la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
miércoles, 30 de junio de 2010
eso es lo que quieren - Charles Bukowski
la soledad mientras se muere de
hambre;
la oreja de Van Gogh rechazada por una
puta;
Rimbaud huyendo a África
en busca de oro para encontrarse
con una sífilis incurable;
Beethoven quedándose sordo;
Pound arrastrado por las calles
en una jaula;
Chatterton tomando raticida;
los sesos de Hemingway cayendo en
el zumo de naranja;
Pascal cortándose las muñecas
en la bañera;
Artaud encerrado con los locos;
Dostoievski en el paredón;
Crane arrojándose a una hélice de barco;
Lorca acribillado en la carretera por tropas
españolas;
Berryman saltando de un puente;
Burroughs disparando a su mujer;
Mailer apuñalando a la suya.
-eso es lo que quieren:
un maldito espectáculo
una cartelera luminosa
en medio del infierno.
eso es lo que quieren,
esa panda de
aburridos
balbucientes
prudentes
plomizos
devotos del
carnaval.
doorway
domingo, 27 de junio de 2010
Vigilia en Cabo Sur - Vicente Valero
...Yo, lo que de verdad desearía, todo
lo que quisiera para mí
y ahora, es que este animal llamado miedo,
este animal nocturno y ambicioso,
tan confortablemente instalado aquí,
entre mis cosas, un buen día,
al acostarme, ya no lo volviera a ver,
se hubiera ido para siempre
de mi casa (nos dijo), completamente harto
de todas mis costumbres
y de los otros animales míos:
el gato, la pereza, el sol insobornable
del mediodía.... (Y luego
poder pensar en él como al final se piensa
en alguien que ya ha muerto
pero al que nunca conocimos bien
del todo.) Es lo que yo quisiera para mí
y ahora de verdad: poder librarme
de este miedo ceñudo (y hambriento) que vigila,
desde siempre, la puerta mal cerrada
de todos mis recuerdos.
enki bilal
Aldous Huxley - Un Mundo Feliz, 1969
…. Fue un filósofo, suponiendo que usted sepa qué era un filósofo.
- Un hombre que sueña en menos cosas de las que hay en los cielos y en la tierra – dijo el Salvaje inmediatamente.
DESPLAZADO - CHARLES BUKOWSKI
hay parte de mí que no encaja en ningún lugar
mientras otra gente encuentra cosas
que hacer
con su tiempo
sitios adonde ir
unos con otros
cosas que decirse
unos a otros.
yo
ardo en el infierno
en algún lugar al norte de México.
aquí no crecen flores.
no soy como
los demás.
los demás son como
los demás.
todos son iguales:
toman parte
se agrupan
se arraciman
se les ve
risueños y satisfechos
y yo
ardo en el infierno.
mi corazón tiene un millar de años.
no soy como
los demás.
moriría en sus merenderos
ahogado por sus banderas
aporreado por sus canciones
aborrecido por sus soldados
corneado por su sentido del humor
asesinado por su inquietud.
no soy como
los demás.
ardo
en el infierno.
el infierno que
yo mismo soy.
“burning in hell
this piece of me fits in nowhere as other people find
things
to do
with their time
places to go
with one another
things to say
to each other.
I am
burning in hell
some place north of Mexico.
Flowers don’t grow here.
I am not like
other people
other people are like
other people.
they are all alike:
joining
grouping
huddling
they are both
gleeful and content
and I am
burning in hell.
my heart is a thousand years old.
I am not like
other people.
I’d die on their picnic grounds
smothered by their flags
slugged by their songs
unloved by their soldiers
gored by their humor
murdered
by their concern.
I am not
like other people.
I am
burning in hell.
the hell of myself.”
― Charles Bukowski, Sifting Through the Madness for the
Word, the Line, the Way: New Poems
sábado, 26 de junio de 2010
Metrópolis - George Grosz
Kurt Vonnegut - Matadero cinco, 1969
viernes, 25 de junio de 2010
un poema de J. M. Zonta
cuatrocientos dieciocho
mi alma
quedó dividida
en dos zonas
independientes:
la
septentrional
sujeta a
continuas migraciones de pájaros
y la
meridional
que
corresponde a mi alma propiamente dicha
y donde mi
amor milenario por ti
se ha
mezclado con la población
y lo han
visto acarrear agua
limpiar
templos
e iniciar
una nueva Dinastía.
