la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
domingo, 30 de septiembre de 2018
soy turbia para que te adentres en mí
viernes, 13 de abril de 2018
la logística de lo que llaman más allá
martes, 20 de marzo de 2018
escorzo eterno
Del a solas.
Del sin todos.
domingo, 25 de febrero de 2018
"haré oficio de esta casa de carne y mi manto de harapos lucirá como el sol"
lunes, 12 de febrero de 2018
Trábame el corazón cuando estemos en lo alto
lunes, 5 de febrero de 2018
Introducción al deterioro y la estampa que deja
digo turbulencia
para que agarre la casa entera
y digo romperse sin piedad
y echarse a perder
salvajemente
lejos de una tristeza moderata
como un fruto que se golpea solo
de no tocarse
que corra y se corra el tiempo
pero con nosotros.
haremos un engarce hermoso
de piernas largas
sin que me desmaquilles de explosión
-por favor-
ni un segundo
el bricolaje del verbo
y las manos artesanas
que la piel es pavimento
que se moja que arde se moldea se funde
agrieta aja erosiona muta
y alberga la colisión
y yo relajo el corazón
al pensar en todas las calles
en las que fui feliz
-coffeeshops balcones estaciones ascensores bañeras
sombras de verano habitaciones calas trenes-
infinidad de lugares
ráfaga
instantáneas del temblor
de todos los hoteles
salí con bolsas llenas de alegría
de la que no se compra
y
con el cuerpo lleno de razones
abrazando el maremoto
de los "después"
paridas todas las luces de lupanar
herramienta hermosa
boca, lupa
hecha para detonar tu cuerpo
acción-reacción
el momento convulso
que precede a la canallada
de la tierra que se descose
dentro del corazón
venir a enloquecer de vida
en una cama pequeña
en el instante minúsculo
con la palabra mota de polvo
que vuela entre la ventana
y la luz
que soy una fetichista
que se acaricia la memoria
en cualquier rincón
la visto con medias, rímel
y la pongo a hervir
hasta enloquecer de raíces
hundiendo codos y rodillas
ser un foulard de caricias
la maniobra perfecta
en mitad del atolladero
de días barco-mecedora de alcohol
y así libo de las grietas
de mi catástrofe
y abdico en tu mentón
galopada a galopada
mientras arden los paisajes
y hago del poema, habitación.
Imagen: Daido Moriyama
jueves, 25 de enero de 2018
escribir será mi hierba
domingo, 14 de enero de 2018
Cantar del alma (aunque es de noche) - San Juan de la Cruz
Que bien sé yo la fonte que mana y corre
aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está ascondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beban della,
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz della es venida,
aunque es de noche.
Sé ser tan caudalosas sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y tan potente,
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.
Aquesta eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas
porque desta agua se harten aunque a oscuras,
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.
jueves, 11 de enero de 2018
Y fresias en el recinto de la luz
martes, 19 de diciembre de 2017
El camino nunca termina - Henry Miller
Así caminamos, dormimos y comimos juntos, los gemelos
siameses a quienes Dios había juntado y a quienes sólo la muerte podría
separar. Caminábamos con los pies para arriba y las manos cogidas. Ella se
vestía casi exclusivamente de negro, salvo algunos parches purpúreos, de vez en
cuando. No llevaba ropa interior, sólo un vestido de terciopelo negro saturado
de perfume diabólico. Nos acostábamos al amanecer y nos levantábamos justo
cuando estaba oscureciendo. Vivíamos en agujeros negros con las cortinas
cerradas, comíamos en platos negros, leíamos libros negros. Por el agujero
negro de nuestra vida nos asomábamos al agujero negro del mundo. El sol estaba
oscurecido permanentemente, como para ayudarnos en nuestra continua lucha
intestina. Nuestro sol era Marte, nuestra luna Saturno; vivíamos
permanentemente en el cenit del averno. La Tierra había dejado de girar y a
través del agujero en el cielo colgaba por encima de nosotros la negra estrella
que nunca destellaba. De vez en cuando nos daban ataques de risa, una risa
loca, de batracio, que hacía temblar a nuestros vecinos. De vez en cuando
cantábamos, delirantes, desafinados, en puro trémolo. Estábamos encerrados
durante la larga y oscura noche del alma, período de tiempo inconmensurable que
empezaba y acababa al modo de un eclipse. Girábamos en torno a nuestros propios
yoes como satélites fantasmas. Estábamos ebrios con nuestra propia imagen, que
veíamos cuando nos mirábamos a los ojos. Entonces, ¿cómo mirábamos a los demás?
Como el animal mira a la planta, como las estrellas miran al animal. O como
dios miraría la hombre, si el demonio le hubiera dado alas. Y, a pesar de todo,
en la fija y estrecha intimidad de una noche sin fin, ella estaba radiante,
alborozada.
Tenía dos cañones, como una escopeta, era un toro hembra con una antorcha de
acetileno en la matriz. Cuando estaba en celo, se concentraba en el gran
cosmocrator, los ojos se le quedaban en blanco, los labios llenos de saliva. En
el ciego agujero del sexo, valsaba como un ratón amaestrado, con las mandíbulas
desencajadas como las de una serpiente, con la piel erizada de plumas armadas
de púas. Tenía la lascivia insaciable de un unicornio, el prurito que provocó
la decadencia de los egipcios.
¿Qué era la vida en la tierra sólida para nosotros que estábamos decapitados y
unidos para siempre por los genitales? La vida era un joder perpetuo y negro en
torno a un poste fijo de insomnio. La vida era escorpión en conjunción con
Marte, en conjunción con Mercurio, en conjunción con Venus, en conjunción con
Saturno, en conjunción con Plutón, en conjunción con Urano, en conjunción con
el mercurio, el láudano, el radio, el bismuto. (…)
















