"Pero, a lo mejor, es que no hay un orden exacto. Quizás el caos y el azar son el orden natural de las cosas. A veces me lo parece."
"Me pregunto si te acordarás../.../Lo habías borrado de tu memoria. "La mente tiene fusibles", como dijo alguien."
"Todo lo que llevaba hasta ti era un error. Por lo tanto, no deberías haber nacido.
Pero todo en ti está perfectamente; tenías que nacer. Eras inevitable."
malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
domingo, 9 de enero de 2011
La lluvia antes de caer - Jonathan Coe
sábado, 8 de enero de 2011
Una de las noches en las que no me suicidé - Leonard Cohen
mis ángeles teóricos
hijas de la nueva clase media
que lleváis la boca como la Bardot
Venid queridas mías
las películas son verdad
Yo soy el dulce cantante perdido cuya muerte
en la niebla ha sido reducida por vuestras nuevas
botas de tacón alto a colillas
Iba caminando por el puerto esta noche
buscando una cama de agua de 25 centavos
pero dormiré esta noche
con tus ligas enroscadas en mis zapatos
como arcos iris en vacaciones
con tu virginidad gobernando
los cementerios de condones como una segunda oportunidad
Yo creo Yo creo
que el jueves 12 de diciembre
no es la noche
y besaré de nuevo la vertiente de un pecho
un pequeño pezón sobre mí
como una puesta de sol
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Leonard Cohen,
mis desastres
I have always wanted to be somebody
but I see now
I should have been
more especific.
*
Siempre quise "ser alguien"
pero ahora me doy cuenta
de que debí
ser más específica.
Lily Tomlin
(comediante)
but I see now
I should have been
more especific.
*
Siempre quise "ser alguien"
pero ahora me doy cuenta
de que debí
ser más específica.
Lily Tomlin
(comediante)
viernes, 7 de enero de 2011
La vida consiste en arder en preguntas.
miércoles, 5 de enero de 2011
IGNADIN
Ignadin, somingel, vipulam, regespag, ritmispag, lidospag, silicio granulado...vamos a adulterarnos, vamos a relajarnos y olvidarnos de que las cosas a veces nos duelen. creemos ese muro que nos separa de la realidad. algodones. farsas. aletargados. bloqueando la realidad. tabicando contra el dolor. habrá grietas pero no tienen nada que ver con la avalancha. defendiendo nuestra utopía. y me pregunto si no sentir nada es acaso mejor que sentir esas punzadas que me indican que estoy viva y elijo la divina tragedia. hambrienta de luz. sedienta de risas y abrazos. después del cruel despertar de la chistera vacía. mientras el humo se encaja en los huecos de nuestras palabras. yo me cuelgo de tu mirada. esperando un cambio de viento. vivir en caliente y que me duela todo. eso pido, sólo eso.
Trilogía de Berlín
BERLINER PILSNER
eran las siete de la mañana cuando él se escapó de la cama para hundirse en el frío de la calle. Recé un par de veces para que el despertador no sonase o para que nada le importase más que yo. Se hundió en el frío. Yo apestaba a cerveza, mis axilas, mis piernas, mi cuello, mi pelo...Yo misma me sentía como una enorme Berliner Pilsner pero nadie en esta puta ciudad me bebía.
ME GUSTABA
me gustaba que me dijera guarradas, me gustaba escuchar su voz cerda. Fuera, en la luz, yo era una buena chica. A él le divertía. Fuera, en la luz, era suave y educada. Él siempre estaba dentro y fuera se divertía. Yo era una perversa oculta.
CHARLIE, TENÍAS RAZÓN
nuestra ropa apestaba. Nuestros estómagos estaban vacíos. En el cuarto, dos de tres días, hacía frío. Nuestros cuerpos se buscaban bajo las sábanas y se calentaban hasta arder. En esos momentos entendí a Charles, cuando decía que quién no ha pasado hambre, no conoce el sabor de un pollo asado.
You know quite well, deep within you, that there is only a single magic, a single power, a single salvation...and that is called loving. Well, then, love your suffering. Do not resist it, do not flee from it. It is your aversion that hurts, nothing else.
*
Lo sabes bien, en lo más profundo de ti, hay una magia única, una fuerza única, una sola salvación....y se llama amar. Bien, entonces, ama tu sufrimiento. No te resistas a él, no huyas de él. Es tu aversión lo que duele, nada más.
