malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank

jueves, 10 de enero de 2013

Elogio de lo irreparable - Félix Grande




Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio nombre.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.
Resuella, busca, abrasa, gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita ¡Venganza!
Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.

miércoles, 9 de enero de 2013

La tumba de Keats (fragmentos) - Juan Carlos Mestre



No me arrepiento de nada ni de nadie, la vida es un monólogo
entre la índole extinguida de una estrella y la natural semilla.
Mi alma crece silenciosa hacia un lugar incierto,
allí las fieras luctuosas, allí el sicario gótico y el infortunio ciego.
Brota el arco iris de los cálices que sostuvo Homero,
le brota su cuerno al fauno, el eco al precipicio, su luz al cielo.
Ésta es la frontera de mi vida, ésta la hora izquierda
exacta en el destino del corazón de un prófugo.
Yo iré donde tú vayas vida esquiva, en tempestad, de noche,
junto al fugitivo cazador de las lagunas, con el presidiario absuelto,
yo cruzaré los médanos con lumbre, yo abrasaré los remolinos ciegos.
He sido parcial con los vencidos, seguiré siendo parcial ante los muertos.
Recuerdo de mi infancia tres peligros,
recuerdo el mal, los ojos sin pretexto del maldito,
recuerdo el aire que había en las palabras,
recuerdo un sueño, su prodigio, recuerdo el asno blanco del lechero.
He vagado por ahí, irrevocable, alegre, desmedido,
he ofendido con voluntad a los jerarcas
y al atónito perpetuo en su torre de herrumbre.
Salgo de un lugar y voy a otro, me inspiran compasión las jaulas.
No soy distinto al péndulo en la cueva ni al nadador vendado,
mi mayor habilidad es la pereza de encontrarme con otros a menudo.
De lo mismo que me acusan yo me acuso, jamás mis amuletos me abandonan.
Siento ante la noche una curiosidad equívoca,
tengo ante lo súbito un poder magnético.
Hay un pretérito espectro que no olvido,
hay un rumor lejano del infierno,
hay un enigma hebreo junto al mito.
Mi cuadrilla es inhábil para todo, nada sabe.
Tengo un secreto según la estación del año,
un invariable encargo desde el primer aliento.
Me contradigo siempre, la certeza es la sombra de un delito.
De vez en cuando me asocio con proscritos,
encuentro a mi amigo en la revuelta, me hospedo en un lugar impenetrable.
Sé que existe en la belleza el bosque iluminado y la mujer mágica.
He oído la música del próspero océano y la ligera lluvia sobre el tambor de ébano,
he oído el tímpano y el arpa en las catedrales fúnebres,
la esquila del leproso y la irrevocable campana del jurista.
No he aprendido a sufrir, toda severidad es inhumana.
Yo era, yo fui lo que las manos de un padre ante la generación exhausta,
el encomendado a la mudez, el imprudente ileso.
Cada visión del hombre es una idea nueva que visita el mundo,
el silbato con que un cartero festeja la imitación de Dios.
La imaginación es una vivienda donde los herejes hacen ruido con el Apocalipsis,
la imaginación es insalubre para las lápidas y el asiento de los agónicos,
la imaginación hizo resucitar a Jesús al tercer día,
la imaginación es un túnel de tierra de colores ante los ojos del topo,
yo he visto el mundo real de la imaginación sobre la memoria de los errores,
yo he visto al turbulento y a su ferviente amiga salvados por la imaginación,
porque el cínico no ha ido al infierno gracias a la imaginación
y el infame no ha entrado en el deshonor de su propia verdad
                    gracias a la imaginación.
Yo me revelo contigo en la imaginación como el silencio en una amante inédita,
la conjetura indaga su resoplido entre la ruina, el árbol aborrece los valles,
ningún cautiverio dura eternamente en la brevedad de los labios de Horacio,
ninguna ciencia de rabinos descubrirá la amistad entre la poesía y el cielo,
los nómades no tienen campamento sino en la periferia donde algo amenaza,
Dante no tuvo campamento en los infalibles círculos,
yo tengo un aposento bajo el sombrero de paja y una estera de marfil
                    en el asilo de las nubes.
Mi nombre no dice nada a quienes me rodean, voluntariamente combato sus síntomas.
Concibo la memoria como el oficio de devolver a las aldeas su soberanía.
Algunas veces la juventud es una pasión enferma que ha huido del séquito,
su vanidad decora el orgullo como las sombras una caverna.
Todo lo inverosímil representa una verdad para alguien,
el unicornio es inverosímil, el ángel es inverosímil, la raya del horizonte
                   es inverosímil.
Lo imposible es indulgente con la maravilla,
llamo maravilla al pez de obsidiana y al vértigo de otro abismo
                   desde los puentes de mimbre.
La pesadumbre escolta los intentos como el desencanto la orfandad del logro.
El riesgo vive en el semblante de los supersticiosos, el crepúsculo tiene
                    las manos atadas.
El progenitor del artista es un mensajero que trae recados de la oscuridad.
En la provincia de las fábulas hay fábricas de pórfido para el ataúd de las estatuas.
Lo contrario al fallecimiento es una sonrisa inesperada, lo contrario al glaciar
                    la belleza del fuego.
Todo lo inmortal admite el mediodía, el girasol hace alianza con los páramos resecos.
El límite del hombre, el límite de la velocidad del pensamiento.
No han sido escritas estas palabras para el conocimiento de la razón
y no porque esa necesidad de conocer el sabor de los ruidos semánticos
no asista Como un deber al hombre y sea enfermedad de su inteligencia,
pero el que entra en una tumba blanca y prueba el blanco y duerme sobre el blanco
no debería ya manchar con otra elección el lugar de lo sagrado.
Yo he entrado en una tumba blanca y he comido en ella carne brillante de pez,
he bebido agua de cal como otros beben agua de Dios mezclada con lluvia,
Y a esa tumba la he llamado casa y he cerrado la puerta y me he quedado a vivir en ella.
Cuando llamó el lúcido le pregunté a qué venía, vengo para saber, eso dijo.
Cuando llegó el cobarde entró también el desconocido, traían aceite para las lámparas.
Nadie me ha ayudado a equivocarme, yo mismo he abolido mis derechos.

