malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

miércoles, 18 de noviembre de 2009

XII- BEN CLARK

lo que viene después de lo peor es algo muy difuso, algo muy nimio. Un tiempo que quizás, si no existiera, tan solo extrañarían los taxistas que se han acostumbrado con los años a distinguir perfectamente cuando tenemos la pupila fracturada, la frente algo más gris y en las rodillas un temblor que preludia la avalancha. Entonces aprovechan -como lo hace también la vida siempre en estos casos- y nos cobran más cara la carrera.

lunes, 9 de noviembre de 2009

ésa viene de alguna parte - Charles Bukowski

es probable que del ombligo o del zapato bajo la cama, o quizá de la boca del tiburón o del accidente de tráfico en la avenida que deja sangre y recuerdos esparcidos sobre la hierba.
viene del amor agriado bajo una luna de asfalto.
viene de gritos sofocados con algodón.
viene de manos sin brazos y brazos sin cuerpos y cuerpos sin corazón.
viene de cañones y pistolas y viejos gramófonos.
viene de parásitos con ojos azules y voces tenues.
viene de debajo de un órgano igual que una cucaracha.
viene una y otra vez.
está dentro de latas de sardinas y cartas.
está debajo de las uñas, donde te oprime mustia y aplastada.
es la señal en la barricada manchada de marrón.
es los soldaditos en el interior de tu cabeza a la carga con sus bayonetas de plomo.
es el primer beso y el último beso y las entrañas del perro que se derraman como un río.
viene de alguna parte y nunca deja de venir.

yo, y esa vieja: la tristeza.
"Estaba demasiado trompa para gemir; sólo sentía la mordiente y salvaje tristeza de otra cosa buena perdida para siempre." Charles Bukowski

jueves, 5 de noviembre de 2009

"DIABULUS IN MUSICA"

Que la libertad no es algo al alcance de todas las mentes es una evidencia que encontramos en todas las épocas. Afortunadamente, para nuestras vidas, nunca han faltado “locos” capaces de levantarle el velo a la realidad. Un ejemplo lo tenemos en el famoso “Diabulus in Música”. En la teoría musical antigua, particularmente durante el medievo, se aplicaba el nombre de "Diabulus in Música"(el diablo en la música) al tritono (el intervalo de la cuarta aumentada -por ejemplo: do-fa#- o de la quinta disminuida -por ejemplo: do-sol bemol). En esta época, se consideraba que este intervalo era especialmente disonante, debido a su dificultosa entonación y su sonido algo siniestro; era el intervalo prohibido, una violación a las matemáticas "perfectas" que dominaban el mundo, y la Iglesia sostenía la idea de que el Diablo se colaba en la música a través de este intervalo. Para evitar esto, a la hora de componer, se prescindía del uso del si (la “sensible”, el séptimo grado de la escala) pues era un sonido que incitaba a la formación de la cuarta aumentada evitando así el tritono.
En los antiguos modos griegos no ocurría esto, ya que el canto solía empezar en la. El problema empezó a manifestarse en la Edad Media cuando Guido D'Arezzo redistribuyó la escala y puso al do en primer lugar. De este modo, el si quedaba en una posición algo inestable y tentadora.
A fin de cuentas qué habría sido de la música sin el diablo...

"DIABULUS IN MUSICA"

Robert Johnson, apodado como ”El Rey del Delta Blues”,tan solo hizo 29 canciones, con lo que el mérito se acentúa más aún porque si sólo con 29 canciones ha logrado ganarse el respeto de tan grandes personajes significa que realmente era bueno. Y este no es el único dato curioso de la vida de Robert Johnson; sólo se conservan dos fotografías suyas, y ningún video, ninguna entrevista, ni siquiera una biografía lo suficiente precisa como para aclarar su fecha de nacimiento. A pesar de ello, según las fechas oficiales, murió a la edad de 27 años, una edad bastante simbólica en el mundo de la música si tenemos en cuenta que con esa misma edad murieron Kurt Cobain, Jimi Hendrix, Jim Morrison o Brian Jones (el primer guitarra de los Rolling Stones).
Pero todo esto solo son datos sobre su vida, la leyenda viene ahora. Se dice que Robert Johnson vendió su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Missisipi) a cambio de interpretar el blues mejor que nadie. Al parecer, Son House, otro bluesman de la época, conoció a Johnson cuando era joven, y este apenas si sabía tocar la guitarra; pero cuando se lo volvió a encontrar dos años después, temporada en que el guitarrista había estado desaparecido, era todo un maestro. Es extraño, pero la cosa no acaba ahí. Robert Johnson tuvo una vida un tanto trágica: jamás conoció a su padre, su madre era hija de esclavos, perdió a su mujer embarazada y al hijo que esperaba, y murió sin llegar a los 30 no se sabe de que, aunque se cree que pudo ser envenenado por algún marido celoso. Hay que destacar que murió en un cruce de caminos en Missisipi, un lugar parecido en el que supuestamente hizo su famoso trato. Se sabe donde murió, pero no donde esta enterrado, hasta el punto de que se han hecho tres lápidas con su nombre. Esta es una de ellas, en la que pone: ”Resting in the blues”.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Kill all my demons, and my angels might die too
(Tennessee Williams)