidable. Vivía más o menos como un vagabundo, subsistiendo de las limosnas que recibía; de hecho, se adueñó de la esquina entre la Sexta Avenida y la calle 54, que más tarde, cuando se hizo famoso, pasó a ser conocida como la Moondog corner. Tocaba su música en la calle, con instrumentos de percusión o con un órgano eléctrico. También recitaba sus poesías y conversaba: era culto y elocuente. Lucía largas melenas y barbas de profeta, y empezó a vestir con ropas indescriptibles que se fabricaba él mismo. La esquina de Moondog se encontraba muy cerca del Carnegie Hall, y los músicos de la Sinfónica de Nueva York se hicieron amigos de él y le prohijaron como una especie de mascota. De hecho, durante dos o tres años Hardin se pasaba los días con la Sinfónica, asistiendo a todos los ensayos y conciertos.
Pero llegó un momento en que los músicos quisieron regenerarlo. Le compraban ropa buena, insistían en que se convirtiera en un hombre normal. Cosa que Hardin no podía hacer. Antes al contrario, su deriva física y social iba siendo cada vez más extravagante. Y así, en 1947 empezó a denominarse oficialmente Moondog, y poco a poco adquirió su apariencia definitiva, a saber, la de un vikingo. Llevaba un casco ornado con cuernos, capas imposibles hechas de retales, los pies envueltos en un gurruño de harapos y, como remate, una enorme lanza. Empezó a ser conocido como el vikingo de la Sexta Avenida, y la gente de la Sinfónica se alejó de él. Aun así, varios de los grandes músicos de la orquesta participaron en las grabaciones de los discos de Moondog.
Y es que aquí viene lo más maravilloso de esta especie de cuento de hadas al revés: Moondog era un espléndido artista y, sin dejar de vivir en la calle y de tener todo el aspecto de un lunático, de alguna manera se las apañó para hacer cosas increíbles. Por ejemplo, editó más de treinta álbumes, varios de ellos con compañías discográficas importantes; sus composiciones se usaron como bandas sonoras de películas y en anuncios publicitarios; actuó con Phillip Glass y Steve Reich, dos de los santones de la música minimalista, quienes, por cierto, le atribuyen a Moondog la creación del concepto del minimalismo, porque el vikingo sostenía que su ambición como compositor era conseguir "el arte de esconder el arte, el máximo efecto con los medios mínimos"... En fin, incluso llegó a grabar un disco cantado por... ¡Julie Andrews! Mary Poppins y el vikingo en una mezcla explosiva.
Moondog murió en 1999 a los 83 años, pero sus discos todavía se escuchan. Parecería incluso que está empezando a ponerse nuevamente de moda (hace unos meses se publicó la primera biografía sobre él, en inglés, hecha por un tal Robert Scotto). A mí lo que más me gusta de Moondog, aparte de su música estupenda, es la increíble fuerza que poseía. Fue un ciego que hizo olvidar a todos su ceguera, un alienígena capaz de sobrevivir en la dura vida de la diferencia radical. Invidente y raro como era, debía de poseer un encanto singular, porque se casó dos veces (tuvo una hija) y mantuvo varias relaciones sentimentales importantes. He visto la foto de una de sus novias: asiática, elegante, bellísima. Es como el cuento del patito feo pero hecho realidad: un indigente, en apariencia un pobre tipo marginal, chiflado y fracasado, que en realidad es todo un personaje, un artista admirado, un músico famoso. La próxima vez que vean a un mendigo estrafalario por la calle, repriman su condescendencia y acuérdense de Moondog.
THE PIANO HAS BEEN DRINKING (TOM WAITS 1976)

The piano has been drinking
My necktie's asleep
The combo went back to New York, and left me all alone
The jukebox has to take a leak
Have you noticed that the carpet needs a haircut?
And the spotlight looks just like a prison break
And the telephone's out of cigarettes
As usual the balcony's on the make
And the piano has been drinking, heavily
The piano has been drinking
And he's on the hard stuff tonight
The piano has been drinking
And you can't find your waitress
Even with the Geiger counter
And I guarantee you that she will hate you
From the bottom of her glass
And all of your friends remind you
That you just can't get served without her
The piano has been drinking
The piano has been drinking
And the lightman's blind in one eye
And he can't see out of the other
And the piano-tuner's got a hearing aid
And he showed up with his mother
And the piano has been drinking
Without fear of contradiction I say
The piano has been drinking
Our Father who art in ?