Generaciones
posteriores inventarán nuestro origen
dirán que
fuimos hijos de inmigrantes
que
conquistaron las grutas y robaron
el secreto
de nacer como el agua
y que
nuestra civilización desapareció
porque los
Dioses olvidaron incluirnos en las leyendas
que no
merecimos el cobre
el bronce ni
el hierro
que quedamos
abrazados a la madera
aún cuando
se quema
dirán que no
te amé
porque no
supe registrarlo en la piedra.
Ray Bradbury - La muerte es un asunto solitario
No hay mucho para saber - contesté tímidamente.
Claro que no. Escucha. – Crumley sorbió otro trago, cerró los ojos y comenzó a leer los detalles de mi vida en la parte de atrás de sus párpados.
A Shrank y a mí nos asaltó una especie de paroxismo. A mí, porque acababa de decir una verdad, como si hubiese destapado un horno de donde emanaba un calor que me quemaba la cara, la lengua, el corazón y el alma.
where the hell are you?
Milan Kundera - La insoportable levedad del ser
jueves, 24 de junio de 2010
Witold Gombrowicz, Diario, 1953
enki bilal
EL INFIERNO ES UNA PUERTA CERRADA - Charles Bukowski
me molestaban las notas de rechazo:
consideraba que los editores eran unos
verdaderos imbéciles
y seguía
escribiendo sin parar.
llegué a considerar los rechazos como
actos; lo peor era el buzón
vacío.
si alguna debilidad o sueño tenía
era
ver a alguno de aquellos
editores
que me rechazaban,
verle la cara a él o ella, cómo iban
vestidos, cómo cruzaban una
habitación, el sonido de su voz, su forma
de mirar...
sólo echarle un vistazo a alguno de
ellos.
sabes, cuando lo único que ves es
un trozo de papel impreso
que te dice que
no eres bueno,
tiendes
a endiosar,
erróneamente,
a los editores.
el infierno es una puerta cerrada
cuando te mueres de hambre
por tu maldito arte
pero a veces te apetece echar una
mirada furtiva por el ojo de la
cerradura.
joven o viejo, bueno o malo,
no creo que nada muera tan despacio y
con tanta dificultad como un
escritor.
martes, 22 de junio de 2010
Enki Bilal
CHISPA - Charles Bukowski
minutos que les entregué, como un cadáver laborante, me dolían
en la cabeza, en las entrañas, me dejaban
confuso y algo trastornado: no podía entender
aquel desperdicio de años.
mis compañeros de trabajo, en cambio, no daban señales de
sufrimiento, muchos de ellos hasta parecían satisfechos, y
verlos de aquel modo me perturbaba aún más que
el trabajo tedioso y absurdo.
los trabajadores se sometían.
el trabajo los reducía a la nada: los
exprimían y luego los tiraban.
me dolían los minutos, la mutilación
de cada minuto,
y nada aliviaba aquella monotonía.
pensé en el suicidio.
pasaba bebiendo el poco tiempo libre que me quedaba.
trabajé durante decenios.
conviví con mujeres de la peor calaña: acababan con lo poco
con lo que el trabajo no acababa.
me sabía morir.
algo en mi interior me decía: venga, muérete, duerme, sé como
ellos: acepta.
pero luego otra voz interior me decía: no, conserva algo,
por pequeño que sea.
no hace falta que sea mucho: basta una chispa.
una chispa puede prenderle fuego a todo un
bosque
una sola chispa.
consérvala.
creo que lo conseguí.
y me alegro.
joder, qué
suerte.
