malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

domingo, 19 de junio de 2011

A medianoche - Paul Éluard, de "La vie immédiate" 1932

Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.

He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.

Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme

jueves, 16 de junio de 2011

Ella es un silencio y un mar


Acabará otro día como acaba este mal poema
que olvidarás enseguida
porque la vida que imaginamos no existe
y llega un momento en el que no tienes nada que decir
sobre la lluvia.
Y cambias la fuente del texto
para repetir una y otra vez lo mismo,
mismos acordes,
mismo tono.
Tantos lazos adornando un vacío.
Idéntico vacío.
Hueco eterno en el segundo espacio intercostal.
Sueños como vestidos colgados
en el armario que arrasa la carcoma.
Subes el volumen de las palabras nunca dichas:
qué pena que te topes conmigo ahora
y me halles desarmada, vencida y desorientada,
equivocados los mapas,
de ahí mi tardanza.
Partir el horizonte para acercarte un poco

es imposible cuando ya el amor
es la piedra de un encendedor que gira inútilmente.
Por miedo a sentir miedo, viví aterrada.
Y del pegamento de los besos y de los bailes horizontales
que cada noche inventamos
nada quedará en nuestra piel,
si acaso en la piel de la memoria.
Eres un silencio y un mar, dijiste.
No lo niego.

domingo, 12 de junio de 2011

Lejos de ninguna parte - Nami Mun

O´Brien´s era una tumba gélida que no tenía música, dardos ni máquinas de comecocos, pero el olor a cerveza pegajosa y el puro de Henry siempre calentaban el espíritu del ambiente. En la puerta, un pequeño rombo de vidrio filtraba la única luz natural que entraba en el local, iluminando la calva de Henry y la fila de licores colocados detrás de él. Encima de las botellas colgaba un aviso pintado sobre un pedazo enorme de madera usada: "Dios siente afecto por todos los que entran. En cuanto sales, estás solo." En el otro extremo de la barra, dos almas viejas e inclinadas que podían haber sido gemelas alzaron la vista y levantaron sus tanque de cerveza a modo de brindis, como si fuera una de ellas. "Yo sólo estoy sentada aquí, no vivo aquí." pensé. Sonreí y devolví el brindis. Entonces recordé que ya no vivía en ninguna parte.

sábado, 11 de junio de 2011

ELLA - Joan Margarit

Llega el tiempo de no esperar a nadie.
Pasa el amor, fugaz y silencioso
como en la lejanía un tren nocturno.
No queda nadie. Es hora de volver
al desolado reino del absurdo,
a sentirse culpable, al vulgar miedo
de perder lo que estaba, ya, perdido.
Al inútil y sórdido tiempo moral.
Es hora ya de darse por vencido
en el trabajo a solas, otro invierno.
¿Cuántos quedan aún, y qué sentido
tiene esta vida donde te he buscado,
si ya llegó la hora tan temida
de comprobar que nunca has existido?

martes, 7 de junio de 2011

Tengo la sensación de caerme

en muy pocas ocasiones

pero la mayor parte del tiempo tengo los pies sobre la

tierra

No puedo evitarlo si el suelo mismo está cayendo

lunes, 6 de junio de 2011

TÚ, LECTOR - Billy Collins

Me pregunto cómo te vas a sentir
cuando averigües
que escribí yo esto y no tú,

que fui yo el que se levantó pronto
para sentarse en la cocina
y mencionar con un bolígrafo

las ventanas empapadas de lluvia,
el papel pintado con dibujo de hiedra,
y el pez de colores dando vueltas en la pecera.

Venga, date la vuelta,
muérdete el labio y arranca la hoja,
pero, escucha -era tan sólo una cuestión de tiempo

antes de que uno de nosotros casualmente
percibiera las velas sin encender
y el reloj murmurando en la pared.

Encima, nada ocurrió esa mañana-
una canción en la radio,
el silbido de un coche que pasaba por la carretera-

y yo sólo pensando
en el salero y el pimentero
que estaban colocados juntos en un mantel individual.

Me preguntaba si se habían hecho amigos
después de todos estos años
o si aún eran desconocidos el uno para el otro

como tú y yo
que nos las arreglamos para ser conocidos y desconocidos
al mismo tiempo-

yo en esta mesa con peras en un frutero,
tú apoyándote por ahí en el quicio de una puerta
cerca de unas hortensias azules, leyendo esto.