martes, 8 de enero de 2013

L'avalée des avalés - Réjean Ducharme



"Je suis seule. 
Je n'ai qu'à me fermer les yeux pour m'en apercevoir.
Quand on veut savoir où on est, on se ferme les yeux. 
On est là où on est quand on a les yeux fermés: 
on est dans le noir et dans le vide."

Yo estoy sola.
No tengo más que cerrar los ojos para darme cuenta.
Cuando se quiere saber donde se está, se cierran los ojos.
Estamos donde nos encontramos cuando tenemos los ojos cerrados: estamos en la oscuridad y en el vacío.




Mi padre era un hombre como tantos otros. Un perro que mordía su vida perra. Surcado por unas arrugas que nada decían de su cara salvo para gritar la edad que las había cavado. Tenía una expresión como de hola y adiós, como de un eterno y sencillo mediodía, mermado por un puñado de tiempo. Su frente se extendía hasta el día siguiente de su barbilla donde el cuello se aferraba desesperadamente a unos hombros ventrudos.

******
A ti la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú, que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar... te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira, que tú misma, me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí, una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.

******
No intento recordar las cosas que ocurren en los libros, lo único que le pido a un libro es que me inspire energía y valor, que me diga que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerde la urgencia de actuar.
Sólo encuentro momentos verdaderamente felices en la soledad.
Mi soledad es mi palacio. Ahí tengo mi silla y mi cama,
mi viento y mi sol. Cuando estoy sentada fuera de mi soledad,
estoy sentada en el exilio, estoy sentada en un país engañoso.