*
Lo sabes bien, en lo más profundo de ti, hay una magia única, una fuerza única, una sola salvación....y se llama amar. Bien, entonces, ama tu sufrimiento. No te resistas a él, no huyas de él. Es tu aversión lo que duele, nada más.
martes, 4 de enero de 2011
vidrio triturado
se dilata mi deseo salvajemente mientras me desarmas y no me inquieto
y que no te molesten mis ojos como vidrio triturado de Sábato
quiero sufrir siempre como si fuera la primera vez, ignorar el alud
que la melodía entre en mí nueva, fresca y que no lo intentes, que lo hagas, que rompas mis ventanas y violes mis secretos. que mis yemas te traigan, que mis poros transpiren tu alma aunque carezcas de ella.
que no nos importe ser bocetos, ideas difíciles, inacabadas, borrosas, entre la niebla palpándonos a ciegas, buscándonos el calor y los daños, quemándonos, intuyéndonos y ahí fuera todos los colores. accidentes de vida.
luchar un poco o todo lo necesario, angustiarnos, retorcernos.
te doy el mapa de mi laberinto para que te pierdas por gusto.
respírame mientras los días se vuelven violentos y todo, todo, todo me seduce.
di que vale, que te atreves, que el miedo no cabe por la puerta.
Y ven, desnudo, alterado, tóxico, no me importa, intento abarcar tu inmensidad, acércate.
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Francesco Clemente,
mis desastres
lunes, 3 de enero de 2011
Un resplandor en la mejilla - Roberto Bolaño
Y Utopía fue el veterinario, el hombre feroz, la vieja en silla de ruedas cercada por sueños,
y los personajes de los sueños incompatibles se fueron masacrando
uno tras otro, hasta dejar un stock de pesadillas vacía.
Y Utopía fue un reflejo opaco en el interior de un vegetal.
Vitrinas, maniquís desnudos, ebrios tirándoles besos a las nubes.
Un laberinto de escaleras eléctricas por donde vagaban
unos niños extraviados que tenían e corazón maravilloso
hasta la náusea.
¿De todo eso que vi realmente? ¿Con qué ojos tremendos
contemplé el olor puro de aquella muchacha sencillamente
parada en la entrada de un circo? Sólo recuerdo
haber estado demasiado tiempo en un cuarto blanco leyendo novelas
policiales; casi toda mi vida mientras tú me mirabas desde
una ventana redonda, como de baño público, y
los adolescentes se reían como si acabaran de salir del desierto
con los bolsillos llenos de dinero gratis.
Dinero gratis, dinero gratis, amor gratis, un resplandor
inconcebible en la mejilla. Soñadores transformándose a sí mismos
pero incapaces de convencer a una muchacha de que la aman.
Nubes gratis y vacías, restaurantes gratis y vacíos,
automóviles fríos rumbo a las playas doradas del Pacífico,
visiones de Michelangelo para todos, ojos que se cierran
con la velocidad de la luz, y su armonía, estrépito de cisnes,
estrépito de humedad.
Comida gratis, bebida gratis, lluvias divertidas
e interminables como las novelas de Victor Hugo.
Hospitales gratis, desiertos gratis, animales gratis, deseos
de caminar sobre las manos, de ponerse una corona de espinas
eléctrica y luminosa.
Blue-jeans rayoneados de ternura, escenas de teatro
en la orilla del mar prolongadas hasta el infinito, tres años
de asco y amor, tres años de enfermedades infantiles
enmierdadas con precisión, y los duros arbolitos, pero
los duros arbolitos, mientras los duros arbolitos
como lanzas florecían.
Y gemí, y dije ya no sé qué decir, la oficina está vacía,
los submarinos explotan como fetos en las fosas del Atlántico,
alguien me acaricia el pelo y dice que ya está igual de largo
que el suyo, y yo tuerzo el cuello como un solitario cigarrillo
aplastado en la noche enorme y la miro, esperando volver a sentir
en los párpados la tibia obsidiana de los sueños, cuando en
las mañanas nos abrazábamos sin querer despertar, perdidos
en las llanuras de escamas, mientras cae nieve y el frío sonríe
desde un cenicero absolutamente limpio, y no queremos despertar,
y no sabemos qué decir: los labios partidos,
la cara blanca del invierno manchada de lipstick.