Aníbal Núñez, poemas

 

2.000 light years from home
                                                             
                                                 The Rolling Stones

Náyade imperceptible emerges poco antes
del desayuno en sueños imposible
de guardar en las páginas del libro
de cabecera
                      Sota de la baraja rota
en la que mato el tiempo haciendo solitarios
gritando soliloquios trazando planetarios
viajes para los dos en un metro cuadrado

Nereida suburbana flor entre los escombros
sé de sobra el color que no tienen tus ojos
sé de sobra el sabor que tiene la presencia
de dos guardias civiles en cualquier estación
y fauno ciudadano sigo y sigo tu pista
y la pierdo en un charco de luces de... mercurio
o en una mala esquina que da a ninguna parte

En un astro lejano a dos mil años luz
hay dos platos dos velas y champán para dos

No sé cómo decírtelo dónde se meten las
cosas que ya te iba a decir y no digo...
...aunque de todos modos es igual:
he olvidado el camino
y el champán bostezando -no llegamos- explota
y las velas ya queman el mantel y los platos
-ya platillos volantes- cansados de esperarnos
se han largado y han vuelto
cada uno por su lado a su antigua alacena.

Enero, 1971



AA. en una esquina
 
Aquí, al volver el sol, han confluido
mi sangre con tu sangre de noviembre:
verde seco es vasija de otro verde
seco que abarca toda la costumbre
de renacer -cenizas son
los días diecinueve y cada noche
en que Saturno manda en las estrellas-

No hay lugar para ti y para mí juntos
en esta ciudad rota en la que somos
tú y yo, no lo mejor de cada uno
sino tú y yo. No hay sitio.

                                            Hay una esquina
que, aunque lugar de citas imposibles,
es el único punto que nos queda
para que la belleza del encuentro
y el dolor consecuente a la belleza
dignifiquen al menos nuestra ausencia.

 
Noviembre, 1974


Aquella música que nunca...

Aquella música que nunca
acepta su armonía es armonía:
arpegios que se miran en la luna,
trinos que se regalan el oído
son sucia miel, no música

Tienes ejemplos en las olas
que saben que su próxima batida
en el acantilado no es la última
ni la mejor de todas
                                   y en la lluvia
que da su aroma a tierra agradecida
y no puede sentirlo

                                   De la lucha
contra tus propios ídolos
nace toda, la única
armonía celeste: lluvia, olas
son insatisfacción, son melodía,
inagotable música.

 
De Definición de savia


Bien que te gustaría confiésalo lanzarte...
 
Bien que te gustaría confiésalo lanzarte
de bruces al abismo devorar para siempre
esas terribles ganas que humedecen tus sueños
y en tus pechos habitan enjauladas...

Dale suelta a ese inmenso poder embalsamado
momia viviente abre las compuertas:
verás cómo florecen dos volcanes
en el lugar que el hielo
cerrara la clausura y perdiera la llave...
Encárate al ariete que reclama en tu puerta
la entrada por lo menos en cada primavera:
verás cómo te llenas de caballos salvajes
y de luz que produzcan tus turbinas de sangre...

Pero, antes, mastica la medalla
de dirección prohibida que cuelga de tu cuello.

 
Marzo, 1970




Mi idea del paraíso es un flamante automóvil
yendo a cincuenta kilómetros por hora por una carretera tranquila
hacia una catedral del siglo doce.

jueves, 2 de junio de 2011

La pluma - Raymond Carver

La pluma que contaba la verdad
fue a parar a la lavadora,
para su desgracia. Salió
una hora después y acabó
en la secadora. Pasaron los días
y estaba tranquilamente en el escritorio,
bajo la ventana. Allí estaba,
pensando que se había estropeado.
Sin esperanza alguna.
No tenía ganas
de seguir adelante, aunque lo intentara.
Pero una mañana, una hora más o menos
antes del amanecer, volvió a la vida
y escribió:
"Los húmedos campos dormidos bajo la luna".
Luego volvió a quedarse quieta.
Su misión en esta vida
había llegado a su fin.
Él la sacudió, la golpeó
contra la mesa. Luego se olvidó
de ella, o casi.
Una vez más, con grandísimo
esfuerzo, había agotado sus últimas
reservas. Esto es lo que escribió:
"Un ligero viento, al otro lado de la ventana,
los árboles bracean en el aire dorado de la mañana".

Intentó escribir algo más
pero no hubo forma. La pluma
había dejado de funcionar para siempre.
Tiempo después se fue
al cubo de la basura junto con
otras cosas. Y mucho después
fue otra pluma,
una pluma que aún no se había probado a sí misma,
la que escribió:
"La oscuridad se agrupa en las ramas.
Quédate dentro. Quédate quieto".


Lo que queda es con lo que empiezas...

miércoles, 1 de junio de 2011