Hallowed by thy glass
Thy kindom come, thy will be done
On Earth as it is in the lounges
Give us this day our daily splash
Forgive us our hangovers
As we forgive all those who continue to hangover against us
And lead us not into temptation
But deliver from evil and someone you must all ride home
Because the piano has been drinking
And he's your friend not mine
Because the piano has been drinking
And he's not my responsibility
The bouncer is this Sumo wrestler
Kinda cream puff casper milk toast
And the owner is just a mental midget
With the I.Q. of a fencepost
I'm going down, hang onto me, I'm going down
Watch me skate across an acre of linoleum
I know I can do it, I'm in total control
And the piano has been drinking
And he's embarassing me
The piano has been drinking, he raided his mini bar
The piano has been drinking
And the bar stools are all on fire
And all the newspapers were just fooling
And the ash-trays have retired
And I've got a feeling that the piano has been drinking
It's just a hunch
The piano has been drinking and he's going to lose his lunch
And the piano has been drinking
Not me, not me, The piano has been drinking not me
lunes, 14 de septiembre de 2009
viernes, 2 de enero de 2009
El tiempo que queda - SERGE REGGIANI
Cuanto tiempo... cuánto tiempo aún ¿años, días, horas, cuánto? cuando lo pienso, mi corazón late muy fuerte... mi país es la vida, cuánto tiempo... ¿cuánto?
Me gusta tanto, el tiempo que queda... quiero reir, correr, llorar, hablar, y ver, y creer y beber, bailar, gritar, comer, nadar, saltar, desobedecer. No he acabado, no he acabado. Volar, cantar, marchar, volver a salir, sufrir, querer, me gusta tanto el tiempo que queda
No sé ya dónde he nacido, ni cuándo, sé que no hace tanto tiempo, pero ¿cuánto? y que mi país es la vida, sé también que mi padre decía: el tiempo es como tu pan... guarda un poco para mañana.
Tengo aún pan, aun el tiempo, pero ¿cuánto? quiero jugar aun... quiero reir las montañas de risas, quiero llorar los ríos de lágrimas, quiero beber barcos enteros de vino de Burdeos y de Italia
Y bailar, gritar, volar, nadar en todos los océanos, no he terminado, no he terminado, quiero cantar, hablar hasta el final de mi voz.... me gusta el tiempo que queda...
quiero historias, viajes... tengo tanto que ver, tantas imágenes, los niños, las mujeres, los grandes hombres, los pequeños hombres, los marrants, los tristes, los muy inteligentes y los gilipollas, es divertido, los gilipollas me relajan, son como las hojas entre las rosas....
yo enloquezco, mi amor... cuando la orquesta se pare, bailaré aun.. cuando los aviones no vuelen ya, volaré completamente solo... cuando el tiempo se detenga... yo te amaré aun, no sé dónde, no sé cómo... pero te amaré aun... ¿de acuerdo?
Me gusta tanto, el tiempo que queda... quiero reir, correr, llorar, hablar, y ver, y creer y beber, bailar, gritar, comer, nadar, saltar, desobedecer. No he acabado, no he acabado. Volar, cantar, marchar, volver a salir, sufrir, querer, me gusta tanto el tiempo que queda
No sé ya dónde he nacido, ni cuándo, sé que no hace tanto tiempo, pero ¿cuánto? y que mi país es la vida, sé también que mi padre decía: el tiempo es como tu pan... guarda un poco para mañana.
Tengo aún pan, aun el tiempo, pero ¿cuánto? quiero jugar aun... quiero reir las montañas de risas, quiero llorar los ríos de lágrimas, quiero beber barcos enteros de vino de Burdeos y de Italia
Y bailar, gritar, volar, nadar en todos los océanos, no he terminado, no he terminado, quiero cantar, hablar hasta el final de mi voz.... me gusta el tiempo que queda...
quiero historias, viajes... tengo tanto que ver, tantas imágenes, los niños, las mujeres, los grandes hombres, los pequeños hombres, los marrants, los tristes, los muy inteligentes y los gilipollas, es divertido, los gilipollas me relajan, son como las hojas entre las rosas....
yo enloquezco, mi amor... cuando la orquesta se pare, bailaré aun.. cuando los aviones no vuelen ya, volaré completamente solo... cuando el tiempo se detenga... yo te amaré aun, no sé dónde, no sé cómo... pero te amaré aun... ¿de acuerdo?
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