“Te escribo entera y siento un sabor en ser y el sabor-a-ti
es abstracto como el instante. También con todo el cuerpo pinto mis cuadros y
en el lienzo fijo lo incorpóreo, yo cuerpo-a-cuerpo conmigo misma.”
“Hoy he acabado el lienzo del que te hablé: líneas redondas
que se entrecruzan con trazos finos y negros, y tú, que tienes la costumbre de
querer saber por qué -el porqué no me interesa, la causa es la materia del
pasado-te preguntarás ¿por qué los trazos negros y finos? Es por el mismo
secreto que me hace escribir como si fuese a ti, escribo redondo, enmarañado y
tibio, pero a veces frío como los instantes frescos, agua del arroyo que
tiembla siempre por sí misma. ¿Lo que he pintado en esta tela es susceptible de
ser fraseado? Tanto como la palabra muda pueda estar implícita en el sonido
musical.”
“Soy consciente de que todo lo que sé no lo puedo decir,
sólo puedo pintando o pronunciando sílabas ciegas de sentido.”
“Al escribir no puedo fabricar como en la pintura, cuando
fabrico artesanalmente un color. Pero estoy intentando escribirte con todo el
cuerpo, enviarte una flecha que se hinque en el punto tierno y neurálgico de la
palabra. Mi cuerpo incógnito te dice: dinosaurios, ictiosaurios y plesiosauros,
con un sentido tan sólo auditivo, sin que por eso se convierta en paja seca,
sino húmeda. No pinto ideas, pinto el más inalcanzable 'para siempre'. O ¡para
nunca', da igual. Antes que nada pinto pintura.”
“Y si muchas veces pinto grutas es porque ellas son mi
zambullida en la tierra, oscuras pero aureoladas de claridad, y yo sangre de la
naturaleza; grutas extravagantes y peligrosas, talismán de la tierra, donde se
unen estalactitas, fósiles y piedras, y donde los animales que aman su propia
naturaleza maléfica buscan refugio. Las grutas son mi infierno.”
“Te escribo como un esbozo antes de pintar.”
“Es tan curioso haber sustituido las pinturas por esa cosa
extraña que es la palabra. Palabras…Me muevo con cuidado entre ellas porque
pueden volverse amenazadoras; puedo tener la libertad de escribir lo siguiente:
'peregrinos, mercaderes y pastores guiaban sus caravanas rumbo al Tibet y los
caminos eran difíciles y primitivos'. Con esta frase he hecho nacer una escena,
como en un flash fotográfico.”
“Y en mi noche siento el mal que me domina. Lo que se llama
un bello paisaje no me causa más que cansancio. Lo que me gusta son los
paisajes de tierra reseca, con árboles retorcidos y montañas hechas de roca y
con una luz alba y suspensa. Allí, sí, allí está la belleza recóndita. Sé que
tampoco te gusta el arte. Nací dura, heroica, solitaria y de pie. Y he
encontrado mi contrapunto en el paisaje sin elementos pintorescos y sin
belleza. La fealdad es mi estandarte de guerra. Yo amo lo feo con un amor de
igual a igual.”
“Voy a hacer un adagio. Lee lentamente y en paz. Es un
amplio fresco.”
“No existe nada más difícil que entregarse al instante. Esta
dificultad es dolor humano. Es nuestra. Yo me entrego en palabras y me entrego
cuando pinto.”
“Te escribo a la medida de mi aliento. ¿Soy hermética como
en mi pintura? Porque parece que hay que ser terriblemente explicita. ¿Soy
explícita? Poco me importa. Ahora voy a encender un cigarrillo. Quizás vuelva a
la máquina o quizás me pare aquí mismo para siempre. Yo, que nunca soy
adecuada.”
“Hoy he usado ocre rojo, ocre amarillo, negro y un poco de
blanco. Siento que estoy cerca de fuentes, lagunas y cascadas, todas de aguas
abundantes y frescas para mi sed. Y yo, salvaje por fin y por fin libre de los
secos días de hoy, troto hacia delante y hacia atrás sin fronteras. Practico
cultos solares en las laderas de altas montañas. Pero soy tabú para mí misma.
Intocable por prohibida. ¿Soy el héroe que lleva la antorcha en una carrera
eterna?"
“Creo el material antes de pintarlo, y la madera se hace tan
imprescindible para mi pintura como lo sería para un escultor. Y el material
creado es religioso; tiene el peso de vigas de convento. Compacto, cerrado como
una puerta cerrada. Pero en el portal hubo desgarradas aberturas, rasgadas por
uñas. Y a través de esas brechas se ve lo que está dentro de una síntesis,
dentro de la simetría utópica. Color coagulado, violencia, martirio, son las
vigas que sustentan el silencio de una simetría religiosa.”

“Un espejo es frío y hielo. Pero hay una sucesión de
oscuridades en su interior -comprender esto es un instante excepcional- y es
preciso estar al acecho días y noches, en ayunas de uno mismo, para poder
captar y sorprender esa sucesión de oscuridades que hay en su interior. Con los
colores blanco y negro capturo en la tela la luminosidad trémula. Con el mismo
blanco y negro capturo también, con un escalofrío, una de sus verdades más
difíciles: su gélido silencio sin color. Es necesario entender la violenta
ausencia de color de un espejo para poder recrearlo, como si se recrease la
violenta ausencia de sabor del agua.”
“Ahí puedo pintar la esencia de un armario ropero. La
esencia que nunca es cantabile. Pero quiero tener la libertad de decir cosas
sin nexo como una profunda forma de alcanzarte. Sólo lo equivocado me atrae, y
amo el pecado, la flor del pecado.”
“Pero voy a hablarte ahora del soplo de vida. Cuando uno ya
no respira se le hace la respiración boca a boca; se pega la boca a la boca del
otro y se respira. Y el otro empieza a respirar otra vez.”
“El verdadero pensamiento parece no tener autor.”
Fragmentos extraídos de Agua Viva