lunes, 21 de junio de 2010
André Gide
A LA SOMBRA DE LA ROSA -Charles Bukowski
bajando las escaleras del infierno,
restableciendo el punto de
fuga, intentando un bateo
diferente, una postura diferente,
alterando la dieta y la forma de
andar, reajustando el
sistema, fotografiando los dinosaurios
de tus sueños,
conduciendo la máquina con
más elegancia y cuidado,
reparando en que las flores te
hablan,
dándote cuenta del gigantesco sufrimiento
de la tortuga de agua dulce,
imploras lluvia como un
indio,
metes otro cargador en la
automática,
apagas las luces y
esperas.
domingo, 20 de junio de 2010
viernes, 18 de junio de 2010
Las cuatro reinas - Barry Gifford
échale un vistazo
a lo que
Él le hizo
al
cielo
hoy
_______
Seguimos
entre
las bestias ignorantes
aparentando ser
ángeles
_________
Nunca voy a ninguna
parte
Ésta no es
vida
Me alegra que
no sea
la única
que
tengo
__________
Vuelve a hacerlo
así
por detrás
no me
importa
aquí lejos
nadie puede
escuchar
mis gritos
__________
El mal clima
nunca me molesta
es un recordatorio
de que ningún ser humano
tiene control sobre
nada
por eso trato
de no decirle
a nadie qué
hacer o
decir
Los coches y los camiones
arrancan
o
no arrancan.
Friedrich Nietzsche
el burro, Roberto Bolaño
viene a buscarme con su moto negra.
Y dejamos atrás la ciudad y a medida
que las luces van desapareciendo
Mario Santiago me dice que se trata
de una moto robada, la última moto
robada para viajar por las pobres tierras
del norte, en dirección a Texas,
persiguiendo un sueño innombrable,
inclasificable, el sueño de nuestra juventud,
es decir el sueño más valiente de todos
nuestros sueños. Y de tal manera
cómo negarme a montar la veloz moto negra
del norte y salir rajados por aquellos caminos
que antaño recorrieran los santos de México,
los poetas mendicantes de México,
las sanguijuelas taciturnas de Tepito
o la colonia Guerrero, todos en la misma senda,
donde se confunden y mezclan los tiempos:
verbales y físicos, el ayer y la afasia.
viene a buscarme, o es un poeta sin rostro,
una cabeza sin ojos, ni boca, ni nariz,
sólo piel y voluntad, y yo sin preguntar nada
me subo a la moto y partimos
por los caminos del norte, la cabeza y yo,
extraños tripulantes embarcados en una ruta
miserable, caminos borrados por el polvo y la lluvia,
tierra de moscas y lagartijas, matorrales resecos
y ventiscas de arena, el único teatro concebible para nuestra poesía
que nuestra moto o nuestro anhelo recorre
no empieza en mi sueño sino en el sueño
de otros: los inocentes, los bienaventurados,
los mansos, los que para nuestra desgracia
ya no están aquí. Y así Mario Santiago y yo
salimos de la ciudad de México que es la prolongación
de tantos sueños, la materialización de tantas
pesadillas, y remontamos los estados
siempre hacia el norte, siempre por el camino
de los coyotes, y nuestra moto entonces
es del color de la noche. Nuestra moto
es un burro negro que viaja sin prisa
por las tierras de
que se desplaza por la humanidad y la geometría
de estos pobres paisajes desolados.
Y la risa de Mario o de la cabeza
saluda a los fantasmas de nuestra juventud,
el sueño innombrable e inútil
de la valentía.
como un burro alejándose por los caminos
de tierra de Zacatecas y Coahuila, en los límites
del sueño, y sin alcanzar a comprender
su sentido, su significado último,
comprendo no obstante su música:
una alegre canción de despedida.
nos dicen adiós, sin resentimiento ni amargura,
en paz con su gratuidad absoluta y con nosotros mismos.
