Animal
que despierta
Soy la gata que camina dentro de
mí
conmigo
las leves zarpas afelpadas
He bajado por el río
conservando el gusto por la caza
los
ambiguos maullidos
Cuando cierro los ojos atravieso los
siglos
Las arenas le dieron el color
a esta piel suave que
esconde
una flor mojada entre las fauces
el oro egipcio se ve
reflejado en la pupila
de esta gata
que demasiadas veces
recuerda su verdadera condición de fiera
La
Reina de Saba habría dado la mitad de sus tierras
por tener estas
garras
De acuerdo
De acuerdo,
soy
arrebatada, celosa,
voluble
y llena de lujuria.
¿Qué
esperaban?
Que tuviera ojos,
glándulas,
cerebro,
treinta y tres años
y que actuara
como el ciprés de un
cementerio?
* * *
Hoy he descubierto la
belleza
de ser yo misma.
-no,
no fue así;
me lo enseñaste-
Pero al hacerme mujer
al mostrarme
que los seres
son tan libres
Comprendí
que libre-yo
y
libre-tú
podamos tomarnos de la mano
y realizar la unión sin
anularnos.
Por eso me apretujo dentro de mí misma
hasta
salir las lágrimas
y en el pelo
se me prende
el sabor
salado del olvido.
Algún imbécil dijo
que el poeta es la
clave del mundo.
¡Mentira!
A mi sólo me queda encogerme
hacia dentro
y esperar
ciegamente
un sonido, una expresión
cualquiera
y que alguien
donde quiera que esté
emita una
señal diciéndome que existo.
* * *
los teléfonos debieran ser
parte
de la poesía
-la poesía está llena de recuerdos-
Hoy, una
llamada solitaria
hizo rodar de nuevo el pasado a mi falda.
Se
murieron tres años
casi cuatro.
Un bigote se movió sobre unos
labios
murmurando
cosas triviales, de todos los dfas
que
cómo están los niños,
si al fin me voy a Francia
que la
perra tiene
tres cachorros
que cómo creció Carlos.
Y el teléfono de
ayer me dijo
Cuánto te quiero.
Cuánto te extra no.
* *
*
Te me acabas
como la vela que
lanza
su último fuego.
como el asomo de vida que la final
remueve al
que está ya casi muerto.
¡Cómo es de extraño
escribir
poemas
para alguien que fue
y que comienza a diluirse en el
cerebro!
¿Dónde te has escondido en este tiempo?
¿Dónde te has
escondido en este tiempo?
Bajo tus mismas faldas.
Enfundada en
tu propia fortaleza negaste la evidencia.
¿Qué evidencia
puede
haber si no vas a un entierro?
¿Quién ha muerto en esta
eterna primavera?
¿Quién puede morir en este lugar de cielos y
volcanes
qué se reflejan siempre en los maizales verdes?
¿Quién
soy yo para sentir, ahora, después de la década perdida
este
infame dolor que me destroza el pecho?
Soy la superviviente. La
que cerró los ojos
y se llenó las orejas con cera.
La que
pasó junto a las rocas sin escuchar las voces.
Ciega por propia
voluntad para evitar la visión de los buitres
limpiándose los
picos en los huesos.
El más hermoso mito inventado por el hombre
El más hermoso mito inventado por el
hombre
más hermoso que Dios
o el hermoso ideal del
socialismo
y el dinero que acumulan los ricos.
Más hermoso que
el odio, la invención más hermosa.
El amor.
Emerjo…
Emerjo
De las profundidades Huelo a sangre y a sal
Soy el
océano
que se mueve crujiendo
arrastrando
deseos
temores
visiones
entre los dedos
Soy un pantano humeante lleno
de
sensuales animales viscosos
Soy el calor el agua el
trueno
esta jungla prehistórica
este bosque tropical
Me hundo en
lo desconocido No sé
A
Dónde
Regreso
Al resurgir sólo
experimento
La certeza triunfal de haber sobrevivido el viaje
En aquel tiempo la soledad era un cilicio
En aquel tiempo la soledad era un
cilicio
prendido constantemente a mi cuerpo.
Ahora es la
estancia perfecta
mi refugio
cuando salgo/finalmente/de ti.
La luna,
siempre
Redonda, hinchada de frotarse contra el cielo
rasga
mi piel con su delgada luz
Cae sobre mi pelo
con la levedad de
una sirena
que no se hubiera dado cuenta
que no posee
piernas
Solivianta mi sangre
me enciende de locura
me regala
una piel fosforescente
y me convierte
aceite hirviendo
en
fauna
(cascos y cuernos y cabello desbocado
bajo el lúbrico
soplo de lo oscuro)
La
superviviente
Me habita un cementerio
me he ido haciendo
vieja
aquí
al lado de mis muertos.
no necesito amigos
me
da miedo querer porque he querido a muchos
y a todos los perdí en
la guerra.