La velocidad se detiene, mira hacia todas partes, enloquece
a las fechas. Un anarquistoide muerto bajo las ramas
plateadas de un sauce. Encima de él la primavera violeta. Fuera
de ese cuadro una muchacha sueña renacimientos atroces.
Y está bien, está bien, ya púdose prender la chimenea y cerrar
puertas y ventanas. Ningún brillo va reemplazar nada.
No habrán formas de arder que completen esta nube cargada de lluvia
No habrá viento contra este resplandor acuático. Ni callejones violetas
ni suaves caderas antiguas. Ese jaleo al subir las mil escaleras
del ojo abierto: automóviles llenos de Sol estacionados
en todas las esquinas de tus venas. Una sonrisa sin
contexto, una mano crispada fuera de la foto.
y los personajes de los sueños incompatibles se fueron masacrando
uno tras otro, hasta dejar un stock de pesadillas vacía.
Y Utopía fue un reflejo opaco en el interior de un vegetal.
Vitrinas, maniquís desnudos, ebrios tirándoles besos a las nubes.
Un laberinto de escaleras eléctricas por donde vagaban
unos niños extraviados que tenían e corazón maravilloso
hasta la náusea.
¿De todo eso que vi realmente? ¿Con qué ojos tremendos
contemplé el olor puro de aquella muchacha sencillamente
parada en la entrada de un circo? Sólo recuerdo
haber estado demasiado tiempo en un cuarto blanco leyendo novelas
policiales; casi toda mi vida mientras tú me mirabas desde
una ventana redonda, como de baño público, y
los adolescentes se reían como si acabaran de salir del desierto
con los bolsillos llenos de dinero gratis.
Dinero gratis, dinero gratis, amor gratis, un resplandor
inconcebible en la mejilla. Soñadores transformándose a sí mismos
pero incapaces de convencer a una muchacha de que la aman.
Nubes gratis y vacías, restaurantes gratis y vacíos,
automóviles fríos rumbo a las playas doradas del Pacífico,
visiones de Michelangelo para todos, ojos que se cierran
con la velocidad de la luz, y su armonía, estrépito de cisnes,
estrépito de humedad.
Comida gratis, bebida gratis, lluvias divertidas
e interminables como las novelas de Victor Hugo.
Hospitales gratis, desiertos gratis, animales gratis, deseos
de caminar sobre las manos, de ponerse una corona de espinas
eléctrica y luminosa.
Blue-jeans rayoneados de ternura, escenas de teatro
en la orilla del mar prolongadas hasta el infinito, tres años
de asco y amor, tres años de enfermedades infantiles
enmierdadas con precisión, y los duros arbolitos, pero
los duros arbolitos, mientras los duros arbolitos
como lanzas florecían.
Y gemí, y dije ya no sé qué decir, la oficina está vacía,
los submarinos explotan como fetos en las fosas del Atlántico,
alguien me acaricia el pelo y dice que ya está igual de largo
que el suyo, y yo tuerzo el cuello como un solitario cigarrillo
aplastado en la noche enorme y la miro, esperando volver a sentir
en los párpados la tibia obsidiana de los sueños, cuando en
las mañanas nos abrazábamos sin querer despertar, perdidos
en las llanuras de escamas, mientras cae nieve y el frío sonríe
desde un cenicero absolutamente limpio, y no queremos despertar,
y no sabemos qué decir: los labios partidos,
la cara blanca del invierno manchada de lipstick.
La velocidad se detiene, mira hacia todas partes, enloquece
a las fechas. Un anarquistoide muerto bajo las ramas
plateadas de un sauce. Encima de él la primavera violeta. Fuera
de ese cuadro una muchacha sueña renacimientos atroces.
Y está bien, está bien, ya púdose prender la chimenea y cerrar
puertas y ventanas. Ningún brillo va reemplazar nada.
No habrán formas de arder que completen esta nube cargada de lluvia
No habrá viento contra este resplandor acuático. Ni callejones violetas
ni suaves caderas antiguas. Ese jaleo al subir las mil escaleras
del ojo abierto: automóviles llenos de Sol estacionados
en todas las esquinas de tus venas. Una sonrisa sin
contexto, una mano crispada fuera de la foto.
Resurrección - Roberto Bolaño
La poesía entra en el sueño como un buzo en un lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.
El rapto de Proserpina
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