Son los pequeños desafíos inútiles -o que
los años y la costumbre consintieron
que creyéramos inútiles-los que nos saludan,
los que nos hacen señales enigmáticas con las manos,
en medio de la noche, a un lado de la carretera,
como nuestros hijos queridos y abandonados,
criados solos en estos desiertos calcáreos,
como el resplandor que un día nos atravesó
y que habíamos olvidado.
con su moto negra en medio de la pesadilla
y partimos rumbo al norte,
rumbo a los pueblos fantasmas donde moran
las lagartijas y las moscas.
y mientras el sueño me transporta
de un continente a otro
a través de una ducha de estrellas frías e indoloras,
veo la moto negra, como un burro de otro planeta,
partir en dos las tierras de Coahuila.
un burro de otro planeta
que es el anhelo desbocado de nuestra ignorancia,
pero que también es nuestra esperanza
y nuestro valor.
pero reencontrado en los márgenes
del sueño más remoto,
en las particiones del sueño final,
en la senda confusa y magnética
de los burros y de los poetas.
Manhattan Transfer - John Dos Passos
derecho a la vida, a la libertad y …una noche negra sin luna.”
“-Yo creo que no amo a nadie por mucho tiempo, a menos que estén muertos… Soy una criatura imposible. ¿Para qué hablar de ello?”
agua sexual, Pablo Neruda
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.
Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.
Esto es lo que mató a Dylan Thomas - Charles Bukowski
miércoles, 16 de junio de 2010
Tratado de anatomía - José Manuel Caballero Bonald
desmantelada,
¿en qué interino
rincón de la memoria has ido almacenando
tus anhelos, tus lastres, tus malditas
condescendencias con la soledad?
Las mermas sucesivas de los años,
sus fases de ufanía, ya son sólo
constancias azarosas:
allí una luz presunta
amagando en lo oscuro, aquí un atisbo
de pasión apenas persuasiva,
por todas partes esa mezcla
de contumacia y de incredulidad.
Cuerpo baldío: vida devaluada.
Jack Vettriano
Soneto del amor atómico - Luis Alberto de Cuenca
Le has dado fuego a todos mis olvidos.
Has llenado de muertos y de heridos
el pacífico reino de mi lecho.
Te has subido a la lámpara del techo
para bombardearme los sentidos.
Has vertido explosión en mis oídos
con tu voz nuclear siempre al acecho.
No más fisión, amor, no más ojivas
ni más misiles en mi dormitorio.
Cesen con tu victoria los enojos.
Me rindo. Tú has ganado. Mientras vivas,
no alcanzarás un triunfo tan notorio:
me has volado la mente con tus ojos
Hemos llegado al límite - Rafael Guillén
las posibilidades. Hemos
conquistado los reinos
materiales, violado los secretos
de la vida, alcanzado
el borde mismo donde
termina la razón.
Es hora
de dar un paso más.
martes, 15 de junio de 2010
El método científico - Roald Hoffmann
son aquellas susceptibles
de ser refutadas, dice
Kart Popper. Como
si yo viniera
la próxima semana
a la misma hora, y me
sentara con mi café
exactamente
allí,
donde levanté la vista
y te observé
a ti,
mirándome,
y te encontrara,
de nuevo,
allí,
y esta vez
tuviera el valor
de sonreír.
lunes, 14 de junio de 2010
es así, la belleza - Javier Rodríguez Marcos
se mide por milímetros.
igual que el hielo quiere
ser sólo agua corriente,
la belleza se mide por milésimas
de segundo, por micras.
no por eternidades.
no en toneladas, grandes
cumbres, espacios
que sobrecogen. siempre
se resuelve la foto
finish, no en lo sublime. nunca.
al final la hermosura
se decide por poca diferencia.
cero a cero. no hay mucho
que añadir. ¿quién no ha visto
la luna, despistada,
sobre los edificios,
sobre la niebla tóxica,
rompiendo el cielo sucio
un lunes a las diez
de la mañana?
salinas - ibiza
Rubíes de la India - por Patti Smith
Este bulto fuera de lo común ha sido siempre mi consuelo, mi carga feliz. Sin embargo considero imprudente apegarme a los recuerdos de su interior. Porque tan pronto como me focalizo en un objeto determinado lo pierdo o sencillamente desaparece.
Tuve un rubí. Imperfecto, hermoso como sangre facetada. Vino de la India, donde fue arrojado a la playa junto a miles de ellos: los abalorios de la pena. Pequeñas gotas que de alguna manera se convirtieron en gemas recogidas por mendigos que las canjeaban por arroz. Cada vez que fijaba la mirada en sus profundidades me sentía abatida porque atrapada en mi gemita había más desgracia y esperanza de lo que una podría suponer.