******

Tengo accesos de locura. Tengo épocas de realidad. La locura no es sinrazón sino fulminante lucidez. Durante esos instantes de fulgor, el pensamiento se adueña del asunto, el espíritu agarra la materia y la doblega, la fuerza anímica se aplica de lleno en cada acto. Cuando he interpretado de Aricia con Céline, estaba loca, era Aricia. Cuando tengo mis accesos de locura, mi vista se intensifica, solo veo lo que yo quiero ver. Yo odio. ¿Dónde clavar mi odio?¿En qué fijar mi odio? Cuando me vuelvo loca, difícilmente sé que nada pueda ser considerado responsable de mi tortura, que esto no merece mi venganza más que aquello. Elegir está descartado, se convierte en imposible. Pero un odio tiene que determinarse. Mi odio se orientará, como un pájaro. Odio sin distinción, al instante, todo lo que se apodera de mis sentidos o de mi imaginación. Todo lo que de forma abrupta se materializa es odiado. He odiado un ángulo agudo con tanta ferocidad como los griegos odian a los turcos. ¡Yo no me opongo a que se odie a los griegos! A lo que me opongo, es a que se considere sinceramente justificado odiar a los griegos. Es un sofisma. Los tecnólogos aferrados al odio, los auténticos magos de este arte, no buscan excusas...


Léolo , descarnado y violento poema cinematográfico dirigido por Jean-Claude Lauzon.



salida de la maleza - Margaret Atwood




Yo que había sido borrada por el fuego
me fui cubriendo
de verde
                                               (qué
estación más luminosa)

                                              Con el tiempo los animales
vinieron a habitarme,

primero uno
           a uno, furtivos
(sus conocidas huellas
quemaban); y después
al haber ya trazado nuevos límites
volviendo, más
seguros, año
tras año, de dos
en dos

pero inquietos: no estaba preparada
del todo para que me habitaran

Les pudo parecer que
pesaba demasiado: pude haberme
volcado;
Me daba miedo cómo
el brillo de sus ojos (verdes o ámbar)
llegaba al exterior desde dentro de mí

No estaba terminada; de noche
no veía sin candiles.

Él escribió, Nos vamos. Contesté
No me queda ya
ropa que ponerme

Llegó la nieve. Fue de gran ayuda
el trineo; quedaba atrás su rastro
como si me empujara a la ciudad

y una vez rodeada la primera colina, me encontré
de repente
deshabitada: ya se habían ido.
Hubo algo que casi me enseñaron
y que al irme no había aún aprendido.

domingo, 6 de enero de 2013

lo que se nos desborda por dentro




Si desatamos las palabras
y quemamos con soles los días ciegos
dejando que nos inunden las corrientes y la luz,
y nos leemos la piel en los poemas
porque somos libros de esquinas gastadas
que conocen sus mejores fragmentos,
podemos abarcar tormentas
en las mandíbulas del deseo
y defendernos haciendo un arco con la madera vieja de la tristeza
y el hilo tenso de la rabia que se nos tatuó sin pedirlo
cuando nada tenía sentido
ni siquiera nosotros


así, trazando sendas, que la maleza cubrirá con su manto
así, buscando el cepo porque lo propicio es caer
en nuestras trampas, en nuestros brazos
y darnos caza
con el fin del uno en el otro refugiarnos 
olvidando el escalpelo del espanto 
y las tardes precipicio en las que asoma sólo el llanto derramado. 
así es como encontramos ese limbo del dolor gozoso
y nos volvemos hacia la noche
y nos abrazamos a los versos que contienen lo que se nos desborda por dentro  
cuando todo cobra sentido
incluso nosotros.

No - Susana Thénon






Me niego a ser poseída

por palabras, por jaulas,

por geometrías abyectas.

Me niego a ser

encasillada,

rota,

absorbida.

Sólo yo sé cómo destruirme,

cómo golpear mi cabeza

contra la cabeza del cielo,

cómo cortar mis manos y sentirlas de noche

creciéndome hacia adentro.

Me niego a recibir esta muerte,

este dolor,

estos planes tramados, inconmovibles.

Sólo yo conozco el dolor

que lleva mi nombre

y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

sábado, 5 de enero de 2013

La caída - Beatriz Vignoli




Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.

viernes, 4 de enero de 2013

Joan Margarit
























m e l a n c o l í a    f e r r o v i a r i a

La luna en las ventanas de uno de los lados
del vagón restaurante. Con desesperación,
como un fanático, por los raíles
de brutales heridas del pasado,
veloz, el tren nocturno es un caballo
brillante de sudor en su galope.
Siento sus cascos al pasar los puentes
de hierro mientras cruza por tu muerte.
Tu muerte siempre está dónde yo voy:
ahora es un espejo
negro que va delante de la máquina
y la enfrenta a su infierno. Nadie llora
por ti, no queda ya un solo pañuelo
que alguien agite desde algún andén.
Soy este tren nocturno que busca dónde sea
una silla de ruedas en la noche.

jueves, 3 de enero de 2013

Chantal Maillard


I n t e r m e d i o

Entre una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido.
En suspenso. Y mi vida
es ese pájaro pegado al cable
de alta tensión,
después de la descarga.