Me basta con mi pena.
Ella me ayuda a vivir
estos amaneceres blancos
estas noches desiertas
esta cuenta
incesante de las pérdidas.
Lunas que caían a pedazos...
Lunas que caían a
pedazos
descolgadas del cielo
lunas nuevas no vistas
nunca
Lunas llenas a ratos
me inundaron la garganta de
llanto
Lunas Siempre fueron lunas
A dónde ha ido
todo?
Qué viento de cuarenta años borró tu
carne de mi
carne?
Ariosto envió a Orlando
el Furioso
a buscar su sanidad mental
a ese lugar lechoso donde
uno encuentra
todo
lo que se pierde en la tierra/
A
dónde iré a buscar yo
el calor de las noches
la lluvia
tibia
las cenas de sopa de fideos?
Nos comimos
la luna a
pedazos Casi duró cuatro años
De "El Fin de los Mitos y
los Sueños"
Mujer
que duerme
La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo
y
abraza al perro antes de abrirse al sueño.
Luna sobre la
piel
piel de sirena
Sueños desportillados
amaneceres
blancos
Se estira, lee lo que escriben sus amigos
los ama
tanto
los ama a todos
El penacho del volcán le avisa
que
hay viento norte
A los cincuenta y tantos, dueña de una
ventana
de diez metros
de largo
su vientre está dormido
Las
sábanas son frescas
La ciudad gime
La mujer sueña
Poemas de la izquierda erótica:
1. Domingo 12 de septiembre, 1937
Domingo 12 de
septiembre, 1937
a las dos de la mañana: nací.
De ahí mis
hábitos nocturnos
y el amor a los fines de semana.
Me
clasificaron: nena? rosadito.
Boté el rosa hace mucho tiempo
y
escogí el color que más me gusta,
que son todos.
Me acompañan
tres hijas y dos perros:
lo que me queda de dos
matrimonios.
Estudié porque no había remedio
afortunadamente
lo he olvidado casi todo.
Tengo hígado, estómago, dos
ovarios,
una matriz, corazón y cerebro, más accesorios
Todo
funciona en orden, por lo tanto,
río, grito, insulto, lloro y
hago el amor.
Y después lo cuento.
2. Estamos hechos
de recuerdos
Estamos hechos de recuerdos
de un pelo
rubio
de un pecho
de cuatro
cigarrillos
moribundos.
De rítmicos movimientos.
El ron se hunde,
ruidoso, en la garganta
-10,000 células muertas-
y el deseo
ametralla
en los dedos.
3. Asumamos la actitud de
vírgenes
Asumamos la actitud de vírgenes.
Así
nos quieren ellos.
Forniquemos mentalmente,
suave, muy
suave,
con la piel de algún fantasma.
Sonriamos
femeninas
inocentes.
Y a la noche clavemos el puñal
y brinquemos al
jardín
abandonemos
esto que apesta a muerte.
4.
Lavémonos el pelo
Lavémonos el pelo
y desnudemos el
cuerpo.
Yo tengo y tú también
hermana
dos pechos
y dos piernas y una vulva.
No somos
criaturas
que subsisten con suspiros.
Ya no sonriamos
ya no más falsas vírgenes
Ni mártires que esperan en la
cama
el salivazo ocasional del macho.
5. Como ya
recorriste la vía más ancha
Como ya recorriste la vía más
ancha
no tienes interés
en sus peces, ni en sus
pechos.
Pegado a tu pedestal
porque tú
también
tienes uno de esos
mueve los hilos de tu trama
y te
olvidas
que hasta ayer
te empujaba el sentimiento
6.
Limpiaste la esperma
Limpiaste la esperma
y te metiste a la
ducha.
Diste el manotazo al testimonio
pero no al recuerdo.
Ahora
yo aquí, frustrada,
sin permiso para estarlo
debo esperar
y encender el fuego
y limpiar los muebles
y
llenar de mantequilla el pan.
Tú comprarás con sucios
billetes
tu capricho
pasajero
A mí me harta un poco todo esto
en que dejo de
ser humana
y me transformo en trasto viejo.
Poeta
El
viejo rito me posee
Varias noches sin sueño
después baja el
río de sangre
me ahogo en ella y renazco
nueva como
moneda
redonda como un sueño
perfecta en mi dolor
recordando
sólo lo suficiente del pasado
para construir la
telaraña
con
la que cubro mi cama de soltera
Sueños
de luna
Te soñaba huyendo de mi lado
yo lloraba como tonta
sobre los cristales rotos
y encendía las luces para que se
advirtieran
las vírgenes
los adornos de plata
la
curva que la pared dibuja al internarse
en el
terreno
denso
inexplicable
que es el sueño
Ese
de anoche
en el que tú brincabas desnudo
mostrando la piel más
oscura de tu sexo
y los dientes filudos de animal en celo
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