Daba miedo e inspiración, y yo la guardaba en mi bolso en un sobre amarillo ceroso del tamaño y forma de una hojita de afeitar. Me detenía, la sacaba y la miraba. Hacía ésto tan a menudo que ya no hacía falta ver lo que estaba mirando. Y es por ésto que no puedo decir con seguridad cuándo desapareció.
Pero todavía puedo verla. La veo en la frente de las mujeres. En el aullido del poeta. La veo en la garganta de una diva y en la palma de la mano de un desertor. Presionando contra un alambrado. Una gota de sangre en un vestido de calicó. Abro mi bulto y descargo su contenido en los surcos de la tierra. Nada: una vieja cuchara, un timón, los restos de un walkie-talkie. Y mientras despliego la tela para recostarme tomo bocanadas de aire larguísimas como los surcos. Como para calmar a los espíritus, abrazarlos desde el estremecimiento y el estertor.
En el anillo de la noche imposible. Todo es elástico. El cielo es de un rosa turbador. Puedo sentir el polvo de Calcuta, los ojos idos de Bhopal. Puedo ver las banderas de oración flameando como viejas medias en el cálido viento irónico.
Puedo ofrecerte esta campana
susurra el mercader
Es extremadamente valiosa
una pieza de museo, no tiene precio
No gracias, contesto
No deseo poseer
Pero es una campana maravillosa
una pieza ceremonial
una exquisita campana
Mi cabeza es una campana
Murmuro
entre
dedos vendados
ya dormida.
viernes, 11 de junio de 2010
México City Blues de Jack Kerouac
mi vida que no puede amarme
las seduzco a ambas.
Ella con mis besos rotundos
en la sonrisa de mi amada
la aprobación del cosmos.
La vida es mi arte
protección frente a la muerte
así sin autorización vivo.
Qué desgraciada teodicea!.
Uno no sabe, uno desea
lo que es la suma. "
jueves, 10 de junio de 2010
En el camino - Jack Kerouac
Wislawa Szymborska - Tortura
Los vagabundos del Dharma - Jack Kerouac
Adrienne Rich
Las palabras son intenciones.
Las palabras son mapas.
Vine a ver el daño causado
y los tesoros que perduran.
Manuel Vázquez Montalbán, fragmentos
Días del bosque - Vicente Valero
Sabe que aquí podrá declarar su tormento:
el placer de su ira.
**
El caminante ahuyenta, caminando, a sus demonios.
Estos son siempre sedentarios.
martes, 8 de junio de 2010
A propósito de Casanova - Miklós Szentkuthy
lunes, 7 de junio de 2010
correo al rojo vivo, Charles Bukowski
sigo recibiendo muchas cartas
de jovencitas.
evidentemente han leído alguno de
mis libros
pero eso rara vez
lo mencionan.
muchas de sus cartas vienen
en papel
rosa o rojo
y me informan de
que quieren
besar mis labios y
quieren
venir a vivir conmigo
y
dicen que harán cualquier cosa,
lo que sea,
por mí y para mí
siempre que pueda seguirles
el ritmo.
asimismo, las más jóvenes se apresuran
a mencionar su
edad: 21, 22, 23...
estas cartas son
fascinantes,
claro,
pero siempre las tiro
a la basura
porque sé que todo
tiene su precio,
sobre todo cuando
se anuncia como si fuera
gratis.
además,
¿qué sentido tiene?
las chinches follan, los pájaros
follan, los caballos
follan, tal vez algún día
averiguarán que
incluso el viento, el agua y
las piedras
follan.
y
¿dónde estaban todas esas chicas
ardientes
cuando andaba muerto de hambre,
sin blanca, era joven y estaba
solo?
no habían
nacido todavía, claro.
ahora no puedo culparlas
por
ello.
pero culpo a las chicas
de mi juventud
por no hacerme caso y
por acostarse con todas las
demás
almas aguadas.