E s p e j o s

Duelen tantas cosas,
¡tantas!
Aquellas, por ejemplo, embadurnadas de azafrán,
que aprisionan espejos hastiados
de contornos y angustiosa ambigüedad.

Mirad cómo en ellos se alarga
el intangible volumen de la inexistencia,
mirad cómo se encogen los ecos
y se abalanzan, formando punteados
y guturales reflejos de la imagen;

mirad cómo el castigo
no se refleja, no se exhibe,
pero muerde, apuñala
y se derrama en jirones de vida
siguiendo el hilo de las canas
y los silencios arrugados
en los muslos de los viejos.

Mirad de qué extraños colores
se disfrazan los cristales
al repartirse los despojos
de un mundo soñado.

Ah, quién pudiera contemplarse
en espejos desiertos
y ser tan sólo aquello
que sueñan las ondas
cuando atraviesan, rozan, hexagonean...
y se dispersan.


A n d u v e   p o r   e l   d o r s o   d e   t u   m a n o,  c o n f i a d a...

Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.

Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.



A x i s   m u n d i


Desciendo
desciendo al cuerpo y veo
la lombriz de mi espíritu
alojada en mi vientre.
Subo, subo en espiral
hacia el motor del mundo
huyendo
huyendo del mareo
del mal de ser sola
tan sola entre las vísceras
subo al latido
me alojo
en su arritmia y descubro
mi rostro de lombriz
adherida a las válvulas
y asciendo
sigo ascendiendo en busca
de una razón que diera
sentido a mi existencia
me deslizo en la tráquea
bloqueo las palabras
asciendo
resbalo. Hay un agua
viscosa tras los ojos
resbalo y se me pegan
imágenes de un mundo
apenas insinuado
asciendo y al llegar
a la cúpula descubro
que sus paredes lisas
transparentes, vacías
tienen la textura
carnosa de mi vientre.
He bajado al espíritu
he subido al instinto.
La misma lombriz tensa
el eje que mantiene
erguida mi cintura.
El nombre que le ponga
ahora será el tuyo
pero su nombre es el
de aquellos que he amado
de aquellos que amaré
es todos y ninguno
el eje que mantiene
erguida mi cintura
me previene de ti
te crea a mi medida
y asume el reto
de ser muchos
de ser tantos
que da la impresión
que no cabrá mi espíritu
adentro de este cuerpo
que no cabrá este cuerpo
adentro de mi espíritu
por eso muero un poco
cada vez que te nombro
y sin nombrarte apenas
alcanzo a definirme.
Mi vientre es quien pronuncia
las sílabas secretas
que se inscriben arriba
en la cúpula.
Mi existencia es señal
de un fuego
que arde eternamente
en sí mismo.

miércoles, 2 de enero de 2013

viscerales





No despreciemos nuestras mareas
y abandonémonos 
desorientados y obscenos
hacia el cauce de unos labios antiguos
que otorgan vida y tregua.
Porque se trata de brumas 
que envuelven cuerpos tibios,
que se aman y se intentan,
como velas derramadas que nos recuerdan a mares que ardieron.
Se buscan, se destruyen 
y se ahuyentan como animales en la carretera.


(Y después llamarle invierno a esos lugares de la memoria donde me faltas
cuando cala el rocío las mejillas delatando la humedad que provoca la distancia).


Transpiremos amor y penas sumisas que de obedientes debieran morir ahora.

Y hallémonos aquí, 
en el presagio de las bocas que vomitan palabras cual despojos
y urgencias que muerden y nos vuelven a todos perdedores.
Aquí, extraviados, en la presencia de nuestras ausencias,
con el tacto sagrado e hiriente de las horas 
que más que lentas, son muertes que nos rondan con paciencia y malas artes
a la espera de que nos rindamos,
a la espera del crujido de nuestras ilusiones.

Hallémonos y quebrémonos.




martes, 1 de enero de 2013

Happy New Year - Julio Cortázar

 
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.