esos otros muchachos, supongo,
estarían agradecidos entonces de poder
meterle el rabo a
cualquier cosilla bien dispuesta que
se meneara.
ojalá, pienso ahora, alguna chavala hubiera
tropezado conmigo entonces
cuando tanto necesitaba su cabello al aire sobre mi
cara
y sus ojos sonriéndoles a los míos,
cuando tanto necesitaba
esa furiosa música
y esa furiosa disposición femenina
a ser
desarmada.
pero me dejaban para que estuviera a solas
en diminutas habitaciones alquiladas
con la única compañía
de caseras mayores
y el ir y venir
de cucarachas
despiadadas, me
dejaban terriblemente solo con
mañanas suicidas y
noches en
el banco de un parque.
y ahora que
son viejas
y
yo soy viejo
no quiero
conocerlas
ahora
ni conocer siquiera
a sus
hijas
a pesar de que
los dioses
en su infinita sabiduría
siguen negándose a
dejarme
olvidar y
descansar.
No te alejes - Anton Chéjov
domingo, 6 de junio de 2010
Waiting - by Jack Vettriano
Domingo por la noche - Raymond Carver
Esta ligera lluvia
del otro lado de la ventana, por ejemplo.
Este pitillo de entre los dedos,
estos pies en el sofá.
El débil sonido del rock-and-roll,
el Ferrari rojo del interior de mi cabeza.
La mujer que anda a trompicones
borracha por la cocina....
Coge todo eso,
utilízalo.
Mina Loy
Podríamos haber vivido juntos
en las luces del Arno
o haber ido a robar manzanas bajo el mar
o jugado
al escondite entre amor y telarañas
y tocado una nana con una cacerola.
Y conversado hasta quedarnos sin lenguas
para conversar
y no haber sabido nunca hacerlo de otra forma.
III
Podríamos haber copulado
Durante el monopolio encamado de un momento
O habernos roto las carnes uno al otro
Sobre la mesa de comunión profana
Donde el vino se vierte en labios promiscuos
Podríamos haber dado a luz una mariposa
Con las noticias del periódico
Impresas con sangre en sus alas.
viernes, 4 de junio de 2010
Bébeme si estás sediento
que cause destrozos
Curaré tus heridas con sal
Cruzaré tu corazón dislocado
con el tren nocturno que me lleve al averno de tu alma
Sobreviviremos a esas montañas que son pozos
Contraria contrariis curantur, lo contrario se cura con lo contrario
Sobredosis de deseo como alimento
Caricias profundas de animales calientes
Traficaremos con nuestros sueños
Serás un ganador rezagado
y yo los aplausos en tu desconcierto
Rodeados del plancton marino
bandas magnéticas
pretérito pluscuamperfecto
desayuno continental y embestidas
fallos de canalización
ecuaciones
energía
bailes de cíngara
Similia similibus curantur, lo semejante se cura con lo semejante
bestias moran tu mente
cosaco desalmado
fuera pureza, normas, rutina, compromiso, ira
Aequalia aequalibus curantur, lo igual se cura con lo igual
Michael Dransfield
mira en torno
memoriza lo que ves
mañana puede haberse ido
todo cambia. Algún día
no habrá nada excepto lo que se recuerda
puede no haber nadie para recordarlo.
Sigue moviéndote
dondequiera que te pares es piso cero
un blanco móvil que es difícil de acertar.
Epidermis
tienda maravillosa
nave aérea volando entre multitudes y frazadas
desliz de almohada de carne en serie
nos envuelve diestramente en nuestros sentidos
pero no nos aislará contra las cosas externas
no hace nada por proteger
simplemente notifica al cerebro
de la conversación con un estímulo
me gusta tocar tu piel
sentir tu cuerpo contra el mío
dos islotes en un atolón de cada uno
pasando toda la noche en nuevos descubrimientos
de lo que los vientos de la pasión han lavado
y lo que una marea de jade encontrará para que nosotros
juguemos cuando este juego comience a tornarse aburrido.


























